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Ejemplos de Oraciones religiosas

Las oraciones religiosas son diálogos entre nosotros y Dios, los cuales pueden estar basados en textos bíblicos o ser meramente espontáneos. Las oraciones sirven ante todo como un ejercicio de auto reflexión, análisis y juicio de uno mismo como ser humano y en conjunto con Dios, la Virgen, los santos, ángeles, etc. La oración religiosa, sea cristiana, católica, judía, etc., nos permiten hablar con Dios, pensarlo y sentirlo; además, nos une con él por medio de la fortaleza y pureza.

Orar es la actividad que nos permite trabajar en nosotros mismos para mejorar, por ello cada oración contiene palabras que reflejan los más profundos sentimientos y necesidades personales. Orar es abrir el alma y entregar el ser al Creador para que nos vea tal cual somos. 

Las oraciones de las diferentes religiones del mundo son muy variadas y con características específicas para practicarlas y dedicarlas a Dios. Así, por ejemplo, las oraciones judías son comentarios e instrucciones divididos en tres grupos: oraciones de mañana (Shajarit), oraciones de la tarde (Minjá) y las del anochecer (Arvit). Las oraciones musulmanas se dividen en cuatro grupos principales: Fard, Wallib, Sunnah y Nafal, y se determinan de acuerdo a la hora del día. En el caso de las oraciones católicas y cristinas, el modelo a seguir es la manera en que Jesús oraba para alabar a su padre, y pueden ser de muy diversos tipos, tales como: novenas, oraciones milagrosas, de consagración, de perdón, de acción de gracias, de reflexión, etc.

A continuación veremos una selección de ejemplos de oraciones cristianas y católicas.

15 Ejemplos de oraciones religiosas: 

Las oraciones religiosas se utilizan como un medio de conciencia moral y solicitud de favores.

  1. Sexta Oración. Padrenuestro-Ave María.

    “¡Oh Jesús, Rey infinitamente amado y deseado! Acuérdate del dolor que sufriste cuando desnudo y como un criminal común y corriente, fuiste clavado y elevado en la Cruz. También fuiste abandonado de todos vuestros parientes y amigos; con la excepción de tu muy amada Madre. En tu agonía, ella permaneció fiel junto a ti; luego, la encomendaste a tu fiel discípulo Juan.

    Te suplico, oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alama de tu Santísima Madre, que tengas compasión de mí. Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de mí. Asísteme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén”. 

  2. Novena al Señor de los Milagros.

    “Oración preparatoria

    Vengo ante tu Imagen Sagrada del Señor de los Milagros. ¡Oh, Divino Salvador!

    Quiero meditar en tu vida, pasión, muerte y resurrección.

    Quiero rendirte los homenajes que merece tu Augusta Majestad.

    Doy gracias a tu Eterno Padre por los beneficios que se ha dignado concederme.

    Te pido que me libres de toda desgracia y de todo mal.

    Además te suplico que concedas los favores que te pido, especialmente… si no se opone tu voluntad, al bien de mis hermanos y de mi salvación. Amén”. 

  3. “Señor Jesús, yo te ofrezco estos siete Padrenuestros y siete Aves María en honra y gloria de tu pasión Santísima, y de las gotas de sangre que derramaste.

    Por eso te ruego que imprimas en mi corazón la memoria de tus llagas, para que aborreciendo mis culpas, que fueron las causas de tus tormentos, merezcamos yo y los míos, una muerte dichosa para ir a alabar tus grandes misericordias en la Gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén

    (Rezar siete Padrenuestro y siete Ave María)”. 

  4. “Mi amado y dulce amigo cuatro cosas hoy demando de ti, de tu misericordia y amor, por la gran necesidad que tengo:

    Te pido paciencia cuando tenga que sufrir.

    Te pido fuerza para poder trabajar sin rendirme.

    Te pido valor para resistir las penas que han de venir y me han de mortificar.

    Temperamento sereno para poder resolver las cosas con santa calma.

    Y así tener el alma perfecta tranquilidad.

    Esto te pido, oh mi Jesús adorado, en este día consagrado para adorarte y servirte por siempre. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío” 

  5. Oración al Detente.

    “Ábreme, oh Jesús, tu corazón, muéstrame sus encantos, y úneme a él para siempre.

    Que todas las respiraciones y palpitaciones de mi corazón aun cuando esté durmiendo, te sirvan de testimonio de mi amor y te digan sin cesar: Jesús, ¡te amo!

    Recibe el poco bien que te hago, dame gracia para reparar el mal que he hecho, para que te amé en el tiempo y te alabe por toda la eternidad.

    Dios Padre nos ampare, Dios Hijo nos guarde, Dios Espíritu Santo nos defienda y que con el velo de la Santísima Virgen María seamos cubiertos.

    Ni heridos ni muertos ni presos ni cautivos ni de nuestros enemigos vencidos. En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. 

  6. “Padre, te doy gracias porque no es preciso que sepa nada; lo único que tengo que hacer es conocerte. Te doy gracias porque no es necesario que sea alguien porque me basta con estar a tu lado.

    Te doy gracias porque no hace falta que sepa a dónde me dirijo; me basta con seguirte.

    Te doy gracias porque soy débil, para que pueda hacerse patente tu fortaleza.

    Te doy gracias porque no sé qué decir, y así Tú puedes hablar por medio de mí.

    Te doy gracias porque lo único que tengo que hacer es rendirme a ti y dejar que tú vivas en mí y obres a través de mí; entonces no tendré que preocuparme de todo lo que no puedo hacer.

    En el nombre de Jesús. Amén.” 

