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Ejemplos de Oraciones de protección

Las oraciones de protección son aquellas que sirven como armadura espiritual, como refugio ante los males a los cuales nos enfrentamos todos los días dentro y fuera del hogar. Este tipo de oraciones son dichas para suplicar por la ayuda, el amparo y la defensa que solo Dios nos pueda otorgar ante cualquier situación desfavorable o maligna. 

Para poder ser digno de la protección de Dios, la Virgen, los santos y los ángeles, es necesario pedir perdón con humildad antes de comenzar a pedir el amparo que buscamos. 

Las oraciones de protección pueden ser de los siguientes tipos:

  • Oraciones de los padres a los hijos o viceversa.
  • Oraciones de protección para uno mismo.
  • Oraciones de protección para el hogar, las cuales pueden incluir todo lo referente a lo material, económico, etc.
  • Oraciones por la protección para el esposo o esposa.
  • Oraciones de protección en la mañana, tarde y noche.
  • Oraciones de protección contra enemigos, males, etc.

10 Ejemplos de oraciones de protección: 

Con las oraciones de protección los creyentes protegen a sus familias, amigos y bienes.

  1. Oración de protección para mi casa y mi familia:

 “Señor y padre nuestro, omnipotente e inmenso dios, confío en ti a mi familia, mi trabajo y mi casa, postrándome ante tu poder para que vuestro poder nos proteja.

Dedico a ti esta oración para pedirte que permitas que esta casa sea un refugio donde se refleje tu amor.

Tú que ya has entrado en mi hogar, tú que vives en él, te pido que envíes a tus ángeles guardianes para que la protejan por todos los lados por todas sus puertas.

Padre, no permitas que entre en mi casa plaga, maldad, envidia ni enfermedad ninguna. Tú que rodeas de bondad y amor esta casa de mis hijos amados y mi marido; tú nos proteges de la maligna trampa.

Quiero agradecerte Dios, por medio de esta oración sincera.

Cada ladrillo, cada cimiento que permite que mi casa siga en pie, son muestras de amor, porque con tus manos sagradas haces que mi casa siga fuerte para que sea el nido y el refugio siempre anhelado.

No pido más, Señor, más que protejas siempre nuestro hogar. Que niegues la entrada a mi casa a los espíritus malignos, y que venga el Espíritu Santo a llenarla de paz y amor para todos los que vivimos en ella. Amén”.

  1. Oración por la protección de todos los seres y la paz en el mundo:

Como cristo tu hijo rezaba en tu nombre, dios de los cielos, así rezaremos nosotros hacia ti.

 Pedimos humildemente Padre, que por la Sangre de Cristo brindes protección a todos los seres que habitan la tierra. Te pedimos la protección del amor único que surge de ti, del Espíritu Santo, de la Trinidad, y de Santa María.

Con el mayor de los ejemplos que nos has dado, Dios, oramos para obtener tu gracia para todos aquellos a quienes amamos, para aquellos a quienes aún no conocemos, para madres y padres, hijos e hijas, para todas las generaciones que habitan y habitarán el mundo, para los seres vivos que son todos creados por ti.

Danos la dicha de seguir en este mundo que nos permites habitar.

Haznos dignos de todo cuanto nos prestas en este mundo.

Aleja la maldad y la violencia que consume a esta tierra, pues el maligno acecha todo cuanto amamos.

Protege a todos los que te veneramos, a aquellos quienes aún no te han aceptado como su único Padre, a aquellos que han errado, a aquellos que están enfermos y débiles.

Te amamos Señor, Rey misericordioso, Creador y Dador de vida. Amén”.

  1. Oración a los ángeles:

“Ángeles, los fieles escuderos de dios, honorables asistentes del Creador, les hago una plegaria.

Ustedes ángeles nobles, protectores y ayudantes de todas las causas y los seres que Dios creo, que con su poder se movilizan para llevar nuestras palabras al Señor.

Ustedes que nos escuchan en cualquier momento, y presto acuden en nuestro auxilio, escúchenme ahora, pues quiero pedir su protección. Les suplico puedan mostrarme cómo ser valiente como ustedes, cómo ser fiel, cómo honrar al Padre, cómo agradecer debidamente por la vida que se me concedió.

Les suplico no permitan que la maldad del enemigo corrompa ninguno de mis pensamientos, libren a mi pobre alma de la vanidad, ira, venganza, envidia y pecados todos.

