Elegir una oración de esta colección

En la tradición católica, las invocaciones a María y a los santos piden su intercesión ante Dios. Esta selección reúne textos devocionales; su inclusión no acredita que cada versión sea una fórmula litúrgica oficial.

Cada botón copia la selección completa con su título y etiqueta de versión. Las instrucciones y los espacios para nombres aparecen identificados. La consagración de la selección 9 pertenece al contexto del Movimiento Mariano.

1. Alabanza a María

Plegaria católica · versión recibida

Alabanza mariana de autor y edición no identificados. El original dice «Tú sola has concebido sin Pecado Original», una formulación ambigua que se conserva señalada. El Compendio distingue la concepción de María sin pecado original de la concepción virginal de Jesús (94–98); esta versión no se presenta como una definición doctrinal.

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1 selección

Perpetuas alabanzas a María, Doncella Pura, Virgen sempiterna, Madre de Cristo, abogada de la humanidad, Reina del paraíso, puerta de la gloria y Ama de la Creación. Tú eres la Virgen Única; Tú sola has concebido sin Pecado Original; Tú, Virgen Pura que concibió a Jesucristo sin mancha, por obra del Espíritu Santo. Tú sola, Virgen, Madre elegida de quien nació el Creador y Salvador. Por esto, a ti te imploro que ruegues por nosotros a Jesucristo, tu santo Hijo y Señor, y nos libres de todos los males. Amén.

2. Ofrecimiento de vida

Plegaria católica · versión recibida

Ofrecimiento personal de vida, obras y sufrimientos desde la devoción católica. Se conserva la redacción recibida sin atribuirle autoría, aprobación eclesiástica o promesas asociadas que no se han documentado.

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Mi amable Jesús:

Delante de la Santísima Trinidad, delante de Nuestra Madre del Cielo y de toda la Corte Celestial, ofrezco, según las intenciones de Tu Corazón Eucarístico y las del Inmaculado Corazón de María Santísima, toda mi vida, todas mis santas Misas, Comuniones, buenas obras, sacrificios y sufrimientos. Uniéndolos a los Méritos de Tu Santísima Sangre y a Tu Muerte de Cruz.

Para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad. Para ofrecerle reparación por nuestras ofensas. Por la unión de nuestra Santa Madre, la Iglesia. Por nuestros Sacerdotes. Por las buenas vocaciones Sacerdotales. Y por todas las almas hasta el fin del mundo.

Recibe, Jesús mío, mi ofrecimiento de vida y concédeme la gracia para perseverar en él fielmente hasta el fin de mi vida. Amén.

3. A san José

Plegaria católica · versión recibida

Invocación a san José de procedencia no identificada. Las afirmaciones de confianza pertenecen a la voz de la plegaria; no se convierten en una garantía editorial de obtener lo pedido. Se corrige la tilde de «Sé».

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Grandioso San José, que fuiste honrado por el Eterno Padre, guía del Verbo Encarnado, bendecido por el Espíritu Santo y amado por la Virgen María, alabo y bendigo a la Santísima Trinidad por los privilegios y méritos que te concedió. Eres poderosísimo y jamás se oyó decir que alguien haya recurrido a ti, y fuese de ti defraudado.

Consuelo de los afligidos, Amparo de los pobres, Abogado de los pecadores. Acoge, así, con bondad paternal a todo el que te invoca con filial confianza, y concédeme la gracia que te pido.

Yo te escojo como mi especial protector. Sé, con Jesús y María, mi alivio en esta tierra, mi asilo en las desgracias, mi guía en las vacilaciones, mi seguridad en la aflicción, mi padre solícito en todas las necesidades.

Obtenme finalmente, como corona de tus favores una buena y santa muerte en la gracia de nuestro Señor. Amén.

4. Por la guarda de los ángeles

Plegaria católica · versión recibida

Petición a Dios de protección por medio de los ángeles. Se conserva el texto completo recibido; no se le atribuye uso litúrgico oficial sin una fuente que lo acredite.

1 selección

¡Omnipotente y Eterno Dios! Envíanos la protección de Tus Huestes Celestiales para que seamos defendidos de los temibles ataques del maligno para que, preservados de todo peligro por la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo, y por la Intercesión de la Inmaculada y Santísima siempre Virgen María, Te sirvamos nuevamente en la Paz. Por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, Quien Contigo y el Espíritu Santo Vive y Reina como Dios en la Eternidad. Amén.

5. A san Miguel Arcángel: versión recibida

Plegaria católica · versión recibida

Versión devocional recibida de una invocación a san Miguel. No se identifica como la fórmula de León XIII ni como un exorcismo oficial. La triple exclamación forma parte del texto y no suma tres ejemplos.

