Sustantivos masculinos
El determinante permite reconocer el masculino. No todos estos nombres acaban en o: día, axioma y teorema también son masculinos.
Puedes ampliar estos casos con los sustantivos masculinos en singular y plural. Si necesitas reconocer la concordancia en otras clases de palabras, consulta los ejemplos de palabras masculinas.
el camino
el andamio
el ajo
el porrazo
el dolor
el color
el sabor
el olor
el amor
el clamor
el antónimo
el nogal
el olivo
el mango — Aquí, el árbol que da mangos.
el chicle — Aquí, la sustancia que se mastica; no se usa como ejemplo de nombre de árbol.
el mangle
el día
el axioma
el dilema
el teorema
Sustantivos femeninos
No hace falta que un sustantivo termine en a para ser femenino: mano, flor y labor lo son. El género pertenece a la palabra, no al objeto que nombra.
Amplía estos contrastes con los sustantivos femeninos en singular y plural. Los ejemplos de palabras femeninas muestran cómo se extiende la concordancia a otras clases de palabras.
la mano
la nao — Un tipo de embarcación antigua.
la flor
la sor — Religiosa; se usa especialmente como tratamiento ante un nombre.
la labor
la magia
la rabia
la lágrima
la silla
la página
la virtud
la edad
la vanidad
la verdad
la vid
la sed
la tierra — Aquí, el suelo. El nombre del planeta se escribe Tierra.
la raíz
la a — Nombre femenino de una letra: la a, no el a.
la z — Nombre femenino de una letra; también la b y la c.
Masculino y femenino con formas distintas
Algunos pares cambian la terminación; otros usan palabras distintas, como padre y madre. Cada pareja cuenta como un ejemplo. No todas las palabras admiten estos cambios.
el león / la leona
el doctor / la doctora
el dios / la diosa
el pastor / la pastora
el monje / la monja
el secretario / la secretaria
el gato / la gata
el presidente / la presidenta — Presidenta es el femenino recomendado por el DPD actual.
el suegro / la suegra
el actor / la actriz
el abad / la abadesa
el poeta / la poetisa — También es válido el femenino la poeta.
el rey / la reina
el conde / la condesa
el yerno / la nuera
el caballo / la yegua
el toro / la vaca
el carnero / la oveja
el padre / la madre
el ministro / la ministra — Para una mujer se usa ministra; no la ministro.
Comunes en cuanto al género
La misma forma puede usarse en masculino o femenino: cambia el artículo y, cuando corresponde, el adjetivo. La estudiante aplicada es femenino; no es neutro. No confundas esta clasificación con la oposición entre nombres comunes y propios.
Consulta 50 sustantivos comunes en cuanto al género, con artículos, usos y variantes de cargos y profesiones.
el modista / la modista — También se usa el masculino modisto.
el cineasta / la cineasta
el centinela / la centinela — Aquí se nombra a la persona que vigila.
el conserje / la conserje
el juez / la juez — También es válido el femenino la jueza. Las dos formas se escriben con minúscula.
el estudiante / la estudiante
el periodista / la periodista
el dentista / la dentista
el artista / la artista
el testigo / la testigo
Epicenos: un género para distintos referentes
Un epiceno mantiene su género gramatical aunque cambie el sexo del ser nombrado. En animales, macho o hembra lo aclaran si hace falta. En la jirafa macho adulta, adulta concuerda con jirafa.
En la colección de sustantivos epicenos puedes comparar animales y personas, con ejemplos de concordancia masculina y femenina.
el mosquito macho / el mosquito hembra
la araña macho / la araña hembra
el escorpión macho / el escorpión hembra
la jirafa macho / la jirafa hembra
el tiburón macho / el tiburón hembra
la hormiga macho / la hormiga hembra
el lince macho / el lince hembra
la perdiz macho / la perdiz hembra
la persona — Siempre femenino, también al hablar de un hombre: una persona atenta.
la víctima — Siempre femenino, también al hablar de un hombre: la víctima estaba nerviosa.
El agua y otros femeninos que llevan el
Estos sustantivos empiezan por una a tónica, escrita con a o ha. Ante ellos se emplea el si el artículo va inmediatamente delante, pero el sustantivo y el adjetivo siguen en femenino.
El artículo el no convierte el nombre en masculino: decimos el agua fría. Compara la concordancia del adjetivo con su sustantivo en otros casos.
el agua fría
el hacha afilada
el ágora antigua
el ánima inquieta
el águila blanca
el alma bondadosa
el arma nueva
el área pequeña
el aula luminosa
el hambre intensa
Palabras que admiten ambos géneros
En estos casos, usar masculino o femenino no produce por sí mismo un significado diferente. Puede haber preferencias según el uso, la región o el número; por eso algunos ejemplos llevan una aclaración.
el mar / la mar — El femenino es frecuente en usos marineros y poéticos; no cambia el referente por sí solo.
el arte / las artes — Lo habitual es masculino en singular y femenino en plural. También hay femenino singular: el arte poética.
el azúcar / la azúcar — Admite ambos géneros; el masculino es más frecuente. También se documenta el azúcar blanca.
el armazón / la armazón — Ambas formas son válidas para una estructura o soporte.
el maratón / la maratón — Ambos géneros son válidos para la carrera.
