Ejemplos de Humildad

La humildad es una virtud o valor humano que se refiere a la aceptación de nuestra condición como humanos (somos seres finitos, pues experimentamos la muerte), al conocimiento de nuestras limitaciones y debilidades y a la manera en que nos conducimos en la vida de acuerdo a ello. Es una de las virtudes morales más importantes y se relaciona con muchas de éstas al ser opuesta a la envidia, la soberbia, el egoísmo y demás defectos humanos.

La anterior es la definición general de la humildad; sin embargo, es necesario saber que este concepto ha sido estudiado y reflexionado desde muchos años atrás en áreas como la filosofía, la educación y las religiones del mundo, como se verá a continuación.

El origen de la palabra humildad y sus diferentes definiciones

La palabra humildad viene del latín humilitas que deriva de humilis “humilde” y de la raíz humus que significa “tierra” o “todo lo que estaba a la altura del barro”, con lo cual se entiende que en tiempos antiguos se pensaba que una cosa humilde era algo de altura muy baja. Esto después también se aplicó a las personas; es decir, que una persona humilde era alguien de baja condición social: ignorante, pobre, miserable y de baja categoría.

En       relación          con     lo         anterior,         ser      humilde         está    ligado             a          la             obediencia,   el                    sometimiento o la docilidad, virtudes o cualidades que se refieren a aceptar la superioridad de una persona sobre otra. Se rinde a la autoridad de una instancia superior.

Por otro lado, ser una persona humilde es alguien que entiende que, comparados con Dios, los seres humanos somos inferiores, por tanto debemos ser obedientes y dóciles porque él es superior en todos los aspectos.

La humildad es vista también como lo opuesto a la soberbia ya que esta virtud se le atribuye tanto a una persona rica como a una pobre siempre y cuando la persona sea buena y no se sienta superior a sus semejantes. Esta virtud es cercana al valor de igualdad porque ser humilde es entender que todos los seres humanos somos iguales.

Ser humilde con los demás y con nosotros mismos hace que las relaciones humanas sean sanas y permite que se logre la comunicación, el diálogo y la empatía, porque se valora al otro igual que nos valoramos a nosotros mismos.

Asimismo, es importante considerar que el ser humilde no quiere decir que se debe permitir que se nos humille.

Como ya se dijo antes, la humildad como concepto tiene diferentes definiciones de acuerdo a las áreas de estudio, ciencias o religiones, como se verá a continuación:

La humildad en el catolicismo y en el budismo

Para la religión católica y, en toda la tradición judeocristiana, la humildad es una virtud moral. En las religiones, la humildad no tiene un carácter peyorativo; es decir, no se ve de manera negativa. En el catolicismo ser humilde es ser alguien en condiciones de pobreza más no alguien que valga menos. En ese sentido, se le dio importancia a dignificar a las personas desfavorecidas porque sin importar la posición económica todos somos iguales ante Dios. Entonces, ser humilde es tener plena conciencia de que todos los seres humanos somos iguales.

En el catolicismo, la humildad es la sumisión asociada al temor a Dios pues su superioridad y divinidad es inalcanzable por lo mortales. Poseer la virtud de la humildad es también, entender la perfección de Dios y que él fue quien nos creó. De igual manera, al hablar de humildad en la Biblia cristiana el máximo ejemplo es Jesucristo.

En el budismo, por otra parte, la humildad es básica para la práctica de la meditación zen. Una práctica humilde se logra cuando la persona sabia reconoce su potencial. Es decir, lo importante es el autoconocimiento que cada persona realiza de sí misma para lograr el equilibrio. Ser humilde es evitar los apegos, es respeto e igualdad sin llegar al sometimiento o la obediencia extrema.

La humildad en la filosofía

El filósofo Friedrich Nietzsche habló de la humildad de manera completamente opuesta a como se veía en el catolicismo pues para él la humildad es una condición de los cobardes que buscan solo sobrevivir en lo más vil, ya que se someten y se humillan.

