Elegir una oración
- Oración extensa al Justo Juez.
- Mano Poderosa y petición a Jesús.
- La Magnífica y Benedictus.
- Alma de Cristo y fragmento de Isabel de la Trinidad.
- Invocación popular de buena suerte.
Se conserva cada pieza recibida con su contexto. Los cánticos, las plegarias y el conjuro de buena suerte no son formas equivalentes ni tienen la misma procedencia. Las indicaciones para añadir una petición o recitar otras fórmulas quedan fuera del texto copiable.
Las expresiones de protección y sanación pertenecen a la voz de las plegarias. El sitio no afirma que eliminen hechizos, eviten accidentes o curen enfermedades, ni atribuye la falta de resultados a la fe del lector.
1. Oración extensa al Justo Juez
Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida con correcciones editoriales, autor no identificado
Versión extensa de once párrafos, con correcciones de concordancia y puntuación registradas. El cierre se cotejó con un testimonio de la misma plegaria. Conserva sus diferencias con las versiones de Justo Juez y Oraciones a Dios. Las imágenes de armas, prisiones y tribunales expresan protección devocional, no inmunidad ni resultados judiciales garantizados.
Testimonio de cotejo: oración al Justo Juez
Divino y Justo Juez de vivos y muertos, eterno sol de justicia, encarnado en el casto vientre de la Virgen María por la salud del linaje humano.
Grande y justo juez, que eres creador del cielo y de la tierra y que moriste en la cruz por tu gran amor a mí.
Tú, que fuiste envuelto en un sudario y puesto en un sepulcro del que al tercer día resucitaste vencedor de la muerte y del infierno. Grande, Justo, magnánimo y Divino Juez, oye mis súplicas, atiende a mis ruegos, escucha mis peticiones y dales favorable despacho.
Tu voz imperiosa serenaba las tempestades, sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos como Lázaro y al hijo de la viuda de Naim.
El imperio de tu voz ponía en fuga a los demonios, haciéndoles salir de los cuerpos de los poseídos, y dio vista a los ciegos, habla a los mudos, oído a los sordos y perdón a los pecadores, como a la Magdalena y al paralítico de la piscina.
Tú que te hiciste invisible a todos tus enemigos, a tu voz retrocedieron cayendo por tierra en el huerto los que fueron a aprisionarte y cuando expirabas en la Cruz, a tu poderoso acento se estremecieron los orbes.
Tú abriste las cárceles a Pedro y le sacaste de ellas sin ser visto por la guardia de Herodes. Tú salvaste a Dimas y perdonaste a la adúltera.
Yo humildemente te suplico, Justo Juez, me libres de todos mis enemigos, visibles e invisibles: la Sábana Santa en que fuiste envuelto me cubra, tu sagrada sombra me esconda, el velo que cubrió tus ojos ciegue a los que me persiguen y a los que me deseen mal, ojos tengan y no me alcancen, manos tengan y no me tienten; oídos tengan y no me oigan, lengua tengan y no me acusen, y sus labios enmudezcan en los tribunales cuando intenten perjudicarme.
¡Oh, Jesucristo Justo y Divino Juez!, favoréceme en toda clase de angustias y aflicciones, lances y compromisos, y haz que al invocarte y aclamar al imperio de tu poderosa y santa voz llamándote en mi auxilio, las prisiones se abran, las cadenas y los lazos se rompan, los grillos y las rejas se quiebren; los cuchillos se doblen y toda arma que sea en mi contra se embote e inutilice.
Que ni los caballos puedan alcanzarme, ni los espías puedan mirarme y que no me encuentren. Tu sangre me bañe, tu manto me cubra, tu mano me bendiga, tu poder me oculte, tu cruz me defienda y sea mi escudo en la vida y a la hora de mi muerte.
¡Señor y justo juez, gran hijo de nuestro eterno padre, tú con el padre santo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios verdadero! ¡Oh Verbo Divino hecho hombre! Yo te suplico me cubras con el manto de la Santísima Trinidad para que, libre de todos los peligros, glorifique tu Santo Nombre. Amén.
Indicación de recitación: Se sugiere decir la petición específica antes de la oración.
2. Mano Poderosa
Plegaria de tradición católica · adaptación de Editorial Ejemplode
Plegaria de petición de amparo para el hogar. Su lenguaje sobre el mal expresa una súplica religiosa.
Gloriosa casa del pueblo de Jerusalén.
Casa en donde nuestro Padre celestial entró y, apenas el malo lo vio, huyó.
Dios Hijo, hoy vengo ante ti para que intercedas ante Dios Padre, le hables de mí y le pidas, en mi nombre, que el mal se aleje de mí y de mi casa.
