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Naturalismo

El naturalismo es un movimiento cultural, científico, artístico literario y filosófico surgido en Europa cerca de las últimas décadas del siglo XIX. Su ideología u objetivo principal era interpretar o entender la realidad de manera imparcial, objetiva y comprobable haciendo hincapié o énfasis en las leyes de la naturaleza, tanto en la vida animal como en la humana. 

Forma parte de los movimientos conocidos como” ismos”; entre los cuales se encuentran el Romanticismo, Realismo, Modernismo, Decadentismo, etcétera. El naturalismo es iniciado en Francia por Émile Zola, y es entendido como la consecuencia y culminación del Realismo, ya que proponía la idea principal de representar al ser humano en cuanto a su comportamiento y características.

Características generales del naturalismo: 

  1. Se basa en el determinismo biológico de Charles Darwin y el materialismo. En esa época, se cuestionaba todo lo relacionado a lo espiritual y se privilegia el avance científico en materia biológica. Todo en la tierra es un organismo. Todo del ser humano puede tener una explicación fisiológica, psicológica, biológica. Por todo ello, el hombre no es libre pues siempre está condicionado o determinado por el ambiente y por su genética. 
  1. Hacía una crítica social. El naturalismo tomó en cierta medida lo que el realismo mostraba en cuanto a las sociedades el siglo XIX. Por ejemplo; la lucha entre el poder de la religión y el de la política. El progreso o avance de muchos aspectos sociales y el estancamiento en lo tradicional. La aristocracia y la burguesía, etcétera. 
  1. Es la contraparte del Romanticismo. Se opone a las ideas románticas que privilegian la subjetividad e individualidad por encima de la realidad colectiva. El naturalismo lo que propone es enfocarse en la realidad material cruda, dura y grotesca. Tanto en la pintura como en la literatura, se representaba y se hablaba de cualquier tipo de tema real o cotidiano, sin importar que tan terrible o delicado fuera. 
  1. Es la culminación del Realismo. El Naturalismo continúa con las ideas o postulados del realismo pero de manera más radical. Explica la realidad pero desde la naturaleza de la vida, del ser humano como tal. Entonces, el naturalismo toma tanto ideas del realismo como del determinismo científico para sus estudios e interpretaciones de las condiciones sociales y humanas que siempre se rigen por la naturaleza. 
  1. La documentación y experimentación. La base del naturalismo fue la reproducción o representación de la realidad de manera siempre objetiva, para ello, había que documentarse acerca de todos los temas o asuntos que tienen que ver con la vida humana individual y en sociedad. Por ejemplo, si se trataban los temas más delicados; tales como el sexo, los delitos, el alcoholismo, la violencia, etcétera.

Fundamentos del naturalismo: 

La filosofía naturalista tiene su base en los avances científicos, en específico, gracias a Charles Darwin y, también, en el materialismo de la realidad. No hay un libre albedrio y el ser humano está siempre determinado por su condición genética. 

Se conoce como Naturalismo científico a aquella ideología que propone que el universo, y todo lo que se refiera a la vida, se debe estudiar y entender en términos estrictamente naturales; por tanto, excluye la explicación basada en Dios. La realidad está relacionada siempre con la naturaleza pues es el primer y único principio. En ella está la totalidad de la realidad lo cual funciona para entender y explicar la humanidad en todos sus aspectos (vicios, virtudes, pasiones, aptitudes, etc.)

Naturalismo literario: 

Como ya se mencionó, el primer autor o literato relacionado con este movimiento naturalista fue Émile Zola, quien defiende que el novelista o escritor debe ser una especie de científico para estudiar y experimentar con los diferentes comportamientos, hechos, pasiones y características humanas y sociales. Entonces, para este autor, el personaje literario –al igual que el ser humano real– está siempre condicionado por cuestiones psicológicas y físicas hereditarias, pero también provocados por la sociedad en la que vive. 

