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Ejemplos de Oraciones por los hijos

Las oraciones por los hijos son aquellas que los padres dedican a Dios, los santos o a las vírgenes santísimas, para interceder y pedir por la vida de sus hijos e hijas. La Oración y la Biblia son las mejores herramientas para mantener la armonía y la paz en el hogar, asimismo, para que el amor, el bienestar y la salud no les falten a los hijos.

Por medio de las oraciones, los padres interceden ante Dios por todo lo que engloba hablar de la vida de sus hijos; por ejemplo, en las oraciones los padres suplican a Dios para que aleje a sus hijos del pecado, del mal, o para que los proteja y los sane si están padeciendo alguna enfermedad. 

Las oraciones para pedir por los hijos pueden ser de diversos tipos, veamos algunos de estos:

  • Para pedirle a Dios que les ayude a ser buenos padres.
  • Para pedir que aprendan a perdonar, y a ser buenos cristianos.
  • Para pedir por su salud y que aprenda a valorarse.
  • Pedir para que tenga cerca buenas personas. 

20 Ejemplos de oraciones para los hijos: 

Para pedir ayuda para ser buenos padres: 

Las oraciones por los hijos son plegarias que realizan los padres para pedir favores para sus hijos.

  1. “Señor mío: sé que ser padre es una bendición que está fuera de mis capacidades, pero con tu ayuda puedo mejorar cada día para ser el padre que tú deseas que sea.

Quiero ser digno, quiero recibir tu sabiduría infinita, porque tú eres el Padre amoroso, el más sabio y bondadoso.

Te pido me brindes un poco de tu paciencia e infinito valor para ser siempre el buen ejemplo que mis hijos necesitan. Guíame en todo momento para aprender a tomar las decisiones correctas.

Gracias te doy señor”.

  1. “Padre adorado: necesito de tu ayuda hoy y todos los días.

Deseo que me reveles los secretos de tu bondad infinita para lograr ser el padre amoroso que mi hijo (a) necesita. Porque es el amor lo que salva a las almas y lo que a mí me falta cuando pierdo mi calma y camino.

Ayúdame a ser justo (a) con mis hijos para compartirles el conocimiento de la justicia.

Ayúdame a ser paciente para enseñar a mis hijos la paciencia hacia sus padres y otros.

Ayúdame a sentir amor hacia mí misma para amar a mis hijos de la manera correcta y mostrarles el amor divino.

Padre mío, hazme generosa y piadosa a tu imagen para inculcar esas virtudes a mis hijos y siempre las practiquen”.

  1. “Padre siempre generoso: quiero pedirte en esta oración que te dedico con humidad, que me ayudes a amar a este hijo(a) de forma incondicional, al igual que tú nos amas a todos tus hijos.

Te pido me des la capacidad para demostrárselo siempre y que él lo reciba, pues el amor que yo le dé le mostrará siempre el camino hacia tu amor.

Consiénteme, Padre, la gracia de tu misericordia y perdón cuando yo cometa algún error.

Permite que mi hijo (a) me perdone si llego a fallarle.

Gracias, Dios”.

  1. “Infinito y poderoso Dios: en nombre de tu Hijo Jesús, por mis hijos quiero pedirte que compartas de tu sabiduría para encontrar la manera de comunicarme con mis hijos. Cuando ellos se alejan de mí también se alejan de ti, por eso, Padre mío, no permitas que existan barreras entre mis hijos y yo.

Hazme una mejor persona, un fiel creyente de tu enseñanza.

Mejora mis habilidades para proteger y guiar hacia los buenos y misericordiosos pasos”.

  1. “En el nombre de Jesús te pido, Señor, que me permitas ver todos mis errores en el momento preciso para poder remediarlos y seguir siendo el ejemplo que mis hijos necesitan.

Ayúdame a no imponer mi propia voluntad como padre (o madre) cuando te pida por ellos en mis oraciones, o cuando yo por error me sienta superior a ellos. No quiero errar, Padre, por eso capacítame para suplicar que tu voluntad sea hecha en su vida.

Pues yo te doy gracias también por acompañarme en la crianza de mis hijos. Necesito de tu constante y clara dirección siempre”. 

Para que aprendan a perdonar a sus semejantes y ser buenos cristianos: 

  1. “Señor, suplico por mí y por mis hijos porque quiero entregarlos a ti desde su tierna edad hasta el último día en este mundo.

Estoy convencida de que ellos sabrán recibir de ti todas las enseñanzas para su vida en plenitud de tu Palabra.

