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Ejemplos de Oraciones por los enfermos

Las oraciones por los enfermos son plegarias que se ofrecen a Dios para que tenga misericordia de quienes han sufrido algún accidente o padecen algún mal de salud. En la oración por el enfermo, se pide el auxilio de la fe para comprender el misterio del dolor y del sufrimiento para sobrellevarlo con valor. Asimismo, en estas oraciones, los familiares o amigos de las personas enfermas suplican al Señor que les otorgue fortaleza, voluntad, calma, etc., pues también pasan por momentos de angustia, tristeza y sufrimiento. Al realizar una oración se puede hacer junto con el enfermo o uno orar por él. 

A pesar de que cualquier enfermedad es triste y desagradable, es también sinónimo de experiencia y de unión familiar para aprender a rezar, orar y reflexionar acerca de la muerte. Con las oraciones por los enfermos se espera poder ser un medio para que Dios le regrese la salud a quienes sufren, sin embargo, siempre es necesario entender que la sanidad podrá tener diversas etapas, formas y momentos, o incluso puede que no ocurra. 

Orar por los enfermos es un ejercicio que Jesucristo enseñó a sus discípulos y fieles siervos, pues al pedir por quienes necesitan recobrar su salud, se lleva a cabo un acto de entera humanidad.

En la religión católica se considera que quien recibe el mensaje para la sanación es el Espíritu Santo; por ello, aunque alguna persona no desee recibir la cura, o no tenga fe, si el mensaje en la oración se transmite de manera clara y con el corazón Dios pueda conceder la salud de nuevo. 

Las oraciones por los enfermos tienen dos elementos principales:

  • La petición al Padre, al Hijo o al Espíritu Santo, para que otorgue la sanación.
  • La orden en el nombre de Dios, del Espíritu Santo o de Jesús, dirigida a la enfermedad, a la parte del cuerpo, o a esa manifestación el dolor. 

Las oraciones para los enfermos son para pedirle a Dios que sanen y soporten la enfermedad. 

15 Ejemplos de oraciones por los enfermos: 

1. Oración al espíritu santo:

Espíritu Santo, con tu poder sanador brindas una oportunidad a todos aquellos que a ti acuden en la hora de dolor y malestar espiritual.

Te pido humildemente que ayudes a mi hijo (a) que está enfermo de… ayuda a su cuerpo a soportar todo aquel dolor que deba recibir pero dale también fortaleza.

Te pido que hagas que en su mente y alma habite solamente el temor a Dios, y también el inmenso amor; porque será el medio para que él comprenda que eso es algo por lo que debe pasar pero no le dejes caer en la desesperanza, no permitas que se ciegue por el coraje y el terror causado por la enfermedad.

Que no pierda la fe en su sanación ni en el Espíritu Santo. Amén”.

2. Oración de alabanza a Cristo.

¡Oh, Señor Jesucristo!

Tú que eres la salud de los enfermos, eres su luz y alegría frente al llanto y dolor.

Tú que eres plenitud, paz, abundancia para todas las almas,

Tú que eres hogar, resguardo, amor. Porque eres tranquilidad, seguridad, bondad y calidez.

Creemos en ti, siempre. Te amamos siempre y para siempre.

Te pido que protejas a… (Decir el nombre del enfermo), para que encuentre el camino de la calma hasta que tú, Señor, decidas apartar el dolor de su cuerpo.

Ten compasión, te suplico. Bendícelo, muestra tu poder y amor en su recuperación.

No les abras las puertas del cielo todavía, te pido. Pero, Señor Salvador, amigo amado, si ha de ser tu voluntad que no se recupere yo agacharé mi cabeza frente a tu maravillosa presencia y aceptaré todo lo que dictes. Por ti, por la Virgen Santa y por Nuestro Padre Excelso. Amén”.

3. Oración Mano Poderosa:

“Gloriosa casa del pueblo de Jerusalén.

Casa en donde nuestro padre celestial entro y apenas el malo lo vio, huyó.

Dios hijo, hoy vengo ante ti para que intercedas frente a dios padre y le hables de mí y le pidas en mi nombre que necesito que el mal se aleje de mí y de mi casa (en este caso el cuerpo y espíritu del enfermo; se puede tratar de uno mismo u otra persona).

Jesús, permite que el mal se vaya y que por favor entre el bien en esta casa. Sabes que las ventanas y las puertas de esta casa siempre están abiertas para que entre tu humilde presencia.

