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Realismo

El realismo es un movimiento y corriente artística, cultural, literaria y filosófica que surgió en Francia en la primera mitad del siglo XIX. Su principal característica fue la representación objetiva de la realidad; es decir, describirla tal cual es. 

El movimiento realista surge como oposición al Romanticismo, pues trataba de trasladar la realidad al arte representándola lo más fiel y objetivamente posible. Recordemos que el romanticismo defendía la subjetividad por encima de la objetividad.

Características generales del Realismo: 

  • Representación de la realidad; de lo real y concreto, pero también se representaba toda una ideología estética, filosófica y social del XIX. 
  • Las transformaciones sociales del siglo XIX. En las obras realistas se mostraban los cambios y acontecimientos socioculturales de dicho siglo, en los cuales se comenzaba a mirar hacia el progreso; las reformas, el estado liberal y la clase burguesa tienen gran importancia en esa época. 
  • El ascenso de la burguesía. Eran personas dedicadas al comercio. Era una clase social que logró un gran avance económico y social, convirtiéndose en la clase dominante de la segunda mitad del XIX. 
  • Objetivación, observación y documentación. Con la influencia del positivismo, el cual es una corriente del pensamiento que propone que solo es verdadero aquello que se puede observar y comprobar o experimentar. El método principal, tanto científico como artístico fue la observación. 
  • Tiene como base principios científicos. Los principales fundamentos son los que provenían de las ciencias físicas, exactas y naturales.

Fundamentos o bases del Realismo: 

La corriente realista de pensamiento e ideología surgió a mediados del siglo XIX, la cual tuvo como base:

  1. El positivismo (la experimentación).
  2. Teorías psicológicas y sociológicas.
  3. Teorías de la herencia, origen y evolución de las especies.
  4. La filosofía racionalista.

Realismo en la literatura: 

El género literario más importante para el realismo fue la novela, pues permitía mayor y mejor descripción de todo lo exterior, de la realidad de la sociedad y lugares que los autores habitaron. 

Las características principales del realismo literario son:

  1. Hablar, describir, representar de manera fiel y precisa el mundo exterior, la realidad más inmediata del autor. Por ejemplo, los cambios sociales, la crítica a la sociedad, etc.
  2. La mayoría de los personajes son burgueses. Se tocan temas relacionados con sus problemáticas, su carácter, pensamientos y actitudes.
  3. Cada escritor utiliza el método de la observación y la documentación para poder tratar los temas en sus novelas.
  4. Las descripciones de lugares, paisajes, personas, etcétera, abunda en las obras realistas.
  5. No hay ningún elemento fantástico o mágico, pues todo debe ser objetivamente representado.
  6. Tienen un carácter histórico pues se centran en acontecimientos de la sociedad de la época del XIX.
  7. Representación puntual y exhaustiva de ambientes, costumbres y personalidades o psicologías humanas.
  8. Los temas pueden ser diversos como por ejemplo, labores, la vida conyugal, la vida en cada pueblo o barrio, la economía y política de la sociedad, etc.
  9. El lenguaje en las obras realistas puede ser formal o culto, pero también popular y vulgar.
  10. La actitud crítica del autor al tratar los temas delicados de la sociedad. Se retoma la importancia del arte, la utilidad del arte, pues la literatura y otras artes contribuyen en los cambios sociales.

Tipos de realismo literario: 

  1. Realismo mágico.- Se conoce como realismo mágico a una tendencia o corriente literaria surgido a medios del siglo XX. La idea principal es presentar o narrar hechos insólitos, situaciones ilógicas, fantásticas, que se explican desde la magia en un contexto realista. Los personajes de las novelas o cuentos del realismo mágico saben que la fantasía o la magia sí existen y es normal en su realidad.
  2. Realismo sucio.- Esta corriente literaria se caracteriza por representar en las obras lo más crudo y sucio de la realidad concreta en que se vive cotidianamente. Sus principales exponentes son: John Fante, Chuck Palahniuk, Tobias Wolff, Raymond Carver y Charles Bukowski.

