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Oraciones milagrosas para la salud

Las oraciones milagrosas para la salud son aquellas que se enfocan en rogar a Dios, que nos otorgue mejoría a nosotros y también a nuestros hijos, amigos, conocidos, etc. Con estas oraciones de sanación podemos encomendarnos a Dios para pedir por cualquiera que lo necesite, pues están basadas en diversos pasajes bíblicos; tales como: el Salmo 91, Salmo 51,1-12, Jeremías 1- 12, etc. 

Este tipo de oraciones puede incluir una súplica por la sanación mental, física, espiritual o emocional. Bien puede tratarse de una de estas circunstancias o todas a la vez; todo depende de la persona que esté atravesando esas dificultades. El perdón, la confianza plena en Dios, el entendimiento, la humildad, la confianza en la medicina, el interés por conocernos a nosotros mismos, entre otros factores más; son los que se requieren desarrollar o impulsar antes, durante y después de la oración para conseguir estar en paz con nosotros mismos y de esa manera sentirnos nuevamente sanos y libres. 

Las oraciones milagrosas para la salud funcionan como un ejercicio sincero y noble de entera comunicación con Dios para que alivie la tristeza, enfermedad, depresión, furia, angustia o cualquier otra clase de sensación negativa que provoca un mal a nuestra salud.

15 Ejemplos de oraciones milagrosas para la salud: 

  1. Oración por mi salud.

    “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
    Señor, hoy yo te suplico:

    Sáname, oh Padre, sana mi alma y mi espíritu pues mi ánimo está muy decaído.
    Sáname, oh, Padre, sana mi cabeza y corazón pues mis pensamientos son pecaminosos y me hacen mucho mal. Y mi corazón se oprime por sentir que pierdo tu amor.
    Sana a esta pecadora, que, equivocada, ha permanecido ya mucho tiempo, y no está en mi ánimo continuar así.

    Tú eres el único a quien imploro mejoría pues eres el único Dios verdadero, mi Padre venerado. Vengo a rogarte, sin intenciones malignas, sin palabras ofensivas, sin pensamientos insanos, sin maldad en mi ser. Para ello, abro mi alma ante ti, para que con tu poder supremo elimines de mi sentir y de mi mente deseos negativos que más me estén alejando de la sanación.

    No lo permitas, Padre, no permitas que yo misma me dañe.
    Sáname, oh Padre, sana mi alma y mi espíritu.
    Sáname, oh Padre, sana mi cabeza y corazón. Amén”.
  1. Oración por el poder de Jesús.

    “Alma de Cristo, santifícame.
    Cuerpo de Cristo, sálvame.
    Sangre de Cristo, embriágame.
    Agua del costado de Cristo, lávame.
    Pasión de Cristo, confórtame.

    ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a ti. Para que con tus santos te alabe.

    Mi amigo más leal, Jesús mío, confiaré en ti en todo lugar y en todo momento, confiaré en ti en la salud y la enfermedad, pues mi fuerza y bastón eres tú en todo tiempo y lugar.

    Por el poder de tu bendita Palabra yo rechazo toda enfermedad en mi cuerpo, yo expulso el mal en mi ser; saco y elimino todo lo que me daña. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así sea por los siglos de los siglos. Amén”.

Las oraciones milagrosas para la salud, son las oraciones que rezamos para que las personas recuperen su salud.

  1. Oración para la cura de algún mal.

    (Rezar la oración Mano Poderosa antes de la oración siguiente)
    “Mira, Señor, que está enfermo el que tú tanto quieres.
    Ayúdame a mantener la paz.
    Yo sé que tú siempre estás conmigo en medio del dolor, de la angustia y del miedo.
    Yo sé que siempre estás conmigo y que nunca me dejas solo en los momentos difíciles.

    Hazme sentir la fortaleza y el consuelo de tu presencia y tu compañía. Médico divino del alma y del cuerpo, gracias por el don inestimable de la Eucaristía, pan de vida y medicina de inmortalidad.
    Si es tu voluntad darme la cura, que sea cuando tú así lo quieras. Amén”.
  1. Oración para la salud emocional.

    “Pienso en ti, Señor, ahora mismo y digo estas palabras que serán en mi beneficio emocional:

    Yo perdono a quien me haya causado algún mal, al que me tiene envidia, al que me ha ofendido.
    Yo perdono a todo aquel que se ha equivocado pues yo también soy humano y caigo siempre en el error y el pecado.
    Yo protesto contra todo lo que siento que oprime mi mente, mi alma y mi cuerpo.
    Yo pongo en mi mente en este momento a la persona que sé que sí me ha causado un daño directo, y le suplico al Espíritu Santo por su bienestar y el mío, pues yo con esta oración le he perdonado.
    Yo olvido el enojo, el rencor y el dolor que me han causado.
    Yo pido perdón por lo que equivocadamente he realizado.
    Yo suplico a Dios su perdón y misericordia, pues quiero en mi alma paz y gloria.
    En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.
  1. Oración por la sanación interior.

