Qué es el retruécano

En su sentido retórico, el retruécano invierte términos de una expresión en la siguiente y crea un contraste. No exige que todos los artículos o las terminaciones permanezcan idénticos: lo decisivo es reconocer el cruce y explicar su efecto. Esta página sigue esa acepción del DLE; la acepción general de juego de palabras es más amplia.

Un esquema útil es A… B / B… A. Después de localizarlo, comprueba qué ha cambiado: finalidad, pertenencia, relación entre nombres o significado de una palabra. Dos frases que dicen básicamente lo mismo con otro orden no bastan.

Tres inversiones de acciones o afirmaciones

Lee los dos miembros como una unidad y observa qué relación cambia de dirección.

3 ejemplos

1. Jugar y comer intercambian su posición

Jugar con las cosas de comer.
Comer con las cosas de jugar.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Jugar… comer se invierte en comer… jugar.

En el primer miembro se juega con cosas destinadas a comer; en el segundo se come con cosas destinadas a jugar. Cambian la acción principal y el destino de esas cosas. No son dos maneras equivalentes de decir lo mismo.

Se corrige «la cosas» por «las cosas» en el segundo miembro. La extrañeza de comer con cosas de jugar forma parte del contraste; no se inventa una escena para justificarla.

2. Vivir para amar y amar para vivir

Vivir para amar.
Amar para vivir.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Los infinitivos vivir y amar cambian de lugar alrededor de para.

Primero, amar se presenta como finalidad de vivir; después, vivir pasa a ser finalidad de amar. La relación se invierte y produce una reflexión sobre qué sirve de medio y qué se propone como fin.

Se conserva la pareja y se regulariza el punto final. Sin una fuente acreditada, no se le adjudica autoría literaria.

3. Son y están: dos direcciones distintas

Son todos los que están.
Están todos los que son.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Son… están pasa a están… son.

Entendiendo son como pertenencia a un grupo, el primer miembro afirma que quienes están presentes pertenecen a él. El segundo afirma que quienes pertenecen al grupo están presentes. Una dirección no garantiza la otra.

El original no precisa qué grupo es. Se explica esa lectura posible sin añadir negaciones ni sustituirla por una versión proverbial distinta. Cada frase conserva su formulación afirmativa.

Cuatro cambios en la relación entre nombres

Los términos principales se cruzan; los artículos y el número pueden variar para construir el nuevo sentido.

4 ejemplos

4. De la multitud al vínculo con el mar

Mar de gente.
Gente del mar.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Mar y gente intercambian su posición principal.

Mar de gente representa figuradamente una multitud. Gente del mar designa personas vinculadas al mar. Se cruzan los sustantivos y cambia la relación entre ellos; no es solo un cambio de orden sin consecuencias.

De pasa a del, contracción de de y el. Esa diferencia estaba en el original: el juego conserva los términos principales, no todas las palabras de forma idéntica.

5. Libros en el mundo y mundos en los libros

Hay grandes libros en el mundo.
Hay grandes mundos en los libros.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Libros… mundo se invierte en mundos… libros.

El primer miembro valora libros existentes en el mundo. El segundo atribuye amplitud o riqueza a los mundos representados por los libros. La inversión cambia qué contiene a qué y permite también una lectura distinta de grandes.

Mundo cambia a mundos. Es una variación de número ya presente en el original; no se oculta para fingir identidad literal entre los miembros. No se atribuye la pareja a un escritor concreto.

6. El objeto y quien obtiene el título

La copa del campeón.
Campeón de la copa.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Copa y campeón invierten su relación dentro de los grupos nominales.

La primera expresión nombra una copa vinculada a un campeón; la segunda nombra al campeón de una competición denominada copa. La lectura deportiva permite apreciar el cambio de referente y la doble interpretación de copa.

El segundo miembro no llevaba artículo inicial y se mantiene así. Son expresiones nominales, no oraciones completas; esto no impide observar el cruce de términos.

7. Personas con coche y coches antiguos

Unos viejos con coche.
Unos coches viejos.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Viejos… coche se cruza con coches… viejos.

Primero, viejos nombra a personas mayores que tienen coche; después, califica la antigüedad de unos coches. El cruce de los términos principales cambia aquello de lo que se habla y la función de viejos.

Se corrige «Uno viejos» por «Unos viejos». Coche pasa a coches y desaparece con en el segundo miembro, como ya ocurría en el original. Es una inversión con ajustes gramaticales, no una permutación literal de todas las palabras.

Dos inversiones con cambio de significado

El cruce de términos puede combinarse con una palabra que adopta otro sentido.

2 ejemplos

8. Dolores: sensación y nombre propio

Los dolores de piernas.
Las piernas de Dolores.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Dolores… piernas se cruza con piernas… Dolores.

Dolores designa molestias en el primer miembro y a una persona en el segundo. La inversión de los términos se combina con ese cambio de significado: el tema pasa de las molestias a las piernas de alguien llamado Dolores.