10 Ejemplos de Realismo 

El realismo es un movimiento y corriente artística, cultural, literaria y filosófica que surgió en Francia en la primera mitad del siglo XIX.

  1. Fragmento de Rojo y negro de Stendhal:

    “La pequeña ciudad de Verrières puede pasar por una de las más lindas del Franco Condado. Sus casas, blancas como la nieve y techadas con teja roja, escalan la estribación de una colina, cuyas sinuosidades más insignificantes dibujan las copas de vigorosos castaños. El Doubs se desliza inquieto algunos centenares de pies por bajo de la base de las fortificaciones, edificadas en otro tiempo por los españoles y hoy en ruinas.

    Una montaña elevada defiende a Verrières por su lado Norte. Los picachos de la tal montaña, llamada Verra, y que es una de las ramificaciones del Jura, se visten de nieve en los primeros días de octubre. Un torrente, que desciende precipitado de la montaña, atraviesa a Verrières y mueve una porción de sierras mecánicas, antes de verter en el Doubs su violento caudal”. 
  1. Fragmento de Papá Goriot de Balzac:

    “La casa en la que se explota la pensión pertenece a la señora Vauquer. Está situada en la parte baja de la calle Neuve-Sainte-Geneviève, en el lugar donde el terreno desciende hacia la calle de la Arbalète, con una pendiente tan brusca que raras veces suben o bajan por ella los caballos. Esta circunstancia es favorable al silencio que reina en esas calles apretadas, entre la cúpula del Val-de-Gràce y la cúpula del Panteón, dos monumentos que cambian las condiciones de la atmósfera, proyectando en ella tonos amarillos y volviéndolo todo sombrío con sus tonos severos. Allí el suelo está seco, los arroyos no tienen agua ni barro, la hierba crece a lo largo de los muros. El hombre más despreocupado se entristece allí lo mismo que todos los transeúntes, el ruido de un carruaje se convierte en un acontecimiento, las casas son tétricas, las murallas huelen a prisión. Un parisiense extraviado sólo vería allí pensiones o instituciones, miseria y tedio, vejez que muere, fogosa juventud obligada a trabajar. Ningún barrio de París es más horrible, y digámoslo también, más desconocido”. 
  1. Fragmento de Madame Bovary de Gustave Flaubert:

    “La fachada de ladrillos se alineaba justo con la calle, o más bien con la carretera. Detrás de la puerta estaban colgados un abrigo de esclavina, unas bridas de caballo, una gorra de visera de cuero negro y en un rincón, en el suelo, un par de polainas todavía cubiertas de barro seco. A la derecha estaba la sala, es decir, la pieza que servía de comedor y de sala de estar. Un papel amarillo canario, orlado en la parte superior por una guirnalda de flores pálidas, temblaba todo él sobre la tela poco tensa; unas cortinas de calicó blanco, ribeteadas de una trencilla roja, se entrecruzaban a lo largo de las ventanas, y sobre la estrecha repisa de la chimenea resplandecía un reloj con la cabeza de Hipócrates entre dos candelabros chapados de plata bajo unos fanales de forma ovalada”. 
  1. Fragmento de Crimen y Castigo de Fedor Dostoievski:

    “El calor era sofocante. El aire irrespirable, la multitud, la visión de los andamios, de la cal, de los ladrillos esparcidos por todas partes, y ese hedor especial tan conocido por los petersburgueses que no disponen de medios para alquilar una casa en el campo, todo esto aumentaba la tensión de los nervios, ya bastante excitados, del joven. El insoportable olor de las tabernas, abundantísimas en aquel barrio, y los borrachos que a cada paso se tropezaban a pesar de ser día de trabajo, completaban el lastimoso y horrible cuadro. Una expresión de amargo disgusto pasó por las finas facciones del joven. Era, dicho sea de paso, extraordinariamente bien parecido, de una talla que rebasaba la media, delgado y bien formado. Tenía el cabello negro y unos magníficos ojos oscuros. Pronto cayó en un profundo desvarío, o, mejor, en una especie de embotamiento, y prosiguió su camino sin ver o, más exactamente, sin querer ver nada de lo que le rodeaba”. 
  1. Fragmento de Ana Karenina de Tolstoi:

    “En los tres años que llevaba ejerciendo su cargo en Moscú, Esteban Arkadievich había conseguido, no sólo atraerse el afecto, sino el respeto de compañeros, subordinados, jefes y de cuantos le trataban. Las principales cualidades que le hacían ser respetado en su oficina eran, ante todo, su indulgencia con los demás, –basada en el reconocimiento de sus propios defectos– y, después, su sincero liberalismo. No aquel liberalismo de que hablaban los periódicos, sino un liberalismo que llevaba en la sangre, y que le hacía tratar siempre del mismo modo a todos, sin distinción de posiciones y jerarquías, y finalmente –y era ésta la cualidad principal– la perfecta indiferencia que le inspiraba su cargo, lo que le permitía no entusiasmarse demasiado con él ni cometer errores”. 
  1. Fragmento de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez (Realismo mágico):

    “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo”. 
  1. Fragmento de La Regenta de Leopoldo Alas Clarín:

    “La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo”. 
  1. Fragmento de Los Miserables de Víctor Hugo:

    El hundimiento de la antigua sociedad francesa, la caída de su propia familia, los trágicos espectáculos del 93, ¿hicieron germinar tal vez en su alma ideas de retiro y de soledad? Nadie hubiera podido decirlo; sólo se sabía que a su vuelta de Italia era sacerdote. En 1804 el señor Myriel se desempeñaba como cura de Brignolles. Era ya anciano y vivía en un profundo retiro. Hacia la época de la coronación de Napoleón, un asunto de su parroquia lo llevó a París; y entre otras personas poderosas cuyo amparo fue a solicitar en favor de sus feligreses, visitó al cardenal Feschl”. 
  1. Fragmento de David Copperfield de Charles Dickens:

    “Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán estas páginas. Para empezar mi historia desde el principio, diré que nací (según me han dicho y yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la noche. Y, cosa curiosa, el reloj empezó a sonar y yo a gritar simultáneamente.”. 
  1. Fragmento de Moby Dick de Herman Melville:

    “Pasead en torno a la ciudad en las primeras horas de una soñadora tarde de día sabático. Id desde Corlears Hook a Coenties Slip, y desde allí, hacia el norte, por Whitehall. ¿Qué veis? Apostados como silenciosos centinelas alrededor de toda la ciudad, hay millares y millares de seres mortales absortos en ensueños oceánicos. Unos apoyados contra las empalizadas; otros sentados en las cabezas de los atracaderos; otros mirando por encima de las amuradas de barcos arribados de la China; algunos, en lo alto de los aparejos, como esforzándose por obtener una visión aún mejor hacia la mar”.

Lista de algunos autores de Realismo y sus obras: 

  1. De Henrik Ibsen:
    Casa de muñecas
    Espectros
    Un enemigo del pueblo 
  1. De Gustave Flaubert:
    “Amor infinito”
    “Montaña” 
  1. De Alexandre Dumas:
    La Dama de las Camelias 
  1. De Stendhal:
    Armancia
    La Cartuja de Parma 
  1. De Henry James:
    “La historia de un año” 

Autores de Realismo sucio: 

  1. De Charles Bukowski:
    Factótum
    Pulp 
  1. De John Fante:
    Llenos de vida
    Un año pésimo 
  1. De Chuck Palahniuk:
    El club de la pelea
    Error humano 

Autores de Realismo mágico:

  1. De Isabel Allende:
    Las casas de los espíritus 
  1. De Alejo Carpentier:
    El reino de este mundo
    Los pasos perdidos

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Por : Morris

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