Tú siempre sabrás qué es lo mejor para ellos, pues verás sus corazones.

Los entrego a ti para que los cuides, y me comprometo a orar por todo lo concerniente a ellos.

Enséñame a orar y guíame en ello, pues está en mis manos encaminarlos hasta ti”.

  1. “Señor, hoy oro por mi hijo (a) para que se sienta amado(a) y aceptado(a).

Quédate en su corazón y ayúdale a comprender totalmente cuánto puede alcanzar este amor que le damos y lo completo que es.

Es oportunidad para pedir humildemente que pongas en el alma de mis hijos la semilla del perdón que crecerá si ellos están rodeados y plenos de amor.

Líbralos de deseos malvados, de pensamientos vanos que solo le conduzcan a hacer el mal. Señor, el enemigo jamás podrá hacerlos dudar pues estaremos unidos contra él.

Si mis hijos son buenos será por tu ejemplo. Por eso líbralos siempre de ganas de hacer mal a otros y a sí mismos.

Manifiesta tu amor a todos mis hijos y ayúdale a recibirlo”.

  1. “Oro este día para que mis hijos se conduzcan con amor, honestidad, bondad y perdón hacia todos los seres de tu creación.

Te pido, Dios, que mis hijos busquen la armonía con todos los miembros de la familia. Te pido que mis hijos siempre conozcan el amor desde su hogar hasta el momento en que ellos formen el suyo pues eso los hará mejores seres humanos. Dales siempre la capacidad de comunicar el amor a los demás.

Que ninguno de mis hijos busque el conflicto con los suyos ni con otros.

Que se amen todos mis hijos como hermanos y hermanas que son, que fluya en ellos el amor tal como sus padres les enseñamos desde tus consejos y tu Palabra”.

  1. “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo:

Padre, te pido por mis hijos todos para que los hagas cristianos devotos y dignos de ti.

Tú que posees el poder infinito, tú que puedes ver todo lo que hace.

Tú que con misericordia siempre los perdonas, tú que también eres padre.

Yo les enseñé tu Sagrada Palabra, les mostré que de tu mano debe caminar pero yo no puedo verle y cuidarle siempre.

Dales un corazón que desee obedecerte. Pon en ellos el deseo de pasar tiempo contigo, en tu Palabra y en oración, escuchando tu voz.

Mis hijos no ven mi inmenso amor, por eso hoy te pido, Padre siempre amoroso, que pongas en su alma y corazón la certeza de mi amor.

Amén”.

  1. “Pido, con todo el corazón para que mi hija (o) sienta una profunda reverencia hacia ti y tus caminos para que no se entregue al orgullo, egoísmo y rebelión. Que guarde tu Palabra en su corazón como un tesoro, y vaya tras el conocimiento, como se anhela el oro o la plata.

Dale una mente sana, un espíritu manso y la habilidad de aprender.

Incúlcale el deseo de adquirir conocimiento y habilidad. Sobre todas las cosas, yo oro para que ella (él) sea enseñada por ti.

Que nunca sea insensato y se aleje del aprendizaje, sino más bien que busque en ti el conocimiento que necesita”.

Pedir por su salud y que aprenda a valorarse: 

  1. “Señor: te pido que pongas un cerco de protección alrededor de mi hijo (a).

Protege su espíritu, cuerpo y mente de cualquier mal o daño.

Te ruego que le alejes de accidentes, enfermedades o cualquier otro abuso físico, mental o emocional. Que si algo ha de afectarle, me lo mandes primero a mí, Señor, que yo lo aceptaré y me sobrepondré para seguir al lado de mi hijo.

Oro para que tú derrames tu espíritu sobre mi hijo (a) para que se sepa siempre protegido y amado. Que entienda que si algo malo le acecha será por tus designios y él sabrá aceptarlos. Pero si le amas, Padre mío, entonces le concederás por siempre tu cobijo”.

  1. “Tú que eres el Padre Eterno, con tus manos sostendrás siempre a mis hijos.

Tú eres el Padre Amoroso, que entre tus brazos los protegerás.

Tú eres el guía luminoso, que siempre con clemencia les muestras el camino.

Tú eres el Señor Misericordioso, que con tu amor infinito limpias cada lágrima suya.

Tú eres el Dador de vida, que siempre los miras y cuidas desde que nacieron.

Tú Señor, Padre mío, que siempre me escuchas, quédate en nuestros corazones; en el mío y los de mis hijos.

Amén”.

