Inicio » Clases de Español » Oraciones milagrosas

Ejemplos de Oraciones milagrosas

Las oraciones milagrosas, también conocidas como oraciones poderosas, se pueden dedicar a la Santa Trinidad, la Virgen María, diversos santos y a los ángeles, para implorar por su favor y gracia en algún asunto delicado o urgente. Como cualquier otro tipo de oración, las milagrosas requieren diversas cualidades que todo cristiano devoto debe practicar: humildad, perseverancia y confianza.

Entre los favores que se piden en las oraciones más poderosas pueden estar los que se refieren al dinero que hace falta en el hogar; recuperar la salud que una persona ha perdido; recobrar el buen juicio y la calma; encontrar trabajo; lograr entrar a la universidad, etc.

 El tipo de oración milagrosa más usada son las Novenas, que consisten en cadenas de devociones u oraciones individuales o colectivas, con duración de nueve días consecutivos encaminadas a recibir alguna gracia o milagro de manera más general. Pueden ser dedicadas a el Creador, la Virgen María, o a algún santo en especial, pues imitan la manera en que los santos pedían a Dios y la Virgen.

20 Ejemplos de oraciones milagrosas

Las oraciones milagrosas las rezamos hacia dios, los santos y los ángeles para recibir favores y beneficios.

Oraciones de la Novena a San Isidro Labrador (10 ejemplos): 

  1. Oración para todos los días.

“Bienaventurado Isidro, que habitas hoy la celestial morada en justo premio de tu singular piedad, caritativo celo y santidad de vida, sin que para practicar dichas virtudes fueran obstáculo las ocupaciones a que tenías que dedicarte para ganar el necesario sustento, tanto para ti, como para tu venerada esposa, María de la Cabeza: te suplicamos que seas nuestro intercesor para con el Altísimo, a fin de que este divino Señor se apiade de nuestras miserias, y, por un acto de su infinita bondad, nos conceda vivir en paz en esta vida, y que gocemos en la otra las eternas delicias de la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén”.

  1. Oración del Día Primero.

“Dios y Señor de los pobres de espíritu, los cuales no quieren honras ni riquezas, ni aún moderadas. Te suplico, Señor, por tu gran siervo San Isidro, a quien le concediste gran desprecio de todas las cosas del mundo, viviendo en el estado de pobre labrador, me concedas a mí a imitación suya, menosprecio de todas ellas, buscando solamente las riquezas celestiales, y la gracia que te pido en esta Novena si ha de ser para honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén”.

  1. Oración del día segundo.

“Dios y Señor de los mansos de corazón que ya tienen ira, ni aun casi movimiento de ella: te suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste tener una quietud y sosiego celestial, siendo señor de sí mismo en todas sus acciones, me concedas, a imitación suya, que yo refrene la ira y soberbia en mis palabras, obras y pensamientos, y la gracia que te pido en esta Novena si ha de ser para honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén.”

  1. Oración del día tercero.

“Dios y Señor de los que lloran; te suplico, por tu gran siervo San Isidro a quien le concediste conocer los vanos placeres del mundo, viviendo apartado aun de los lícitos y permitidos por darse más a la oración y contemplación, llorando los desórdenes mundanos, me concedas, a imitación suya, un animoso despego de todos ellos, y llorando mis súplicas, logre por este medio gozar los gustos de la gloria y la gracia que pido en esta Novena, y ha de ser para honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén”.

  1. Oración del día cuarto.

“Dios y Señor de los que tienen hambre y sed de justicia: te suplico por tu siervo San Isidro, a quien le concediste deseo fervoroso de hacer en todo lo más agradable a tu divina voluntad, obrando siempre según justicia y razón, me concedas que pueda dominar mis acciones con toda rectitud y justicia, haciendo lo que sea de tu agrado y la gracia que pido en esta Novena ha de ser para honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén. (Incluir tres Padrenuestro, Ave María y Gloria Patri)”.

  1. Oración del día quinto.

“Dios y Señor de los misericordiosos, te suplico por tu gran siervo San Isidro a quien le concediste una compasión misericordiosa no solo con los racionales sino también con los irracionales, repartiendo entre todos los que Tú les dabas, me concedas, a imitación suya, un corazón caritativo y misericordioso para socorrer las necesidades de mis prójimos y aliviarlos en sus trabajos, y la gracia que te pida en esta Novena si ha de ser para honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén. (Incluir tres Padrenuestro, Ave María y Gloria Patri)”.

  1. Oración del día sexto.

“Dios y Señor de los limpios de corazón: te suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste un corazón limpio, puro y recto en sus operaciones con que os sirvió en castidad y pureza, y desvío de toda afición desordenada, me concedas a imitación suya, la pureza angélica de alma y cuerpo, para que sea mi corazón según el vuestro, y digno de la gracia que os pida en esta Novena, si ha de ser para honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén”.