Cuando el género ayuda a distinguir significados
Estas parejas muestran sentidos diferentes asociados al masculino y al femenino. Fíjate en la aclaración de doblez: es una preferencia de uso, no una frontera estricta.
el frente / la frente — El frente puede ser una zona de combate; la frente es la parte superior del rostro.
el doblez / la doblez — Es más frecuente el doblez para un pliegue y la doblez para la falsedad. No es una separación absoluta: se documentan ambos géneros en esos sentidos.
el capital / la capital — El capital: recursos económicos. La capital: ciudad principal de un territorio.
el orden / la orden — El orden: disposición organizada. La orden: mandato.
el editorial / la editorial — El editorial: artículo de opinión de un medio. La editorial: empresa que publica libros.
Por qué el agua sigue siendo femenino
El adjetivo lo deja claro: el agua fría, el hacha afilada. En plural se usa las: las aguas frías, las hachas afiladas. Si se intercala un adjetivo, aparece la: la mejor agua.
Otros determinantes conservan su forma femenina: esta agua, mucha hambre. No basta con empezar por a o ha: la arena y la harina no tienen esa a inicial tónica. Los nombres de letras, como la a y la hache, son excepciones al uso de el.
La guía de artículos compara el agua fría, la misma agua y un hacha afilada, con enlace a las formas definidas e indefinidas.
Las terminaciones y los significados dan pistas, no reglas infalibles
| Pista | Qué conviene comprobar |
|---|---|
| O suele asociarse al masculino y a al femenino. | La mano, la nao, el día y el teorema muestran los límites de esa pauta. |
| Muchas palabras en -or son masculinas y muchas en -d, femeninas. | Flor, sor y labor son femeninas. Abad, ardid, laúd, ataúd y alud son masculinas; alud no lleva tilde. |
| Muchos nombres de árboles son masculinos. | El nogal, el olivo, el mango y el mangle. No es universal: la palmera también es un árbol. |
| Los días y meses se usan en masculino. | El lunes, el martes, el miércoles, un junio lluvioso, un diciembre frío. No hace falta inventar un femenino para ellos. |
| Los nombres de lugares requieren atender al uso. | El océano Pacífico, el río Balsas, el monte Everest, la Sierra Madre o las islas Canarias. Un sustantivo genérico expreso puede hacer más clara la construcción; no se antepone el o la a todo topónimo automáticamente. |
| Los nombres astronómicos no suelen necesitar artículo. | Júpiter y Plutón se escriben con mayúscula; no se les añade el por sistema. La Tierra es femenino. Plutón es un planeta enano. |
| El nombre de una clase no impone siempre su género a los miembros. | La mesa es un mueble; el pino es una planta. Puedes comparar hiperónimos e hipónimos. |
| Las formas de profesiones y cargos no se forman con una única regla. | Contador/contadora, locutor/locutora y embajador/embajadora tienen femenino específico. La juez y la jueza son válidas; en otros casos, como ministra, se usa la forma femenina propia. |
La forma escrita se puede consultar por separado en sustantivos terminados en vocal. El género se confirma con el uso y, cuando hay duda, con el diccionario.
Qué ocurre con el neutro
En español no hay una tercera clase de sustantivos neutros. El neutro aparece en formas como esto, eso y aquello, y en construcciones con lo, como lo importante. No es lo mismo que un nombre común en cuanto al género ni que uno epiceno.
Que modista tenga la misma terminación con el y con la no lo convierte en neutro. En lo importante, tampoco se crea una nueva terminación neutra del sustantivo.
La guía de género neutro compara esto, aquello, lo importante y lo altas que son: no todas esas formas siguen la misma pauta.
En los ejemplos de accidentes del adjetivo se compara prudente con serio y seria: compartir una terminación no equivale a tener género neutro.
Género, número y concordancia
El género distingue masculino y femenino; el número, singular y plural. En las páginas nuevas, las tres palabras concuerdan en femenino plural. Un sustantivo colectivo como orquesta puede ser femenino singular aunque nombre un conjunto.
No todas las formas verbales tienen género: él canta y ella canta comparten la forma canta. Con haber, el participio no cambia: él ha llegado, ella ha llegado. En cambio, concuerda en la puerta está cerrada o las cartas fueron enviadas.
El género tampoco cuenta necesariamente el sexo del referente. La persona puede nombrar a un hombre y el personaje puede representar a una mujer. En usos como es un ángel, el masculino gramatical no demuestra que se esté hablando de un varón.
No toda pareja parecida es masculino y femenino
Cigarro y cigarra son palabras distintas: una nombra un producto de tabaco y la otra un insecto. Paje y paja tampoco forman un par de género: paje nombra a una persona y paja un material vegetal.
No basta con cambiar la última vocal. Para distinguir estas relaciones, compara los nombres comunes y observa cómo funcionan en las oraciones con sustantivos.
