Elegir una oración

La selección tiene un contexto cristiano y católico; no pretende representar todas las tradiciones religiosas.

Los salmos se identifican con su doble numeración. Los dos primeros son fragmentos y el Salmo 88 es un lamento. El Yo confieso presenta una variante en español, con sus diferencias explicadas junto al texto; no es un formulario para celebrar la misa.

1. Oración extensa al Justo Juez

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Variante extensa de la oración al Justo Juez. El archivo la llama antigua y clásica, sin acreditar antigüedad. Se conserva completa y se distingue de la versión de la colección específica. Sus imágenes de protección expresan fe, no inmunidad frente a peligros ni resultados judiciales garantizados.

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Señor Jesucristo, Divino y Justo Juez de vivos y muertos. Eterno Sol de Justicia Encarnado en el Casto Vientre de la Virgen María, por la salud del linaje humano.

Eres un Justo Juez, que ha creado el cielo y la tierra y que ha muerto en la cruz por nuestro amor.

Tú, que fuiste envuelto en un Sudario y puesto en un Sepulcro del que al tercer día Resucitaste, Vencedor de la muerte y del infierno.

Gran y justo Juez por favor oye mis súplicas, atiende mis súplicas y escucha mis oraciones haciendo un espacio para escucharlas.

Tu Voz Imperiosa serenaba las tempestades, sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos, como a Lázaro y al hijo de la viuda de Naim.

El Imperio de Tu Voz ponía en fuga a los demonios, haciéndolos salir de los cuerpos de los poseídos y daba vista a los ciegos, habla a los mudos, oído a los sordos y perdón a los pecadores, como a la Magdalena y al paralítico de la piscina.

Tu omnipotencia te hizo invisible a los enemigos, a tu voz huyen y caen sobre el huerto, los que fueron a aprisionarte y cuando expirabas en la Cruz, a Tu Poderosa Voz se estremecieron los orbes.

Tú abriste las cárceles a Pedro y lo sacaste de ellas sin ser visto por la guardia de Herodes. Tú salvaste a Dimas, el ladrón arrepentido y perdonaste a la adúltera.

Te suplicamos Justo Juez, me libres de todos mis enemigos visibles e invisibles. La Sábana Santa en que fuiste envuelto nos cubra; Tu Sagrada Sombra nos esconda; el Velo que cubrió Tus Ojos ciegue a los que nos persiguen y los que nos deseen el mal, ojos tengan y no nos vean; pies tengan y no nos alcancen; manos tengan y no nos tienten; oídos, y no nos oigan; lengua tengan y no nos acusen y sus labios enmudezcan en los tribunales, cuando intenten perjudicarnos.

¡Oh, Jesucristo, Justo y Divino Juez! Ayúdanos en todas las angustias y aflicciones, problemas o compromisos haciendo que al invocarte y clamar tu santa y poderosa voz para que acudas a nuestro auxilio, las prisiones se abran, las cadenas y los lazos se rompan, los grillos y las rejas se quiebren, los cuchillos se doblen y toda arma que sea forjada en contra de mí se embote e inutilice.

Haz que no nos alcancen los caballos, los espías no puedan encontrarnos haz que Tu Sangre nos bañe, Tu Manto nos cubra, Tu Mano nos bendiga, Tu Poder nos oculte, Tu Cruz nos defienda y sea nuestro Escudo en la vida y en la hora de nuestra muerte.

¡Oh! Justo Juez, Hijo del Eterno Padre, que con Él y con el Espíritu Santo eres Un Solo Dios Verdadero. ¡Oh! Verbo Divino, hecho Hombre: Yo Te suplico me cubras con el Manto de la Santísima Trinidad, para que me libre de todos los peligros y glorifiquemos Tu Santo Nombre. Amén

2. Bendice, alma mía, al Señor: Salmo 103, 1–5

Salmo 103 (102), 1–5 · fragmento en versión recibida

Fragmento de alabanza, no el salmo entero. Se reconoce el pasaje y se conserva su redacción, que difiere del testimonio enlazado. Traducción exacta y permisos pendientes; el lenguaje de curación pertenece al salmo.