Para que siempre se siente con nosotros a comer.

Pero el mal también logro entrar y quiero expulsarlo de aquí y solo tú y tu padre pueden hacerlo.

(Mencionar la enfermedad y el nombre de la persona por la que pides el poder de la Mano.)

Padre, trae la sanación para mi cuerpo, para mi mente y para mi espíritu.

La mano poderosa del padre y la mano poderosa del hijo son las únicas que tienen el verdadero poder para restaurar las cosas.

Yo necesito que restaures mi alma, que golpees mi casa y que el espíritu maligno que en ella habita, se retire hoy y para siempre.

No dejes que nunca más vuelva a entrar.

(Realizar una segunda petición o repetir la primera)

Padre e hijo, no me desampare nunca.

Jesús por favor intercede por mí ante nuestro padre celestial.

Intercedan con sus manos poderosas y divinas y denme el bien que amerita mi cuerpo para que así pueda seguir sirviéndoles.

Pero todo esto lo pido si realmente es su voluntad de hacerme este milagro.

Alejen lo malo de mí y tráiganme la sabiduría para afrontar las cosas. Amén”.

4. Oración para pedir alivio para enfermos:

“Señor, Médico divino del alma y del cuerpo, gracias por el don inestimable de la Eucaristía, pan de vida y medicina de inmortalidad. Frente a ti está una persona bien amada tuya que se encuentra enferma y cansada de las dolencias y los males que le aquejan.

Pero sabe que cualquier sufrimiento es poco comparado con el que sufriste en la cruz. Por eso, por el dolor de tus Santas llagas me atrevo a pedirte que le libres ya del sufrimiento.

Tú, Señor que siempre estás con nosotros en medio del dolor, la angustia y el miedo, puedes darle alivio. Eso te pido humildemente.

No se haga mi voluntad sino la tuya.

Tú que dijiste: ‘Estuve enfermo y me vinisteis a ver’, permite pues que en el rostro de mi enfermo puedan todos ver tu misericordia y el amor infinito e incomparable. En ti confío. Amén”.

5. “Jesús, bien amado Señor Salvador,

tú que dijiste: ‘Si es posible que apartes de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya’,
tú que soportaste tan pena por nosotros,
tú que nos amas sin reservas, escucha nuestro ruego en las horas tristes.

Te pido alivies a... (Decir el nombre del enfermo), que sanes su dolor, y cures su mal.
Se hará la voluntad de Dios así en la tierra como en el cielo. Amén”.

6. Oración a la Virgen Santísima:

“Te pedimos humildemente a ti, oh Virgen Santísima, Madre de Jesús, bienaventurada y amada, que alivies el mal del ser querido que pone a tus pies su cuerpo y alma.

Dolor miserable que te ensañas contra él (ella), en nombre de Dios Padre y de la Santísima Virgen te ordeno disminuyas, te ordeno abandones para siempre el cuerpo de… (Incluir el nombre del enfermo), pues es Dios quien lo protege y es Él quien te lo ordena.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

7. Oración a María Santísima.

Oh Virgen María, Salud de los enfermos,
que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario
y has permanecido junto a la cruz en la que moría tu Hijo,
participando íntimamente de sus dolores,
acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él,
para que las semillas esparcidas durante el Jubileo
sigan produciendo frutos abundantes en los años venideros.

Madre misericordiosa, con fe nos volvemos hacia Ti.
Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto,
plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones,
para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.
Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento
de la prueba y ayúdanos a repetir cada día contigo nuestro "sí",
seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien
más grande.

Virgen Inmaculada, haz que los frutos del Año Jubilar
sean para nosotros y para nuestros seres queridos,
prenda de un renovado empuje en la vida cristiana,
para que en la contemplación del Rostro de Cristo Resucitado
encontremos la abundancia de la misericordia de Dios
y la alegría sin fin del Cielo.
Amén.

8. Plegaria a Dios por la salud de los enfermos.

“Padre Dios Todopoderoso, fuente de la salud y del consuelo.
Acudimos a ti en este momento en el que por la enfermedad experimentamos la fragilidad de nuestros cuerpos.
Ten piedad Señor de los que están sin fuerza, permite que sean sanos.
Sé guía para los médicos cuando revisen el cuerpo de todo aquel enfermo.
Ayuda a los doloridos a que la medicina les sea útil y noble con su débil cuerpo.
Realiza un milagro de tu amor y concédeles la salud del cuerpo, la paz en el alma, para que en cuanto sean libres de toda enfermedad puedan servirte mejor a ti y a nuestros hermanos.
Lo pedimos en el nombre de tu Hijo Cristo. Confiamos en la fuerza del Espíritu Santo,
Gracias Padre, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

9. Oración a Dios Padre:

Dios Padre, Dios bueno, tú has unido el dolor de… (Decir el nombre del enfermo) al de Jesucristo.