Características de las obras literarias naturalistas:

  • Espacios y ambientes terribles. Se describen los lugares como sórdidos; se representan cada una de sus características, desde su color, olor, hasta su tipo de construcción, etc. 
  • La herencia física y psicológica. Están relacionados por dos cuestiones importantes: la herencia biológica que determina siempre el destino del ser humano de acuerdo a lo que ha existido en su familia. Y, el ambiente social. También parece determinar o condicionar lo que el ser puede o no llegar a hacer para su propia vida. 
  • Personajes desequilibrados, viciosos, y temáticas patológicas. En las novelas naturalistas se muestran diversas problemáticas que se explican cómo hereditarias de acuerdo a lo biológico, pero también a lo que se transmite en las sociedades. Se tratan temas como el adulterio, la histeria (como enfermedad misteriosa femenina). Lo que dicta la naturaleza es algo prohibido por las religiones o las sociedades. 
  • Técnica y estilo descriptivos. La descripción bien elaborada, detallada, extensa, es una de las principales características de las artes y literatura naturalista. Tanto el estilo como la técnica estaban basados en la observación y experimentación. Se reflejaba la miseria material, pero también la belleza natural en las extensas descripciones.

La descripción es muy detallada en cuanto al físico como la psicología del personaje, pero también, en cuanto al tiempo, el lugar, situaciones, etcétera. 

  • Reproducción del lenguaje coloquial o vulgar. Se representa la manera en que hablaba la gente de la provincia, de la ciudad, de la calle, etcétera. El escritor no juzgaba ni a bien ni a mal esa manera particular de expresión.

5 Ejemplos de naturalismo en la literatura: 

El naturalismo en literatura es la descripción de algo exponiendo las cosas imparcialmente y conforme a la verdad.

  1. Fragmento de La Señorita Julia de August Strindberg: 

“Cristina está junto a la cocina friendo algo en una sartén. Lleva un vestido claro de algodón y un delantal.
Juan, entra llevando en la mano un par de botas de montar, grandes y con espuelas, que deja en el suelo en un lugar bien visible para el público.
Juan: ¡Esta noche la señorita Julia vuelve a estar loca! ¡Loca de atar!
Cristina: ¿Qué? ¿Ya estás ahí?
Juan: Sí, vuelvo ahora de la estación, de acompañar al señor conde. Al volver entré en el granero para echar un baile. Y allí vi a la señorita Julia bailando con el guarda. En cuanto me vio, vino corriendo hacia mí y me sacó a bailar. ¡Y qué manera de bailar! ¡Nunca he visto nada igual! ¡Está loca!
Cristina: Sí... Está mal desde que la dejó el novio.
Juan: Es posible. De todos modos, era un buen muchacho. ¿Tú sabes cómo ocurrió la cosa? Yo presencié la escena a escondidas.
Cristina: ¿Cómo? ¿Que tú lo viste?...

Juan: Sí, lo vi. Estaban una noche solos en la cuadra y la señorita lo estaba “amaestrando”, como decía ella. ¿Sabes cómo? Pues haciéndole saltar sobre la fusta igual que a un perro. Él saltó dos veces y recibió dos latigazos, pero a la tercera, le arrancó la fusta de la mano, la hizo mil pedazos y se marchó (…)” 

  1. Fragmento de La Barraca de Vicente Blasco Ibáñez

“Los últimos ruiseñores, cansados de animar con sus trinos aquella noche de otoño, que por lo tibio de su ambiente parecía de primavera, lanzaba el gorjeo final como si les hiriese la luz del alba con sus reflejos de acero (…)

El espacio se había limpiado de tenues neblinas, transpiración nocturna de los húmedos campos y las rumurosas acequias. Iba a salir el sol. En los rojizos surcos saltaban las alondras con la alegría de vivir un día más (…)” 

  1. Fragmentos de La Regenta de Leopoldo Alas Clarín: 

“Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. — La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura (…)

No trataba Ana de explicarse cómo esta emoción ligeramente voluptuosa se compadecía con el claro concepto que tenía de la clase de amistad que iba naciendo entre ella y el Magistral. Lo que sabía a ciencia cierta era que en don Fermín estaba la salvación, la promesa de una vida virtuosa sin aburrimiento, llena de ocupaciones nobles, poéticas, que exigían esfuerzos, sacrificios, pero que por lo mismo daban dignidad y grandeza a la existencia muerta, animal, insoportable que Vetusta la ofreciera hasta el día. Por lo mismo que estaba segura de salvarse de la tentación francamente criminal de don Álvaro, entregándose a don Fermín, quería desafiar el peligro (…)”. 