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Bendice, alma mía, al Señor, y mi ser a su santo Nombre; bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios. Él, que perdona todas tus culpas, y sana todas tus enfermedades, que rescata tu vida de la fosa y te corona de amor y de ternura, sacia de bienes tu vejez y rejuveneces como el águila

3. A ti, Señor, me acojo: Salmo 71, 1–9

Salmo 71 (70), 1–9 · fragmento en versión recibida

Se corrige el sujeto de la frase del versículo 7: habla el salmista de sí mismo. El cotejo con Salmo 71, 7 confirma la primera persona; se conserva el resto de la versión recibida. No se atribuye esta traducción completa a la edición consultada. Traducción exacta y reproducción pendientes.

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A ti, Señor, me acojo. Nunca quede defraudado. Por tu justicia, líbrame y rescátame, tiende tu oído hacia mí y sálvame. Sé mi roca de refugio, siempre accesible, la que prometiste para liberarme, pues mi peña y mi alcázar eres tú.

Dios mío, líbrame de la mano perversa, del puño criminal y opresor. Tú eres mi esperanza, Señor mío, y mi confianza, Señor, desde mi juventud. Desde el seno materno me apoyaba en ti, desde las entrañas de mi madre me sostenías. ¡A ti la alabanza continua! Soy un prodigio para muchos, pues tú eres mi refugio fortificado. Llena está mi boca de tu alabanza, de tu elogio todo el día. No me rechaces ahora en la vejez, no me abandones, cuando decaen mis fuerzas

Fuente del cotejo documental

4. Señal de la cruz

Señal de la cruz · fórmula católica recibida

Se conserva la fórmula completa del archivo: signación e invocación trinitaria. Se ofrece como una sola entrada.

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Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

5. Cordero de Dios

Cordero de Dios (Agnus Dei) · fórmula recibida

Se mantienen las tres invocaciones, incluidas las dos primeras repetidas y el cierre de paz. Se cuentan como una fórmula completa, no tres oraciones.

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Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz

6. Oración de la noche

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Se conserva la versión del archivo; procedencia, edición y permisos pendientes.

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Sé, Dios Todopoderoso, que abundas en mi hogar; sé que habitas y llenas cada rincón, que cubres con el amor que nace de tu gracia.

Vigilas, proteges e iluminas mi habitación aunque alguna sombra pueda tocar mi lecho.

Deseo descansar esta noche sabiendo que tú has perdonado. Me ha dolido mucho haberte faltado, adorado Dios. Perdona cada mala acción, cada pecado cometido, cada pensamiento.

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

7. Lamento en la aflicción: Salmo 88, 2–19

Salmo 88 (87), 2–19 · cuerpo del salmo en versión recibida

Lamento bíblico conservado hasta su cierre en las tinieblas, sin añadir un desenlace consolador. El archivo no reproduce el encabezamiento del versículo 1. La voz angustiada del salmista no se convierte en una explicación editorial de la enfermedad o el sufrimiento. Traducción y variantes pendientes de acreditar.

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Señor, Dios salvador mío, día y noche clamo a ti. Llegue hasta ti mi oración, inclina el oído a mi clamor. Estoy harto de males y mi vida, al borde del Abismo.