  1. Oración del día séptimo.

“Dios y Señor de los pacíficos: te suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien le concediste singular paz y quietud de su alma, no alterándose por los sucesos prósperos o adversos y procurando que todos tuvieses este sosiego y tranquilidad en sus corazones, me concedas, a imitación suya, paz y sosiego en mi alma para que, no inquietándome las prosperidades o adversidades del mundo, viva tranquilamente en esta vida y la gracias que te pido en esta Novena, si ha de ser para honra y gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.”

  1. Oración del octavo día.

“Dios y Señor de los que padecen por la justicia: te suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien le concediste una constancia magnánima para continuar en la oración y demás ejercicios devotos, no apartándole de ellos los juicios que, contra su proceder santo movía el engañoso celo de los hombres, me concedas, a imitación suya, servirte con invencible constancia, menospreciando los respetos humanos y no temiendo padecer injustamente por tu amor, y la gracia que te pido en esta Novena, si ha de ser honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén”.

  1. Oración del noveno día.

“Dios y Señor de lo que fiel y fervorosamente te aman: te suplico por tu siervo San Isidro, a quien le concediste un amor tan grande que por él mereció llevarse en el cielo el justo premio por bienaventurado en la tierra, me concedas, a imitación suya, practicar todas las virtudes para que, logrando yo por ellas la divina gracia en la tierra, merezca bienaventurado en el cielo, y la gracia que os pido en esta Novena, si ha de ser para honra y gloria tuya y bien de mi alma. Amén (Incluir tres Padrenuestro, Ave María y Gloria Patri)”. 

Oraciones milagrosas variadas (10 ejemplos):

  1. La Magnífica.

“Glorifica mi alma al Señor, y mi espíritu se llena de gozo, al contemplar la bondad de Dios mi Salvador.

Porque ha puesto la mirada en la humilde sierva suya, y ved aquí el motivo porque me tendrá por dichosa y feliz, todas las generaciones.

Pues ha hecho en mi favor, cosas grandes y maravillosas, el que es Todopoderoso y su nombre infinitamente Santo.

Cuya misericordia se extiende de generación en generación, a todos cuantos le temen.

Extendió el brazo de su poder, y disipó el orgullo de los soberbios, trastornando sus designios.

Desposeyó a los poderosos; y elevó a los humildes.

A los necesitados los llenó de bienes, y a los ricos dejó sin cosa alguna.

Exaltó a Israel su siervo, acordándose de él por su gran misericordia y bondad.

Así como lo había prometido a nuestros padres Abraham, y a toda su descendencia, por los siglos de los siglos. Amén (el milagro que se quiere pedir se puede incluir al final o al inicio de la Magnífica)”.

  1. Oración a la Santísima Trinidad (para todas las causas o situaciones casi imposible):

“Dios mío, Trinidad que adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de mí mismo para establecerme en ti, inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad; que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de ti, mi inmutable, sino que cada minuto me lleve más lejos en la profundidad de tu Misterio.

Pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo.

Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin reservas a tu acción creadora. Amén”.

  1. Oración Mano Poderosa:

“Gloriosa casa del pueblo de Jerusalén.

Casa en donde nuestro padre celestial entro y apenas el malo lo vio, huyó.

Dios hijo, hoy vengo ante ti para que intercedas frente a dios padre y le hables de mí y le pidas en mi nombre que necesito que el mal se aleje de mí y de mi casa

(Mencionar la situación difícil por la que pides el poder de la Mano)

Jesús, permite que el mal se vaya y que por favor entre el bien en esta casa. Sabes que las ventanas y las puertas de esta casa siempre están abiertas para que entre tu humilde presencia.

Para que siempre se siente con nosotros a comer.

Pero el mal también logro entrar y quiero expulsarlo de aquí y solo tú y tu padre pueden hacerlo.

Padre, trae la sanación para mi cuerpo, para mi mente y para mi espíritu.

La mano poderosa del padre y la mano poderosa del hijo son las únicas que tienen el verdadero poder para restaurar las cosas.

Yo necesito que restaures mi alma, que golpees mi casa y que el espíritu maligno que en ella habita, se retire hoy y para siempre.

No dejes que nunca más vuelva a entrar.

(Realizar una segunda petición o repetir la primera)

Padre e hijo, no me desampare nunca.

Jesús por favor intercede por mí ante nuestro padre celestial.

Intercedan con sus manos poderosas y divinas y denme el bien que amerita mi cuerpo para que así pueda seguir sirviéndoles.

Pero todo esto lo pido si realmente es su voluntad de hacerme este milagro.

Alejen lo malo de mí y tráiganme la sabiduría para afrontar las cosas. Amén”.