Jesús, permite que el mal se vaya y que por favor entre el bien en esta casa. Sabes que las ventanas y las puertas de esta casa siempre están abiertas para que entre tu humilde presencia.
Ven y siéntate siempre con nosotros a comer.
Pero el mal también logró entrar y quiero expulsarlo de aquí; solo tú y tu Padre pueden hacerlo.
Padre, trae la sanación para mi cuerpo, para mi mente y para mi espíritu.
El gran poder de tu mano, Padre, y el de la mano poderosa de tu Hijo son los únicos capaces de restaurar las cosas.
Yo necesito que restaures mi alma, que llenes mi casa de tu presencia y que el espíritu maligno que en ella habita se retire hoy y para siempre.
No dejes que nunca más vuelva a entrar.
Padre e Hijo, no me desamparen nunca.
Jesús, por favor, intercede por mí ante nuestro Padre celestial.
Intercedan con sus manos poderosas y divinas y denme el bien que amerita mi cuerpo para que así pueda seguir sirviéndoles.
Pero todo esto lo pido si es su voluntad concederme este milagro.
Alejen lo malo de mí y tráiganme la sabiduría para afrontar las cosas. Amén
Indicación de recitación: Mencionar la situación difícil o la petición Realizar una segunda petición o repetir la primera
3. Petición a Jesús
Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado
La plegaria se dirige primero a Jesús y después al Padre. Las indicaciones de petición y de recitar el Padrenuestro y el Credo acompañan el texto; estas dos oraciones no se transcriben aquí.
Tú, Señor, Amigo, Vida, Luz.
Tú, Amor y Misericordia, eres bendito por el Padre Eterno, por tu madre Inmaculada.
Jesús, te amo.
Por el poder de tu Santa Sangre derramada suplico tu asistencia, tu perdón y protección.
Tú, eres el Principio y el Fin. Eres, Señor, el Verbo y el Amor de Dios.
Ante tus plantas me pongo, Salvador mío, y te ofrezco todos y cada uno de mis pensamientos. Suplico tu asistencia, tu perdón y protección.
Concédeme quietud, concédeme paz. En tus manos me pongo, Padre, y confío en tu Palabra hasta el fin de mis días. Amén
Indicación de recitación: Se sugiere mencionar la súplica o el favor, el problema o el dolor que por el cual se atraviesa Rezar un Padre Nuestro y un Credo
4. Gratitud al Padre
Plegaria cristiana de contexto católico · versión recibida, autor no identificado
La voz de esta plegaria afirma que solo debe rendir cuentas a Dios y presupone su propio proceder justo. No es un consejo para eludir la responsabilidad o la reparación ante otras personas.
Es tu amistad la más grande y única verdad que conozco
Es tu amor el más bello conocimiento que poseo.
No hay en mi corazón cabida para ningún mal pensamiento o sentimiento; tú me muestras a cada instante a amarme y amar a mi prójimo.
Si alguien se siente ofendido por mis actos te pido perdón solo a ti, Padre, pues tú conoces las razones de mi justo proceder y a nadie he de rendir cuentas más que a ti desde el fondo de mi corazón.
Sin intenciones malignas, sin palabras ofensivas, sin pensamientos insanos, sin maldad en mi ser, vengo a abrir mi alma ante ti para pedir que con tu poder supremo elimines de mi camino deseos negativos de las personas que actúan de manera equivocada.
Te pido también que les des la paz que necesitan para que aprendan a amarse.
Te pido que no les desampares y les muestres el camino del bien, pues ellos se han perdido de tu mano.
En tu poder está mi resguardo; a nadie temo, en nadie creo más que en ti Dios Infinito, Dios Justo, Eterno Templo, Única Verdad, Único Camino. Amén
5. Petición al Espíritu Santo
Plegaria cristiana de contexto católico · adaptación editorial de la versión recibida, autor no identificado
Se adapta editorialmente una construcción incompleta para distinguir quién envía y quién llega. Se conserva el paso devocional de Espíritu Santo a Santa Trinidad; no se acredita como fórmula litúrgica ni se garantiza protección por recitarla. La lectura original sigue sin determinarse.
Que el Espíritu Santo venga hasta este humilde hogar, visite y llene de la Gracia Divina a todos los corazones y las almas que el Señor creó.
Te ruego que en mi alma permanezcas, Espíritu Infinito, Santa Trinidad, Divinidad de los cielos, Preciosa promesa de salvación y amor.
Espíritu y don de Dios Eterno, eres la unción espiritual, el bálsamo de todos los males que nos acontecen.
La mano de Dios te envía y te guía; tú llegas hasta nosotros con el Poder para socorrernos y protegernos.
Con esta oración pongo a tu resguardo mi ser y corazón, para que con tu perpetuo auxilio nos salves de males todos. Así, por tu invencible fuerza evitas que lo maligno nos toque.