    “Eterno Creador, Rey de los Cielos, en tu morada aguardas que tus siervos acudan a ti a cada instante.
    Hoy soy yo quien clama por tu ayuda porque necesito de tu misericordia. Te suplico humildemente, médico y sanador de almas, que envíes tu poder curativo a cada parte de mi ser que ha sido herida por obra o perjurio de palabras.
    Libérame, oh Padre, del dolor que yo mismo (a) me causé permitiendo que los demás me lastimaran (se puede incluir alguna otra causa más personal).
    Jesús, tú que dijiste: ‘Crean que ya han recibido todo lo que pidan en oración, y lo obtendrán’ me permites suplicarte que me concedas el alivio de cuanta influencia maligna me ha tocado para sentirme libre y quedar en paz conmigo y los otros. Con el corazón te doy gracias. Amén”.
  1. Oración de perdón.

    (Se sugiere comenzar con la oración a la Santísima Trinidad):

    “Dios mío, Trinidad que adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de mí mismo para establecerme en ti, inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad; que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de ti, mi inmutable, sino que cada minuto me lleve más lejos en la profundidad de tu Misterio. Pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin reservas a tu acción creadora. Amén.

    (Continuar con la petición)

    Trinidad, te pido, en la oración que te dedico, que me ayudes a aprender a perdonarme para poder amarme y confiar en mí de nuevo.
    Quiero respetar mi cuerpo, mi persona, como hija del único Dios.
    Enséñame a perdonarme para aliviar tristeza tan profunda, que no me permite continuar con tranquilidad mi vida. Amén”.
  1. Oración por la salud de un hermano (a).

    “Dios de toda sanación, de la salud, del bien, del amor. Creador mío y de todo lo existente, te hablo desde el fondo de mi corazón para que tú sepas que yo te amo.
    Ruego, Señor, por la salud de mi hermano (incluir el nombre de la persona). Tú eres la fuente de recuperación, por eso muéstranos cómo seguir el camino hacia su restablecimiento. Pongo en tus manos la vida de mi hermano (a) amado (a), por toda la confianza que tenemos en ti.

    Aprovecho, Señor, para pedir que nos perdones si en algo te hemos ofendido, suplico que en tu juicio, nos tengas por tus siervos fieles y sinceros, que hoy mostramos cuan arrepentidos estamos. Para mí no te pido nada solo tú perdón. Para mi ser amado te imploro su bienestar porque no merece tanto dolor.

    Protégenos siempre entre la suavidad y calma de tus bellas manos sabias y poderosas. No nos desampares porque suplicamos tu perdón. Amén.
  1. Oración para curar una enfermedad específica.

    “En tus ángeles protectores, oh Padre, deposito mi salud, pues sus manos me salvaran con presteza y bondad. Envíalos a mí, Señor, para que me ayuden. Guíalos para que me sanen. Tus huestes celestiales traerán consigo la luz y paz que requiero; me darán también consuelo para estos momentos en los que siento perderme.

    La ciencia sirvió para decirme el nombre de mi padecimiento, sus causas y efectos, pero la luz de tu ángeles y tu inmenso poder, oh Padre, serán mi único y más certero medicamente. Te suplico que seas guía de los médicos que han de atenderme y operarme, sé tú quién decida mi suerte en esta vida.

    Pero no me abandones a pecado alguno ni me niegues tu perdón si yo te insulto con mis actos, perdóname si reniego a causa del grandísimo dolor.
    Confío que estarás tú Eterno y tus ángeles todos a mi lado. Amén”.
  1. Oración y plegaria.

    “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
    En las raíces de mi pecho siento el ardor por mi malestar.
    En las profundidades de mi ser dolido encuentro la humildad que se requiere para pedir perdón.
    En el temor a Dios encuentro los motivos que me faltan.
    En el Amor de la Santísima Virgen María veo al Hijo y amigo que me ama.
    En las manos del Creador dejo mi vida.
    Porque en tu voluntad yo recupere la fuerza, y en tu corazón me guardes. Así sea. Amén”.
  1. Oración por la salud de un hijo (a).

    “A ti, Virgen Santísima Soberana, Hija amada del Padre, te suplico por mi hija (incluir el nombre del hijo o hija y su edad), le aqueja un padecimiento (se puede decir el nombre de la enfermedad). María tú eres la Única y Pura Madre de Jesús nuestro Señor, por el dolor de tu adorado Hijo que padeció en la Cruz por nuestras culpas, te suplico, oh Madre, ten piedad de mi pequeña (o), cura con tu beso suave y divino los dolores en su cuerpo, la tristeza en su semblante, la desesperanza en su alma.