La mayúscula de Dolores es necesaria para la lectura como nombre propio. Los y las concuerdan con núcleos distintos; la diferencia entre artículos ya figuraba en el original.

9. Cura: remedio y sacerdote

El sida no tiene cura.
El cura no tiene sida.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Qué se invierte: Sida… cura se invierte en cura… sida; cura cambia de significado.

Cura se interpreta como remedio en el primer miembro y como sacerdote en el segundo. La inversión produce un cambio de referente y de sentido; no habla de una persona identificada.

Se escribe sida en minúscula. Se conserva la pareja como material lingüístico con contexto: el sida es la fase avanzada de la infección por VIH, y existen tratamientos antirretrovíricos eficaces. La frase breve no debe interpretarse como ausencia de tratamiento. La referencia de la OMS aporta ese contexto. Consultar contexto en la OMS

Seis contrastes: no todo juego verbal es retruécano

Camaleón y un león en la cama

Camaleón.
Un león en la cama.

Se evocan los segmentos cama y león, pero la segunda expresión añade palabras y los reorganiza. No se invierten dos términos ya presentes como palabras independientes en la primera expresión.

Es un juego de evocación y reorganización sonora. Tampoco se etiqueta automáticamente como calambur estricto: la secuencia de sonidos no se conserva intacta al reagruparla.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Reordenar sin crear un nuevo contraste

Perder en un segundo la vida.
Perder la vida en un segundo.

El complemento en un segundo cambia de posición, pero ambas expresiones conservan la misma relación: perder la vida en un intervalo muy breve. No hay dos términos que se crucen para oponer sentidos.

Puede variar el relieve de la expresión temporal. La pareja sirve para distinguir una permutación sintáctica del retruécano; no toda variación de énfasis satisface el recurso.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Semejanza de sonidos: pinza y panza

Pásame la pinza.
Que písame la panza.

Pásame/písame y pinza/panza se parecen en el sonido, pero no son las mismas palabras en orden inverso. El mecanismo se aproxima a la paronomasia.

Se conserva el que inicial del segundo miembro, tal como aparece en el original. La secuencia queda poco clara sin contexto; no se inventa una continuación ni se corrige en silencio para fabricar un retruécano.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Disco de amor y mordisco

Un disco de amor.
Un mordisco.

La segunda forma recuerda fragmentos sonoros de amor y disco, pero no invierte dos palabras completas. También desaparecen o se alteran sonidos respecto a la primera expresión.

No basta con encontrar segmentos parecidos para afirmar que existe un calambur exacto. Se conserva como juego sonoro aproximado, fuera del recuento de retruécanos.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Un grupo de palabras y una palabra compuesta

Un circuito corto.
Un cortocircuito.

Circuito y corto invierten su posición al formar cortocircuito, pero la segunda expresión es una palabra compuesta con un significado propio. Aquí destaca la recomposición léxica: el material no aporta un contexto que permita decidir si se usa además como contraste retórico.

Un circuito corto puede ser un recorrido de poca extensión. Cortocircuito nombra un fenómeno eléctrico. Se conserva como contraste léxico, sin enseñarlo como ejemplo inequívoco del recurso.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Paréntesis y seis parientes

Entre paréntesis.
Entre seis parientes.

La pareja juega con semejanzas entre paréntesis y seis parientes. No hay inversión de dos palabras presentes en ambos miembros; cambian la división y la secuencia de los sonidos.

Se mantienen completas las expresiones. No se presenta como calambur exacto ni como retruécano solo porque haya un juego verbal.

Pareja ilustrativa conservada del material original, sin autor ni obra acreditados. Puntuación y correcciones identificadas en el comentario.

Retruécano, quiasmo, hipérbaton y juegos sonoros

El quiasmo describe la disposición cruzada de miembros y no exige repetir literalmente las mismas palabras. El retruécano destaca la inversión de términos y el contraste de sentido; ambos análisis pueden coincidir. El hipérbaton se refiere al orden marcado de una expresión, sin exigir una segunda que invierta sus términos.

El calambur reagrupa sílabas para cambiar la interpretación; la paronomasia aproxima palabras de sonido semejante. Ninguno equivale automáticamente a invertir palabras. El paralelismo permite comparar estructuras que se repiten, aunque no se crucen.

Procedencia y correcciones

Las quince parejas pertenecen al material original y carecen de autor y obra acreditados. Se conservan como enunciados ilustrativos. Se corrigen la cosas → las cosas, Uno viejos → Unos viejos y Sida → sida, además de regularizar puntos finales. Los comentarios distinguen cada cambio del texto recibido.

Las parejas que no justifican el retruécano permanecen visibles como contrastes. No se añaden negaciones a Son todos los que están ni se reemplazan los juegos sonoros por otros inventados para hacerlos encajar.