Gracias, oh Espíritu de Dios.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
6. La Magnífica: adaptación editorial
Magníficat · adaptación editorial de la versión recibida, no traducción literal
Adaptación editorial de la reelaboración recibida del Magníficat, cántico de María en Lucas 1, 46–55. Se revisan las concordancias, la voz de la hablante y el sentido de los nueve párrafos. Mantiene expresiones devocionales de esta versión y no es una traducción bíblica literal ni el texto de las otras colecciones.
Texto de referencia: Lucas 1, 46–55
Glorifica mi alma al Señor y mi espíritu se llena de gozo al contemplar la bondad de Dios, mi Salvador.
Ha mirado a esta pequeña y humilde sierva suya; por eso, desde ahora, todas las generaciones me tendrán por dichosa y feliz.
El Todopoderoso ha hecho en mi favor cosas grandes y maravillosas, y su nombre es infinitamente santo.
Su gran y perfecta misericordia se extiende de generación en generación a todos cuantos le aman y le temen.
Con la fuerza de su brazo dispersó a los soberbios y trastornó sus designios.
Derribó a los poderosos de sus tronos y elevó a los humildes.
A quienes tenían hambre los llenó de bienes y a los ricos los dejó sin cosa alguna.
Ayudó a Israel, su siervo, recordando su misericordia y bondad.
De ese modo mantuvo la promesa hecha a nuestros antepasados en favor de Abraham y de toda su descendencia, por los siglos de los siglos. Así sea. Amén.
Indicación de recitación: Incluir la petición antes o al final de esta oración milagrosa
7. Alma de Cristo
Alma de Cristo · versión recibida
La redacción recibida coincide sustancialmente con Alma de Cristo en Vatican News, con diferencias de puntuación y distribución de líneas. Se conserva sin atribuir autoría ni deducir permisos de reproducción del testimonio público.
Consultar testimonio de referencia
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén
8. A la Trinidad: fragmento de Isabel de la Trinidad
Isabel de la Trinidad · fragmento citado en el Catecismo 260, con Amén añadido
Fragmento atribuido a Isabel de la Trinidad en el Catecismo 260, con Amén añadido en el archivo. No es su oración completa. Se conserva la combinación «mí mismo» y «despierta». Se retira del título la afirmación sobre causas imposibles y se separa la recitación final.
Consultar testimonio de referencia
Dios mío, Trinidad que adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de mí mismo para establecerme en ti, inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad.
Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de ti, mi inmutable, sino que cada minuto me lleve más lejos en la profundidad de tu Misterio.
Pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo.
Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin reservas a tu acción creadora. Amén
Indicación de recitación: Se sugiere rezar el Credo, un Padre Nuestro y un Ave María
9. Invocación de buena suerte
Invocación popular de buena suerte · procedencia no acreditada
Invocación popular de buena suerte, de procedencia no identificada, con vocabulario cristiano y lenguaje de conjuro. Sus expresiones, incluida «Santa María su Madre», no se presentan como doctrina católica oficial. La promesa de atender la petición forma parte del texto y no acredita eficacia para atraer suerte.
Conjúrate suerte con Dios Padre, con Santa María su Madre, con tres libros misales, con tres cirios pascuales y con la misa de Roma.
Conjúrate suerte con San Pedro y San Pablo, y el Apóstol Santiago; y el Señor de la Verdad y la Santa Trinidad, que me concedan esto que deseo demandar… .
Esto pido a la buena suerte, que aliada con todos los santos, mi petición atenderá, por el Gran Poder de Dios, de la Virgen María, de los Santos, de los Ángeles, y de las almas que en el purgatorio están.
Que Dios las libre de penas y las lleve a descansar. Amén
Indicación de recitación: Se debe decir la petición para el problema o situación
10. Benedictus: cántico de Zacarías
Benedictus (Lucas 1, 68–79) y doxología · versión recibida
Cántico de Zacarías, Lucas 1, 68–79, en versión recibida, seguido de Gloria al Padre. La doxología se conserva pero no se confunde con los versículos bíblicos. La instrucción que ocupaba el título se separa y se recupera el nombre Benedictus. Traducción y edición pendientes de acreditar.
Consultar testimonio de referencia
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus Santos Profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
Indicación de recitación: La petición que queremos hacer se puede decir al principio o al final del Benedictus.
Imagen de la colección

Piezas compartidas con otras colecciones
La primera pieza es una variante de Justo Juez. Mano Poderosa y el fragmento de Isabel de la Trinidad figuran también en Oraciones milagrosas. Alma de Cristo aparece en Oraciones y devociones católicas. Se registran las coincidencias sin fusionar páginas ni deducir competencia por las mismas búsquedas.