1 selección

Defiéndenos en la pelea contra satanás y sus demonios. Sé nuestro amparo y protección. Que el Altísimo te dé el poder y el permiso para que nos asistas y que Dios haga oír Su Voz imperiosa para que expulse a satanás y sus demonios que quieren hacer perder a la humanidad. Que tu grito: ¡Quién como Dios! ¡Quién como Dios! ¡Quién como Dios! Someta a satanás y sus demonios bajo nuestros pies. Amén.

6. Súplica a los ángeles: oración inicial

Súplica a los ángeles · selección inicial recibida

El original la rotula «Oración Inicial»: se conserva solo esa selección recibida, sin presentarla como un oficio o secuencia completos. Los títulos marianos y las peticiones expresan la devoción de esta redacción; no acreditan su carácter oficial.

1 selección

¡Dios Todopoderoso y Eterno, Uno en Tres Personas! Antes de pedirle a los Santos Ángeles, tus Servidores y de llamarlos en nuestro socorro, nos postramos delante de ti y te adoramos: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Bendito y alabado seas por toda la eternidad. Que todos los Coros de Ángeles y los hombres que has creado, te adoren, te amen y te sirvan. ¡Dios Santo, Dios Fuerte, Dios Inmortal!

Y tú, María, Reina de los Ángeles, Medianera de todas las Gracias, todopoderosa en tu oración, recibe bondadosamente la oración que les dirigimos a los Ángeles, tus Servidores, y hazla llegar hasta el Trono del Altísimo, para que obtengamos de Él su Gracia, su Salvación y su Auxilio. Amén. Ángeles Grandes y Santos, Dios los envía a ustedes, para protegernos y ayudarnos. Amén.

Indicación de recitación: El original encabeza esta selección como «Oración Inicial». No se añade una continuación ni se afirma que constituya toda una secuencia.

7. Creo en ti: cuatro estrofas recibidas

Cuatro estrofas · versión recibida sin autor identificado

Se conservan las cuatro estrofas del archivo, sin afirmar que sean la obra completa. La explicación inicial se separa de la oración y se corrige «reo en ti» a «Creo en ti». No se ha identificado autor ni edición de esta variante.

1 selección

Señor, tú siempre me has dado la fuerza necesaria, y, aunque débil, Creo en ti.

Señor, tú siempre me has dado la paz de cada día, y, aunque angustiado, Creo en ti.

Señor, tú siempre me has protegido en la prueba, y aunque estoy en ella, Creo en ti.

Señor, tú siempre has alumbrado mis tinieblas, y aunque no tengo luz, Creo en ti.

Indicación de recitación: El original presenta estas estrofas como una expresión de confianza en momentos de dificultad, duda o enfermedad.

8. A la Sangre de Cristo

Plegaria católica · versión recibida

Plegaria devocional que emplea «sellar» como imagen de protección. Se conserva íntegra, incluidas sus peticiones por la casa, el trabajo y los desplazamientos, sin presentarlas como protección física garantizada. Los nombres se pueden insertar donde se indica; esos avisos no son plegarias nuevas.

1 selección

Poderoso Jesucristo, invocamos tu nombre y con el Poder de tu Preciosa Sangre sellamos toda persona, hecho o acontecimiento a través de los cuales el maligno quiera dañarnos.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos todo poder destructor en el viento, en la tierra, bajo la tierra, en las aguas, en el fuego, en las fuerzas demoniacas de la naturaleza, en los abismos infernales, y en el mundo sobre el que hoy nos movemos.

Con el Poder de la Sangre de Jesús rompemos toda injerencia y acto del maligno. Te pedimos Señor Jesucristo, que envíes a nuestra morada y centros de trabajo a la Santísima Virgen, escoltada por los Arcángeles San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda la Corte Celestial.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra morada, a todos los que la habitamos [nombres de quienes habitan la casa], a las personas que el Señor enviará en visita, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente envíe para nuestro sustento.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos suelo, ventanas, puertas, enseres, muros, pisos y el aire que inhalamos, y con fe colocamos un círculo de Su Preciosa Sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde estaremos en el día, trabajos y oficinas, así como a las personas con quienes vamos a tratar [nombres de las personas].

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra fuente de trabajo material y espiritual, los negocios familiares, y los vehículos, los caminos, las aguas, los aires, y todas las vías y medios de transporte que habremos de utilizar.

Con Tu Sangre preciosa sellamos las acciones, los pensamientos y los corazones de todos los habitantes y gobernantes de nuestra Patria para que Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen a través de ellos.

Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, pues gracias a ellas somos salvos y preservados de todo mal. Amén.

Indicación de recitación: Sustituye [nombres de quienes habitan la casa] y [nombres de las personas] por los nombres que quieras mencionar. Los avisos de personalización se separan del texto.

9. Consagración al Inmaculado Corazón de María: Movimiento Mariano

Movimiento Mariano · versión recibida, cotejo pendiente

El propio texto expresa adhesión al Movimiento Mariano y compromisos específicos. Se mantiene ese contexto: no es una promesa exigida a toda persona católica. Se localizó el comienzo en la página del Movimiento Sacerdotal Mariano, pero falló el acceso al texto íntegro; quedan pendientes el cotejo completo, la edición y los permisos. Sus juicios sobre el mundo pertenecen a la voz del texto recibido.

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Virgen de Fátima, Madre de Misericordia, Reina del Cielo y de la Tierra, refugio de los pecadores, nosotros, adhiriéndonos al Movimiento Mariano, nos consagramos de un modo especialísimo a tu corazón Inmaculado. Con este acto de consagración deseamos vivir contigo y por tu intercesión, todos los compromisos asumidos con nuestro sacramento bautismal; comprometiéndonos a realizar en nosotros la conversión de corazón, tan requerida por el Evangelio, que nos libre de toda inclinación a nosotros mismos y a los fatuos compromisos del mundo, para estar, así como tú, sólo dispuestos a hacer siempre la voluntad del Padre.

Y mientras queremos confiarte, misericordiosa y dulcísima Madre, nuestra vida y vocación cristiana, para que dispongas de ellas en tus designios de salvación; y en esta hora determinante que pesa sobre el mundo, nos comprometemos a vivir según tus designios. En particular desarrollando un renovado espíritu de oración y penitencia, participando fervorosamente en la celebración de la Eucaristía y el apostolado, rezando diariamente el Santo Rosario y viviendo modestamente, conforme al Evangelio, haciéndonos un buen ejemplo para todos los que desean vivir en la observancia de la Ley de Dios y en la práctica de las virtudes cristianas, especialmente la pureza.

Te prometemos también estar unidos al Santo Padre, a la Jerarquía y a nuestros Sacerdotes, para oponer así una barrera al proceso de contestación al Magisterio, que amenaza los fundamentos mismos de la Iglesia. Bajo tu protección queremos también ser los apóstoles de esta hoy tan necesaria unidad de oración y de amor al Papa sobre el cual invocamos de ti una especial protección.

Finalmente, te prometemos llevar a las almas con las cuales entremos en contacto, en cuanto nos sea posible, a una renovada devoción hacia ti. Conscientes de que el ateísmo ha hecho naufragar en la fe a un gran número de fieles, de que la desacralización ha entrado en el Templo Santo de Dios, de que el mal y el pecado se propagan cada vez más en el mundo, nos atrevemos a levantar, confiados, los ojos a ti, Madre de Jesús y Madre nuestra misericordiosa y poderosa, y también hoy, invocar y esperar de ti la salvación para todos tus hijos. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

10. Oración por la paz

Autor anónimo · variante española recibida

Oración anónima conocida popularmente como «de san Francisco». El estudio de Tomás Gálvez documenta su publicación en 1912 y descarta atribuirla al santo. Se conserva la variante española recibida, cuyo traductor no se ha identificado. Repite la selección 12 de Oraciones religiosas; no cuenta como otro texto único por aparecer aquí.

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1 selección

Señor: hacedme instrumento de vuestra paz;

Que donde haya odio ponga amor;

Donde haya ofensa, exista el perdón;

Donde haya discordia, unión;

Donde haya error, verdad;

Donde haya duda, fe;

Donde haya desesperación, esperanza;

Donde haya tinieblas, luz;

Y donde haya tristeza, alegría.

¡Oh, Maestro Divino! Que no busque yo ser consolado, como consolar;

Ser comprendido, como comprender;

Ser amado, como amar;

Porque dando recibimos.

Al olvidarnos, nos encontramos;

Al perdonar, somos perdonados;

Y al morir, resucitamos a la vida eterna. Amén.

Una imagen de la tradición católica

Una familia reunida en oración, junto a una invocación a la Trinidad.
La imagen presenta la oración como comunicación con Dios dentro de la tradición católica.

Textos compartidos y otras colecciones

Las oraciones religiosas también incluyen textos católicos, además de credos y cánticos. La oración por la paz de esta página coincide con su selección 12. Se declara la repetición sin sumar dos textos únicos ni suponer que todas las búsquedas de ambas páginas sean las mismas.