Estoy censado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado. Tengo mi lecho entre los muertos, como los cadáveres que yacen en el sepulcro, a quienes ya no recuerdas, pues fueron arrancados de tu mano. Me has colocado en la fosa profunda, en las tinieblas abismales. Tu enojo pesa sobre mí, me anegas en tus olas. Alejaste de mí a mis allegados, me has hecho un horror para ellos. Encerrado, no puedo salir, mis ojos se nublan de dolor. Te invoco todo el día, Señor, tendiendo las palmas hacia ti. ¿Acaso harás milagros por los muertos?, ¿se levantarán ellos para darte gracias? ¿Se narrará en el sepulcro tu amor o tu fidelidad en la tumba? ¿Se conocerán tus maravillas en las tinieblas o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio, Señor: con el alba irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me rechazas y me ocultas tu rostro? Soy un desdichado y muero quejumbroso. He soportado tus terrores y estoy aturdido. Tu incendio ha pasado sobre mí, tus espantos me han aniquilado; me envuelven como agua todo el día, me cercan todos a la vez. Alejaste de mí amigos y compañeros, mi compañía son las tinieblas

8. Por la salud y la paz

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Se conserva la versión del archivo; procedencia, edición y permisos pendientes.

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Vivo con todo amor y esperanza en mi alma por la Santa Trinidad que le da vida, que en los cielos y en todo el universo habita.

Dios, y por la intercesión de la Virgen María, nuestra Santa Madre, tú, Señor puedas escucharme:

Hoy ruego, que con mis palabras nos concedas salud a todos los seres de la tierra, a todos tus siervos y sus seres queridos. Que toda alma sea buena, y procure solo amor a los demás.

Para mí y para aquellos a quienes amo, te suplico clemencia para perdonar nuestras fallas, y que puedas amarnos cuando más perdidos estemos pues será cuando más te necesitemos.

Gracias infinitas te doy, Dios querido. Amén

9. Yo confieso

Yo confieso (Confíteor) · variante en español

Variante del Yo confieso. La enumeración «pensamiento, palabra, obra y omisión» se apoya en el libro de la celebración de Silao del 25 de marzo de 2012, p. 16. Hay otras diferencias de redacción respecto de esa edición; no es una transcripción literal.

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Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante todos ustedes, hermanos, que he pecado en gran medida, de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí, ante Dios nuestro Señor.

Cotejo: libro de la celebración de Silao, 2012, p. 16

Fuente del cotejo documental

10. Después de la confesión

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Se conserva la versión del archivo; procedencia, edición y permisos pendientes. Es una acción de gracias tras la confesión; no una fórmula de absolución.

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Gracias te doy piadosísimo Padre mío, porque has instituido este sacramento de la penitencia para remedio y consuelo de los pecadores y porque me has dado tiempo y buena voluntad para recibirlo. Benditas sean eternamente vuestras misericordias oh, Señor

11. Petición de perdón a Jesucristo

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Se conserva la versión del archivo; procedencia, edición y permisos pendientes. Conserva las tres partes del original y su lenguaje penitencial. Las alusiones a la Pasión no se presentan como una cita literal de la Biblia.

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¡Señor Jesucristo! Siendo tú el Hijo de Dios y también el Hijo de la Santa Virgen María, eres Dios y Hombre. Abrumado de gran temor has sudado Sangre en el Huerto de los Olivos, para darnos la paz. También sabemos que ofreciste todos tus sufrimientos a Dios, tu Padre Celestial, por nosotros tus siervos pecadores.

No obstante, si por culpa de esos pecados merecemos tu castigo de condenación eterna; te ruego perdonar nuestras insensatas faltas.

Oh Padre Eterno. Te lo pedimos por Jesucristo tu muy amado Hijo que vive y reina con vos y con el Espíritu Santo ahora y siempre. Amén

12. Oración al Creador

Versión recibida de Dios Creador, atribuido a Romano Guardini en un testimonio diocesano · corrección editorial documentada

El boletín diocesano atribuye la oración base a Romano Guardini. Se corrigen dos pasajes sobre soberanía y responsabilidad conforme a la página impresa 9. El resto conserva variantes del archivo; no se acredita la edición original ni el traductor de la versión recibida.