  1. Oración preparatoria para la Novena al Señor de los Milagros.

(Incluir la petición antes de iniciar la oración)

“Vengo ante tu Imagen Sagrada del Señor de los Milagros. ¡Oh, Divino Salvador!

Quiero meditar en tu vida, pasión, muerte y resurrección.

Quiero rendirte los homenajes que merece tu Augusta Majestad.

Doy gracias a tu Eterno Padre por los beneficios que se ha dignado concederme.

Te pido que me libres de toda desgracia y de todo mal.

Además te suplico que concedas los favores que te pido, especialmente… si no se opone tu voluntad, al bien de mis hermanos y de mi salvación. Amén”.

  1. Oración para pedir alivio para enfermos:

“Mira, Señor, que está enfermo el que Tú tanto quieres.

Ayúdame a mantener la paz.

Yo sé que Tú siempre estás conmigo en medio del dolor, de la angustia y del miedo.

Yo sé que siempre estás conmigo y que nunca me dejas solo en los momentos difíciles.

Hazme sentir la fortaleza y el consuelo de tu presencia y tu compañía, y la ternura de la Madre que estuvo junto a tu cruz. Médico divino del alma y del cuerpo, gracias por el don inestimable de la Eucaristía, pan de vida y medicina de inmortalidad.

Si quieres, puedes curarme, pero no se haga mi voluntad sino la tuya.

Tú que dijiste: ‘Estuve enfermo y me vinisteis a ver’, transforma mi vida y hazla transformarse para que puedan descubrir en mí tu rostro cuantos me cuidan y me visitan.

  1. Oración a Santa Rita de Casia (para diversas causas):

“Bienaventurada Santa Rita, santa a quien recurrimos los devotos que ya carecemos de esperanzas, que pedimos causas imposibles.

¡Oh!, Santa Patrona de los necesitados, de enfermos y angustiados, cuyas plegarias ante Dios Nuestro Señor son casi irresistibles, y quien por la generosidad en otorgar favores has sido llamada patrona de los que no tienen esperanza e incluso de lo imposible.

Gloriosa, Santa, ejemplo de humildad y de pureza,

Tan mortificada y paciente y de tan compadecido amor por Jesús Crucificado que podrías obtener de él cualquier cosa que le pidas.

  1. A la Milagrosa:

“Benignísima Madre de Misericordia, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa del Espíritu Santo, noble descanso de toda la Santísima Trinidad; elegida del Padre, preservada por el Hijo y amada del Espíritu Santo.
Tú eres en las cosas dudosas nuestra luz, en las tristes das consuelo; en las angustias alivio, y en los peligros y tentaciones fiel socorro.

Eres Paraíso de gracias y espirituales dones. Bienaventurados los que de veras te aman y sirven, y los que por santidad de vida se hacen siervos y devotos vuestros, a tu piedad, pues, recurro.
Reina y Señora mía, para que me enseñes, gobiernes y defiendas en todas las horas y momentos de mi vida; suplicándoos, humildemente ahora me alcancéis de la Majestad divina la gracia que el presente os pido, si conviniere para bien de mi alma y si no conviene, tú como Abogada mía, dirigid mi voluntad sólo a lo que sea honra y gloria de Dios, y salvación de mi alma. Amén”.

  1. Oración a San Miguel. Para protección.

“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanza del demonio. Reprímalo Dios, pedimos suplicantes. Y tú, príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha concedido, arroja al infierno a satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Así sea. Amén”.

  1. La Flecha de Oro. Oración para desagraviar las blasfemias.

“Nuestro Señor dijo: ‘Esta Flecha de Oro punzará mi corazón deleitosamente y sanará las heridas causadas por las blasfemias.’

Que el Santísimo, Sacratísimo, Adorable, Incomprensible e Inefable Nombre de Dios sea por siempre alabado y bendecido.

Que sea amado, adorado y glorificado en el Cielo, en la Tierra y debajo de ella por todas las criaturas de Dios; y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo. En el Santísimo Sacramento del Altar.

  1. Oración a Santa Rita para quedar embarazada.

“Santa Rita humilde, mortificada y pura; Santa de los necesitados, te pido escuches mis plegarias:

Compadécete de esta suplicante, te pido seas generosa conmigo como con Jesús a quien tanto amas.

Permite que tu maravilloso poder llegue hasta mí, pues con mucha devoción te suplico me ayudes a tener en mi cuerpo la semilla de la vida que Dios Padre y Creador Excelso da a tantas otras suplicantes.

Sea por la Gloria de Dios y por tu bondad Santa Rita amorosa. Amén”. 

¡Ayúdanos a ayudarte! Por favor comparte este artículo.

  
Por : Morris

Búsqueda:

Deja un comentario

Tweet