  7. Sagrado Corazón de María:

    “Quiero dar gracias al Señor por tu Inmaculado Corazón y quiero pedirte, ¡Oh Virgen de las vírgenes!, que me obtengas la gracia de descubrir sus encantos y los necesarios auxilios para recorrer esta vida aprendiendo a amar a este tu Dulce Corazón y a ser educado en la gran lección que de su inmaculada pureza brota para bien de toda la humanidad.

    ¡Oh María! En tus manos pongo esta súplica. Bendícela. Después preséntala a Jesús. Haz valer tu amor de Madre y tu poder de Reina.

    ¡Oh María! Cuento con tu ayuda. Confío en tu poder. Me entrego a tu voluntad. Estoy seguro de tu misericordia. Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí. ¡Dulce corazón de María, sed de mi salvación! Amén.” 

  8. El Credo.

    “Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

    Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

    Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

    Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén”. 

  9. Novena de la Confianza al Sagrado Corazón de Jesús.

    “Has prometido, Jesús mío, Duelo de mi alma, que tu Corazón Divino será océano de Misericordia para los necesitados que confían en Ti; yo creo firmemente que Tú puedes concederme lo que te pida aunque para hacerlo fuera necesario un milagro… ¿A dónde llaman sin a las puertas de tu Corazón? Dichosos los que en Él confían, ¡Oh, Jesús! A tu Corazón confío (tal alma, tal intención, tal pena, tal negocio).

    Míralo y después haz lo que tu Corazón te diga. Deja obrar a tu corazón. ¡Oh Jesús! Ya cuento contigo, yo me fio de Ti, yo me entrego a Ti, y estoy seguro de Ti.

    Padre nuestro, Ave María y Gloria, y después, con todo fervor, repítase 9 veces: “Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío”.

    Oh dulce Jesús, que habéis dicho:

    ‘Si quieres agradarme confía en mí, si quieres agradarme más, confía más; si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente, las almas confiadas son las que reciben mis gracias’.

    Ayuda mi confianza, yo confío en Ti. En Ti, Señor, no sea yo confundido eternamente. Amén”. 

  10. Después de la confesión.

    “Gracias os doy piadosísimo Jesús mío, porque habéis instituido este sacramento de la penitencia para remedio y consuelo de los pecadores y porque me habéis dado tiempo y buena voluntad para recibirlo. Benditas sean eternamente vuestras misericordias oh, Señor”. 

  11. La Magnífica. (Oración milagrosa y se dedica a la Virgen)

    “Glorifica mi alma al Señor, y mi espíritu se llena de gozo, al contemplar la bondad de Dios mi Salvador.

    Porque ha puesto la mirada en la humilde sierva suya, y ved aquí el motivo porque me tendrá por dichosa y feliz, todas las generaciones.

    Pues ha hecho en mi favor, cosas grandes y maravillosas, el que es Todopoderoso y su nombre infinitamente Santo.

    Cuya misericordia se extiende de generación en generación, a todos cuantos le temen.

    Extendió el brazo de su poder, y disipó el orgullo de los soberbios, trastornando sus designios.

    Desposeyó a los poderosos; y elevó a los humildes.

    A los necesitados los llenó de bienes, y a los ricos dejó sin cosa alguna.

    Exaltó a Israel su siervo, acordándose de él por su gran misericordia y bondad.

    Así como lo había prometido a nuestros padres Abraham, y a toda su descendencia, por los siglos de los siglos. Amén”. 

  12. Oración de San Francisco de Asís.

    “Señor: hacedme instrumento de vuestra paz;

    Que donde haya odio ponga amor;

    Donde haya ofensa, exista el perdón;

    Donde haya discordia, unión;

    Donde haya error, verdad;

    Donde haya duda, fe;

    Donde haya desesperación, esperanza;

    Donde haya tinieblas, luz;

    Y donde haya tristeza, alegría.

    ¡Oh, Maestro Divino! Que no busque yo ser consolado, como consolar;

    Ser comprendido, como comprender;

    Ser amado, como amar;

    Porque dando recibimos.

    Al olvidarnos, nos encontramos;

    Al perdonar, somos perdonados;

    Y al morir, resucitamos a la vida eterna”. 

  13. Oración para pedir perdón por los pecados:

    “Padre Eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu amadísimo hijo,

    nuestro Señor Jesucristo, en unión con todas las misas celebradas hoy día

    a través del mundo, por las benditas ánimas del purgatorio,

    los pecadores en la Iglesia Universal, los pecadores en mi propia casa y en mi propia familia. Amén". 

  14. Oración de preparación para la consagración a María:

    “Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios.

    Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios.

    Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios.

    Santifica todo lo que yo piense, diga y haga, para que todo sea para la gloria de Dios. Amén”. 

  15. Día de Navidad.

    “De un Dios que se encarnó muestra el misterio la luz de Navidad.

    Comienza hoy, Jesús, tu nuevo imperio de amor y de verdad.

    El Padre eterno te engendró en su mente desde la eternidad, y antes que el mundo, ya eternamente, fue tu Navidad.

    La plenitud del tiempo está cumplida; rocío bienhechor baja del Cielo, trae nueva vida al mundo pecador.

    ¡Oh santa noche! Hoy Cristo nacía en mísero portal;

    Hijo de Dios, recibe de María la carne mortal.

    Hoy, Señor Jesús, el hombre en este suelo cantar quiere tu amor, y, junto con los ángeles del Cielo, te ofrece su loor.

    Este Jesús en brazos de María es nuestra redención; cielos y tierra con su abrazo unía de paz y de perdón.

    Tú eres el Rey de paz, de ti recibe su luz el porvenir;

    Ángel del gran Consejo, por ti vive cuanto llega a existir.

    A ti, Señor, y al Padre la alabanza y de ambos al Amor.

    Contigo al mundo llega la esperanza; a ti gloria y honor. Amén”.

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Por : Morris

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