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¡Oh Señor!, tú has creado todas las cosas. Tú les has dado su ser y las has puesto en equilibrio y armonía. Están llenas de tu misterio, que toca el corazón si es piadoso.

También a nosotros, ¡oh Señor!, nos has llamado a la vida y dado la existencia y nos has traído hoy entre ti y las cosas. Según tu modelo nos has creado y nos has dado parte de tu soberanía. Tu mundo ha sido puesto en nuestras manos, para que nos sirva y realicemos la obra que tú deseas. Pero nosotros debemos atenernos a ti y nuestro dominio se convierte en rebelión y robo si no nos inclinamos ante ti, el único que llevas la corona eterna y eres Señor por derecho propio.

Maravillosa, ¡oh Dios!, es tu generosidad. Tú no has temido por tu soberanía al dar vida a seres con poder sobre ellos mismos y al confiar tu voluntad a su libertad. ¡Grande y verdadero Rey eres tú!

Tú has puesto en mis manos el honor de tu voluntad. Cada palabra de tu revelación dice que me respetas y te confías a mí, me das dignidad y responsabilidad. Concédeme la santa mayoría de edad, que es capaz de aceptar la ley que tú guardas y de asumir la responsabilidad que tú me transfieres. Ten despierto mi corazón para que esté ante ti en todo momento, y haz que mi actuación se convierta en ese dominio y esa obediencia a que tú me has llamado. Amén

Fuente de referencia: Consultar documento.

13. Oración de confianza

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Se conserva la versión del archivo; procedencia, edición y permisos pendientes.

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Confío en la Palabra Sagrada que nos has dado a los siervos pecadores de tu Tierra.

En mi corazón se desborda la alegría cuando te siento en cada criatura.

No tengo dudas, pretensiones o temores.

Está en mi ánimo creer solo en ti.

Señor, yo creo en ti, espero en ti; te amo solo a ti. Amén

14. Petición de protección espiritual

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Se conserva la versión del archivo; procedencia, edición y permisos pendientes. Comparte invocaciones con Oraciones y devociones católicas. Se presenta como petición dirigida a Dios, no como instrucciones para realizar un exorcismo.

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Oh, Divino Padre Eterno, en unión con tu Divino Hijo, y el Espíritu Santo, y por medio del Inmaculado Corazón de María, te suplico destruir el poder de tus peores enemigos: los espíritus malignos.

Te pido que los arrojes a las cavernas más profundas del infierno; y encadénalos allí para siempre. Toma posesión de tu Reino, pues ha sido creado por ti, y por justicia te pertenece, Señor.

Padre Celestial, concédenos el dominio reinante del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María.

Repito esta oración con cada latido de mi corazón y con cada respiro por todo tu Amor. Amén

15. Petición de paciencia, fuerza y serenidad

Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado

Se recupera la invocación inicial que estaba en el encabezado. La pieza coincide con una entrada de Oraciones religiosas; se conserva sin contar sus cuatro peticiones como ejemplos separados. La corrección «en perfecta tranquilidad» es contextual y está registrada.

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Mi amado y dulce amigo cuatro cosas hoy demando de ti, de tu misericordia y amor, por la gran necesidad que tengo:

Te pido paciencia cuando tenga que sufrir.

Te pido fuerza para poder trabajar sin rendirme.

Te pido valor para resistir las penas que han de venir y me han de mortificar.

Temperamento sereno para poder resolver las cosas con santa calma.

Y así tener el alma en perfecta tranquilidad.

Esto te pido, oh mi Jesús adorado, en este día consagrado para adorarte y servirte por siempre. Amén

Imagen de la colección

Imagen de la colección de oraciones a Dios.
Imagen de la colección.

Piezas compartidas con otras colecciones

La primera pieza es una variante de la oración extensa al Justo Juez. La última también figura en Oraciones religiosas, y la petición de protección espiritual comparte pasajes con Oraciones y devociones católicas. Las notas de cada colección explican las variantes de los textos compartidos.