  1. Fragmento de Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán: 

“Era noche cerrada, sin luna, cuando desembocaron en el soto, tras del cual se eleva la ancha mole de los Pazos de Ulloa. No consentía la oscuridad distinguir más que sus imponentes proporciones, escondiéndose las líneas y detalles en la negrura del ambiente. Ninguna luz brillaba en el vasto edificio, y la gran puerta central parecía cerrada a piedra y lodo. Dirigióse el marqués a un postigo lateral, muy bajo, donde al punto apareció una mujer corpulenta, alumbrando con un candil. Después de cruzar corredores sombríos, penetraron todos en una especie de sótano con piso terrizo y bóveda de piedra, que, a juzgar por las hileras de cubas adosadas a sus paredes, debía ser bodega; y desde allí llegaron presto a la espaciosa cocina, alumbrada por la claridad del fuego que ardía en el hogar, consumiendo lo que se llama arcaicamente un mediano monte de leña y no es sino varios gruesos cepos de roble, avivados, de tiempo en tiempo, con rama menuda. Adornaban la elevada campana de la chimenea ristras de chorizos y morcillas, con algún jamón de añadidura, y a un lado y a otro sendos bancos brindaban asiento cómodo para calentarse oyendo hervir el negro pote, que, pendiente de los llares, ofrecía a los ósculos de la llama su insensible vientre de hierro”. 

  1. Fragmentos de Sin rumbo de Eugenio Cambaceres: 

“En medio del silencio que reinaba, entrecortado a ratos por balidos quejumbrosos o por las compadradas de la chusma que esquilaba, las tijeras sonaban como cuerdas tirantes de violín, cortaban, corrían, se hundían entre el vellón como bichos asustados buscando un escondite y, de trecho en trecho, pellizcando el cuero, lonjas enteras se desprendían pegadas a la lana. Las carnes, cruelmente cortajeadas, se mostraban en heridas anchas, desangrando. Desde lo alto y sin que alcanzaran a estorbar la vista, al frente, la bóveda viva de una calle de paraísos abriéndose en ancho semicírculo de tullas alrededor de la casa; atrás, hacia las otras dependencias de la estancia y, cuesta abajo, un patio sombreado por parrales y, a los lados, los montes de duraznos y de sauces partidos en cruz por largos caminos de álamos, se divisaba la tabla infinita de la pampa, reflejo verde del cielo azul, desamparada, sola, desnuda, espléndida, sacando su belleza, como la mujer, de su misma desnudez.

Una faja de nubes amarillas, semejantes a un inmenso trebolar en flor, coronaba el horizonte.
A lo lejos, vapores blancos flotaban como agua sobre el campo.
El sol ardiente de Noviembre bajaba por el cielo como una garza sedienta cayendo a beber en la laguna.
Cerca, sobre una loma, la mancha gris de una majada.
Acá y allá, sembradas por el bañado, puntas de vacas arrojando la nota alegre de sus colores vivos (…)”

Lista de algunos autores del Naturalismo y sus obras: 

  1. De Emilia Pardo Bazán:

La tribuna
La madre Naturaleza 

  1. De Benito Pérez Galdós:

La desheredada 

  1. De Thomas Hardy:

Lejos del mundanal ruido
La mano de Ethelberta
Unos ojos azules
Remedios desesperados 

  1. De Antón Chéjov:

La gaviota
Las tres hermanas
El tío Vania 

  1. De Eugenio Cambaceres:

Poupourri
En la sangre
Sin rumbo 

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Por : Morris

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