Con ese dolor que le has enviado, purificas su espíritu y su cuerpo, pero te pido, oh Padre Eterno y Poderoso que seas misericordioso con él (ella)

10. Oración al corazón de Jesús.

“Mi dulce Señor, tú que dijisteis: ‘Yo soy la resurrección y la vida”, tú que traes y llevas nuestras enfermedades, tú que sanas todo tipo de heridas; te pedimos que tu divino corazón sea en beneficio de los enfermos, quienes te suplican y ruegan que los ayudes,
Por intercesión de la Virgen Santísima Madre, la Señora de los Ángeles, te imploramos que tú sanes y alivies los dolores de las enfermedades que padece tu fiel creyente… (Decir el nombre del enfermo).
Te ofrecemos esta oración en este momento de tristeza y nos ponemos a tus pies como siervos de tu palabra.
Confiamos en el calor de tu corazón que será cobijo de los necesitados pues recibirán valentía y sosiego para librar a su espíritu de sus males.
Bendito sea tu corazón, Jesús mi salvador. Amén”.

11. Oración a Jesús, los santos, ángeles y Espíritu Santo.

Yo le pido a Jesús, le pido a los santos, a los ángeles y al Espíritu Santo

Yo le hablo a Dios, a la Virgen y San José, desde lo más profundo de mi corazón.
Con toda mi devoción yo les imploro.
Levanto mi voz en unión con Cristo, mi amado amigo y salvador.
Con toda decisión, porque es la voz del Espíritu Santo la que me guía, yo te ordeno enfermedad violenta y cruenta, que dejes de dañar a… (Decir el nombre del enfermo y, si es el caso, el parentesco que se tiene con él), en nombre del único Dios dador de vida, salud y amor. Amén”.

12. Oración para la sanidad de los enfermos.

Santo Dios fiel y verdadero, mira a mis hermanos, mira a tus hijos, que desde el fondo de su corazón claman por una respuesta.
Por los milagros que realizas, por ser el que abre los caminos y que da fuerza al pobre y al necesitado. Por todo eso y más confiamos en ti, te alabamos y amamos.
Te pedimos que tu maravillosa luz llene la vida de aquel que te necesita.

Señor, dales a todos los enfermos, libertad y sanidad; quebranta el poder del enemigo. Saca a mis hermanos de toda confusión. Sana a niños que estén sufriendo en los hospitales. Sana a aquellas personas que sufren de una aflicción que atenta contra sus vidas. Te pido especialmente que des fuerza, entereza y paz; y que multipliques la alegría de… (Incluir el nombre del enfermo). En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

13. Oración e invocación al Espíritu Santo.

“Oh, Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo. Inspírame ser siempre razonable en mi pensar, acertar lo que voy a decir, cuando me convienen hablar y cuando me conviene callar, ilumíname para escribir, impúlsame para actuar, que tengo que hacer para saber perdonar procurando tu mayor gloria y bien de las alma y mi propia santificación. ¡Espíritu Santo ilumina mi entendimiento y fortalece mi voluntad! Amén".

14. Oración a la confianza de Jesús.

“Confiamos en ti, Jesús, en la salud y enfermedad porque eres mi guía y fortaleza, eres la fuente de bondad infinita.

Con ternura sanarás el padecimiento y le darás fortaleza.
Con amor sanarás cada herida y la desesperación.
Por ti y para ti él sanará, para servirte como nosotros lo hacemos. Así sea. Amén”.

15. Oración del enfermo.

“¡Oh Dios!, de mi debilidad y mi fortaleza, de mi tristeza y de mi alegría, de mi soledad y compañía, de mi incertidumbre y esperanza.
En la noche de mi enfermedad me pongo en tus manos de Padre:
Alumbra esta oscuridad con un rayo de tu Luz, abre una rendija a mi esperanza, llena con tu presencia mi soledad. Señor, que el sufrimiento no me aplaste, para que también ahora sienta el alivio de tu amor y sea agradecido a la generosidad de cuantos sufren conmigo. Amén”.

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Por : Morris

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