Para el filósofo Hans-Georg Gadamer, la virtud de la humildad es una condición de posibilidad para que se dé la comprensión. Es importante saber escuchar, establecer un diálogo y ampliar el pensamiento para alcanzar la comprensión. En ese sentido, se relaciona con la humildad intelectual.

La humildad intelectual

Se conoce como humildad intelectual al hábito de comprender lo débil que pueden ser nuestros conocimientos o preconcepciones y la inmensidad de lo que ignoramos. Además, se puede decir que tener humildad intelectual es tener muy presente la necesidad que tenemos de que los demás nos ayuden a comprender. Los demás aportan sus conocimientos con lo cual nosotros logramos un saber más completo.

Esta humildad intelectual permite alcanzar el respeto y la admiración. El sabio o el intelectual humilde es aquel que se interesa por las aportaciones ajenas, las respeta y valora, al igual que lo hace con las suyas.       

50 ejemplos de humildad:

  1. Actuar de manera desinteresada.
  2. No tener miedo a aceptar los logros personales que son merecidos.
  3. Poseer diversas cualidades, reconocerlas sin ufanarse por ellas.
  4. Reconocer los errores propios.
  5. Entender lo que puede obtener y lo que no.
  6. Ser agradecido.
  7. Valorar cada cosa de la vida.
  8. Aprender a aceptar la muerte.
  9. Permitir que los demás den su opinión y respetarla.
  10. Aceptar las ideas o aportes de los demás.
  11. No envidiar lo que otros tienen.
  12. Ser empáticos.
  13. Reconocer nuestras capacidades.
  14. No pretender estar por encima ni por debajo de nadie.
  15. No presumir tener más dinero que otro.
  16. Admitir cuando no sabemos algo o cuando no lo comprendemos.
  17. Cuando una persona no pisotea a sus semejantes.
  18. Evitar actitudes de prepotencia ante un jefe o una autoridad.
  19. Tener la capacidad de saber cuáles son las necesidades reales y cuáles  son simples lujos.
  20. Tener la disposición de cambiar para mejorar y de ser más abiertos para  aprender.
  21. Practicar la austeridad.
  22. Respetar las circunstancias de los demás.
  23. Evitar ser pretencioso.
  24. Persistir en una actividad aunque pueda parecer imposible.
  25. Apreciar la satisfacción obtenida después de haber logrado algo con éxito.
  26. Actuar siempre con la verdad.
  27. Asumir la responsabilidad de nuestros actos.
  28. Brindar ayuda a quien la necesite sin esperar algo a cambio.
  29. Reconocer las habilidades de las personas y de uno mismo.
  30. Aprender a escuchar.
  31. Entender que no siempre se puede obtener todo lo que se quiere.
  32. Buscar el bien común.
  33. Evitar el egoísmo.
  34. Reconocer las ideas que se toman de otras personas.
  35. Pedirle ayuda a los demás si es necesario.
  36. Valorar la vida de cualquier ser vivo.
  37. Compartir nuestros conocimientos para ayudar a quien los necesite.
  38. No exhibir a cada rato nuestros logros conseguidos.
  39. Evitar los prejuicios.
  40. Saber aceptar los cambios en todos los aspectos de la vida.
  41. Reconocer cada defecto propio y trabajar para evitarlos.
  42. Admitir cuando fallamos y aprender de ello.
  43. Entender que es válida la superación personal en todos los aspectos de la vida pero sin pasar por encima de los demás.
  44. Respetar nuestra integridad y dignidad como personas así como también las de los demás.
  45. Saber reconocer la belleza interna y externa de todo ser humano.
  46. Llevar a cabo servicios comunitarios cuando sea posible.
  47. Evitar la soberbia y la necedad
  48. Valorar las críticas constructivas
  49. Respetar las preferencias y orientaciones sexuales de cada individuo.
  50. Evitar imponer tu opinión a los demás.

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