Confío en ustedes, pues en sus alas llevan la bondad y poder del Todopoderoso.

En el nombre de Jesús agradezco su infinita protección. Amén”.

  1. Oración de protección para los hijos:

“Cristo Jesús, siempre amoroso, Guía y Refugio de todos los hombres.

Suplico por tu inmensa misericordia que cuides de mis hijos. Cúbrelos con tu manto poderoso y que los protejas de todo mal.

Padre, Señor Cautivo, que en tu Nombre nos amamos todos como hermanos.

Suplico por tu sagrada Sangre derramada que guíes a mis hijos y les Ilumínales el camino con tu luz.

Señor, Jesús, mi Padre Salvador, que nos amas tanto que diste tu vida. Y yo como humilde madre haría lo mismo por mis hijos.

Te suplico, oh Padre, que rodees a mis hijos de alegría, dicha y paz. Aleja el peligro, el dolor el mal.

Guárdalos entre tus brazos cúbrelos, Señor, que nada maligno les toque jamás.

Protégelos y guíalos hacia ti. Amén”.

  1. Oración de gratitud y protección personal.

Eterno, Padre mío, que estas en los cielos, hoy te ruego por la salud y el bienestar de mis seres queridos. Protéjalos como hiciste con tu hijo Jesús.

Tú que todo lo ves y todo lo puedes, brinda protección a quienes amo, este y todos los días.

Te pido Dios que nunca me falte salud, trabajo, paz interna, armonía en mi hogar y felicidad con mi familia.

Que nunca les falte salud y alegría a todos a los que amo, que nunca nos falte tu bendición.

Gracias Señor por cuidar de mí. Gracias por acompañarme en todas las etapas de mi camino. Gracias por darme cobijo cuando más sola me he sentido, más perdida, más confundida. Siempre has estado ahí para mí.

Por eso, Señor, te suplico que sigas siendo siempre la luz en mi camino, que me bendigas y protejas en el nombre de tu Hijo Jesús.

Agradezco tu presencia en mi vida desde el día de mi nacimiento. Me siento protegida a cada paso porque tu poder de amor y bondad van conmigo siempre. Amén”.

  1. “Padre Eterno, solo tú eres quién me protege de día y de noche.

Deposito en ti mi total confianza. Me pongo bajo tu cobijo que me da tanta seguridad y tranquilidad.

Eres el único guardián y protector de mi familia.

Libero a mi familia y a mí de cualquier mal y quebranto; de enfermedades y desgracias, de dolores y penas, en el nombre de Cristo Nuestro Señor.

Te pido que envíes a tus ángeles siempre fieles a resguardar nuestra humilde casa.

Te pido que me ayudes siempre a tener trabajo, a ser buena persona, a saber entender y respetar tus decisiones.

Por la preciosa Sangre de Cristo, imploro tu resguardo, tu ayuda, tu amor, tu perdón en todo lo que haga y en todo lo que soy.

Contigo amparándome no temo a nada. En tus manos tienes mi vida y alma, Señor.

Danos siempre tu calma cuando mis seres amados y yo suframos algún daño. Porque ha de pasar si tú así lo quieres, y nosotros sabremos respetar tu decisión.

En ti confiamos, Padre amado. En ti confío hoy y siempre. Amén.

(Se puede rezar dos Padre Nuestro).

  1. Oración por la Armadura Espiritual.

“Padre Celestial, yo ahora, por la fe, pido la protección de tu armadura para que pueda permanecer firme contra Satanás y todas sus huestes, y en el Nombre el Señor Jesús vencerlas.

Me someto al cinto de la verdad que nos das en contra de la mentira y agresiones del enemigo astuto.

Tomo la justicia como coraza, para proteger mi corazón de toda maldad y asegurar mi victoria.

Me pongo las sandalias del celo para propagar para todos, el evangelio de paz y dejo las comodidades y la seguridad que me da el mundo como lo conocemos y voy a anunciar la palabra de Dios.

Y por encima de todo, tomo el escudo de la Fe, para atajar las flechas incendiarias del demonio y cerrar el camino a las dudas e incredulidades.

Me pongo sin temor el yelmo de la salvación, para proteger mi mente contra toda depresión y desesperanza.