    Dame a mí el verdadero consuelo para seguir siendo su soporte entre las lágrimas. Dame entendimiento en estas horas de amargura. Que yo creo en ti, Virgen Santa y en el nombre del Padre agradezco el amor que nos has dado.

    Llena de humildad y cansancio apelo a tu amor de Santa Madre y el dolor que sentiste por tu amado Hijo, mi Señor Jesucristo. En ti confío Virgen María. Amén”.
  1. Oración de sanación generacional.

    “Jesús, tú, Señor, Amigo, Vida, Luz.

    Tú, Amor y Misericordia, eres Bendito por el Padre Eterno, por tu Madre Inmaculada. Por el poder de tu Santa Sangre derramada suplico tu asistencia, tu perdón y protección.

    Tú, eres el Principio y el Fin. Eres, Señor, el Verbo y el Amor de Dios.

    Ante tus plantas me pongo, Salvador mío, y te ofrezco todos y cada uno de mis pensamientos. Suplico tu asistencia, tu perdón y protección.

    Concédeme quietud, concédeme paz. En tus manos me pongo, Padre, y confío en tu Palabra hasta el fin de mis días.

    Busco en ti la oportunidad de cambiar el pasado que cargo en mis hombros; los errores de toda mi familia, una generación de fieles creyentes tuyos, que cometieron muchas fallas. Algunos pidieron tu perdón en su momento, pero hoy quiero pedirte especialmente por el alma de aquellos que no alcanzaron a hacerlo. Nunca quisieron faltarte, Padre, y te imploro los perdones ahora para que sus almas encuentren tranquilidad, y para que yo aquí en el mundo pueda dejar de pagar por sus faltas cometidas.

    Limpia mi linaje familiar, Señor, mírame como tu hija fiel pues yo no voy a fallarte más, y me arrepiento de veces anteriores en que lo haya hecho. Amén”. (Rezar un Padre Nuestro y un Credo).
  1. Oración para salir de una depresión.

    “En presencia de Dios Todopoderoso, dispuesto vengo a orar por mí, porque deseo de corazón poder salir adelante pues mi familia me necesita.

    No voy a dejarme vencer, Dios, pero preciso de tu socorro para recuperarme de la tristeza que me invade.

    Cometí un grave error y le fallé a las personas que más amo: mi esposa (o) e hijos, a mi padres y hermanos, pero sobre todo te fallé a ti, Señor. Puedes pensar de mí que ya no soy digno y que no te amo, y no estarás falto de razón después de cómo me he comportado pero mi amor hacia ti es inmenso y por ello suplico tu perdón.

    Dale a mi corazón sosiego, permítele sanar porque yo solo ya no puedo más. No me alejes de ti, Padre. Dame tu perdón y ayúdame a sanar. Amén”.
  1. Oración para curar el alma.

    “Espíritu Santo, Santa Trinidad, Rey de los Cielos, Poderoso y Eterno Dios, me entrego completamente a ti, a Jesús mi Señor que sufrió por mí el calvario más terrible y suplico en su nombre que se me libere de toda atadura, que mi alma, espíritu, corazón y cuerpo todo sean uno mismo en paz con la calma del amor divino que solo el Creador me puede dar.

    Bendito sea Jesús, Bendita la Cruz, Bendito sea. Amén.
  1. Oración por una mujer que perdió un hijo.

    “Dios, Virgen María, Santa Madre, Jesús Hijo amado, hoy solicito sean escuchadas mis plegarias para un ser dolido, sufrido en demasía, que no encuentra paz tras haber sufrido el más grande de los dolores que una madre puede sufrir.

    Solicito la dicha para (mencionar el nombre de la persona) quien perdió a su hijo. Ruego a Dios por la calma en su alma, por un poco de mesura en su proceder. No la desamparen, Ángeles todos, no la dejen sola Santos Apóstoles, Jesús amado, María madre mía, no la dejen sin su luz. Amén.
  1. Oración al Santo Niño de la Salud.

    “Creo en la bondad infinita de tu Corazón, oh Santo Niño, y por ello con inmensa fe te pido que a mi familia nunca le falte la salud y la luz física y espiritual.

    Remedia la necesidad en que me encuentro. Te amo, te amo con todo mi corazón. Me entrego y consagro a tu amantísimo corazón.

    Escucha mi plegaria, te lo ruego y remedia mi gran necesidad (incluir aquí la petición de salud).

    Oh, Santo Niñito Jesús de la Salud, bendícenos con la ternura con que bendijiste a los pecadores de Palestina y con esta bendición despierta en nuestras almas el arrepentimiento sincero de las culpas, aumenta nuestra fe y sumisión a tu adorable voluntad; danos el pan cotidiano, alivia nuestras enfermedades, consuélanos en las penas y otórganos la resignación necesaria para sufrirlas con paciencia, y haz que seamos dóciles a tu gracia. Amén. (Rezar un Padre Nuestro, un Credo y una Salve)”.

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