  1. “Dios todo poderoso: te pido por la salud de mi hijo. Mantenlo (a) a salvo de cualquier peligro escondido y no dejes que ningún malo pensamiento llegue hasta él (ella).

Gracias, Señor por el aprendizaje que les permites obtener. Así como les muestras el camino, así como le cuidas y le permites ser saludable en cuerpo, alma y mente, así permítele amarse a sí mismo (a); que él ha perdido su autoestima por la confusión que le provocaron otras personas.

Sé que tú cuidas de su futuro eterno aún más que yo y que está seguro en ti. En el nombre de Jesús yo suplico que no le dejes andar por caminos de tragedia, destrucción, odio o mediocridad.

En tu Sagrado Nombre, Señor, yo te lo pido”.

  1. “Jesucristo, Señor mío: nos has instruido en la Sagrada Palabra que debemos orar.

Clamo para que mis hijos sean sanos, yo oro por sanidad y salud para ellos. Imploro que la enfermedad y malestar no tengan lugar o poder en su vida.

Te pido que les protejas contra cualquier enfermedad que entre a su cuerpo. Siempre que haya enfermedades o dolencias en su cuerpo, yo oro para que el Señor, le toque con su poder.

Gracias, Señor, que tú sufriste y moriste por nosotros, para que pudiéramos ser sanados”.

  1. “Jesús, por el poder de la Sangre Divina y Sagrada, quiero pedirte especialmente por mi hija, pues ella peligra más que los hombres. Enséñale a valorar su cuerpo y mente, pues tú se los has dado.

Déjale saber que ella debe amarse como te ama a ti, que debe honrarse como te honra a ti y a sus padres. Ella no debe criticarse a sí misma ni someterse a caprichos y daños de nadie. Yo oro para que no sea débil de espíritu, de mente y de carne.

Ayúdale a mi hija para que sepa lo que vale, lo inteligente y bella que es, pues su corazón brilla de amor por ti”. 

Para que tenga cerca buenas personas: 

  1. “Jesús, deseo ser capaz de orar por mi hijo (a) para que mis palabras sinceras lleguen hasta ti. Quiero pedirte, ¡oh Padre!, que si te es posible guardes a mi hijo de cualquier mala influencia. Ayúdalo (a) a caminar en tus caminos y en obediencia a tu voluntad para que nunca salga de tu amparo.

Mantenlo (a) a salvo en todo lo que haga pues si alguien le orilló a realizar malas acciones, mi fiel hijo sabrá pedir tu perdón”.

  1. “Dios Padre: busco en ti un momento de calma pues mi hijo (a) se ha perdido en pasos equivocados debido a personas malas que le rodean.

Ahuyenta a esas personas de él. Tú has visto su corazón pues te lo ha entregado. Mi hijo es bueno, él conoce tu Palabra, él te ama por sobre todo pero últimamente se ha desviado del buen camino.

Perdónale sus faltas, pero aleja de él tan mala influencia que le obliga a renegar de sus padres y de ti. Líbrale del mal consejo que el enemigo le quiere poner en su alma, pues quiere robar su vida. No dejes que le escuche más”.

  1. “En el nombre de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo:

Con esta oración recurro a la autoridad y voluntad Divina para que pongas buenas amistades en el camino de mi hijo (a). Dale amigos dignos, que sean personas buenas para que le aporten sabiduría, amor, confianza y alegría.

Guía a mi hijo, pues tu Sagrada Palabra dice que el que anda con sabios, podrá ser sabio; más si se rodea de necios entonces será quebrantado”.

  1. “Jesús, por tu Sangre hermosa te pido que le des sabiduría a mis hijos para escoger buenas amistades que le ayuden a nunca comprometer su caminar contigo. Dales discernimiento inspirado por ti, para influirle en la elección de amistades. Oro para que ayudes a encontrar el buen camino a esas personas cercas a mis hijos, o que los alejes de ellos para siempre.

Capacítale, prepárale, líbrale y consuélale. Pon en su camino personas valiosas y buenas. Y ayuda a mis hijos cuando pierdan a alguna amistad. En el nombre de Jesús, muéstrale cómo ser un buen amigo(a). Gracias te doy, siempre”.

  1. “Con esta oración, Dios Padre, detengo y cancelo las malas influencias e intenciones negativas de aquellas malas personas que se dicen amigos de mis hijos.

Con esta oración, Jesús mío, les lleno de protección con el poder del amor que tú me concedes al ser yo una buena madre.

Dales templanza para saber encaminarse y no rodearse de aquellos malignos como el enemigo traicionero y terrible”.

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