Tomo la Palabra de Dios como espada del Espíritu para cortar toda esclavitud y vencer a Satanás.

Vistiendo con la armadura de la oración, viviendo y rezando en el Espíritu sin perder nunca los ánimos e intercediendo en favor de todos mis hermanos. Amen.

Me visto con esta armadura viviendo y orando en el Espíritu sin desanimarme nunca e intercediendo a favor de todos los hermanos. Amén”.

  1. Eterno salvador:

Eterno, Salvador y Rey de todo lo que habita esta tierra, quiero con humildad venir ante tus pies para pedirte en el nombre de tu Hijo que me permitas cubrir, sellar y proteger a mi esposo (a) (se puede incluir el nombre de la persona).

Sello con la Preciosa y Poderosa Sangre de Jesucristo el Señor su razón, corazón, sentimientos, sentidos, ser, físico, biológico, psicológico, material y espiritual.

Hablo por la necesidad de que él (ella) reciba tu amparo, tu gracia pues ahora atraviesa un momento difícil en su trabajo (se pueden mencionar otras situaciones o problemas específicos para los cuales se busca el sello protector).

Sello todo lo que sea necesario, todo lo que tiene, todo lo que puede, todo lo que sabe, todo lo que ama, todo quedará sellado y protegido con el poder de la Sangre de Jesucristo nuestro Señor.

Sello su pasado, su presente y su futuro.

Sello sus planes, proyectos, sueños, ilusiones, viajes, salud.

Sello su persona, su familia, sus posesiones.

Lo (a) escondo dentro de la llaga de del castado herido de nuestro señor Jesús. Lo (a) escondo en el Corazón Inmaculado de la Santísima Viren María. Para que nada ni nadie le pueda provocar ningún daño, ni a él (ella), ni a su familia ni a sus seres queridos. Amén.

(Se sugiere incluir un Credo, un Padre Nuestro y un Ave María).

  1. Oración de Alabanza a Jesús.

(Se sugiere comenzar con un Padre Nuestro)

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Jesús Cristo, Salvador y Padre mío, por protegernos siempre, por amarnos tanto, te doy las más honestas y sinceras gracias.

Me postro ante ti y pongo en mi boca palabras de gratitud verdadera que nace desde lo más profundo de mi corazón.

Tú sabes lo que siento, tú entras en mi espíritu, oh Señor, y me haces mejor persona cada día. Pero reciento que hay envidia cerca de mí, de mi casa y de mi familia. A pesar de ser buenos con todos aquellos que nos rodean, aún siento que la armonía que habitaba en mi hogar y en mi alma se está alejando.

Llena mi vida, Señor, de tu Espíritu Santo para que limpies todo lo que nos está haciendo daño. Si hay alguna cosa que he dejado de hacer y ha provocado este cambio en mi casa y en mi corazón, entonces, Señor, muéstrame cómo conducirme; si hay algún obstáculo que yo pongo o alguien más me provoca, ayúdame a eliminarlo, por favor.

Te lo pido, Dios mío, porque confío en que tú nos guaras de todo él mal.

Confío en tu protección. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

  1. Oración protectora.

Se sugiere iniciar con la breve oración siguiente:

“Oh Mi Señor, Dios Omnipotente y Eterno, Dios nuestro misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Oh Dios, inicio y final de todas las cosas. Soberano de los siglos, que solo tú eres grande, por la intercesión y con la ayuda de los Arcángeles san Miguel, san Rafael y san Gabriel, nosotros, tus hijos, con humildad te suplicamos que con tu bondad nos liberes del mal, de las adversidades y de todo enemigo o mala persona. Revístenos con tu Armadura, envíanos tu Luz llénanos de bendiciones y danos tu protección para poder gozar siempre de tu Paz.

Incluir las peticiones siguientes o, sí se desea, puede cambiarlas según sus inquietudes:

Por tu poder infinito suplico tu protección siempre eficaz y desinteresada. La pido para mi familia y para mí. Te pido por mis padres, abuelos, tíos, primos, hijos; todo el resto de mi familiares y amigos, así como también, te pido por sus familias.

Por tu sabiduría y eterno amor, confío en tu resguardo, en tu cobijo siempre cálido.

Te pido me protejas en el colegio, al salir y al entrar a casa y en cualquier sitio.

Gracias, Dios Padre, amado y venerado. Amén”.

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Por : Morris

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