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Oraciones al Justo Juez

Las oraciones al Justo Juez son un tipo de rezo poderoso y bello que tiene como objetivo principal de pedir a Dios por las necesidades más reales, más humanas y humildes; es decir, estas oraciones son una muestra de absoluta fe, gratitud y amor a Dios Padre todopoderoso o a Jesucristo nuestro salvador. Estas oraciones nacen a partir de la antigua y original oración Justo Juez, que tiene su origen en el monte del Calvario donde fue crucificado Jesús. 

En estas sinceras oraciones se entregan los sentimientos más honestos y bellos para pedir por lo realmente importante, o sea que aquello que se vaya a suplicar al Juez debe estar alejado de las banalidades del mundo y de la maldad. Asimismo, algunas personas consideran que es necesario incluir, o tomar como base, oraciones bíblicas y el rezo antiguo del Justo Juez; además de incluir nuestra oración personal; es decir, todo aquello que cada uno de nosotros desea suplicarle a Dios. Todo lo anterior para que una oración esté completa. 

Es importante decir nuestras oraciones al Justo Juez en completa concentración y tranquilidad, en silencio y sin ninguna obstrucción para que el mensaje sea comunicado de una manera plena logrando una conexión con el Creador.

10 Ejemplos de oraciones Justo Juez: 

Son las oraciones dirigidas a a Dios como Justo Juez de los hombres.

Antes o después de decir cualquiera de las oraciones siguientes se sugiere rezar el Credo y tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

Oraciones al Justo Juez por su amor y perdón (5 ejemplos):

1. “Justo Juez de todas las cosas, Dios de los cielos, Dios de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar vida después de la muerte y descanso después del trabajo; porque no hay otro Dios que no seas tú, y no puede haberlo porque eres el creador de las cosas, visibles e invisibles, cuyo reino no tendrá fin.

Con humildad me postro ante tu gloriosa majestad y suplico me libres de toda la tiranía de los espíritus infernales y toda su furiosa maldad. Dígnate, Señor, a protegerme bajo tu poder y conservarme sano y salvo.

Te imploro, en nombre de tu amado hijo nuestro Señor Jesucristo, que escuches mi petición: tu protección, tu amor y perdón es todo cuanto suplico. En mi alma no necesito más que el consuelo de saberme amado por ti, saber que has perdonado las ofensas que te he hecho, que me amas a pesar de mi gran ignorancia y estupidez. Ruego tu perdón, único Señor mío. Amén”.

2. “Señor Redentor de los seres de la tierra, Creador de lo material e inmaterial, tú que enviaste a el mundo a tu querido Hijo para salvarnos y enseñarnos tu Palabra, ten piedad de nosotros. Quiero suplicar tu perdón porque cometí una falta grande… (incluir aquí el error o daño cometido a Dios a ti mismo o a terceros).

Dame tu misericordia y tenme en tus manos con amor. Oh Juez mío, Señor justo, dador de vida y muerte, dulce Padre nuestro, te pido lo anterior por la Sagrada Sangre derramada de tu Hijo, por su enorme sacrificio en la Cruz.

Santo Juez, ahora que has escuchado mis palabras y mi ruego solo espero que me concedas piedad para poder ser digno de ti, para fortalecer mi alma tan gravemente herida debido a mis propios errores. Salva y ama a este pecador, Señor, si acaso lo merezco solo te imploro eso. Amén”.

3. “Dios todopoderoso, que enviaste a tu hijo hecho carne, y por todos nosotros fue crucificado en la Cruz. Tú que gobiernas los cielos, que mandas y custodias en la tierra y el universo, escúchanos pues imploramos ser dignos de ti.

Con toda humildad te pido que creas en mis palabras ahora que vengo en busca de tu favor divino y tu misericordia. Cometí grave falta contra mi persona y contra ti… (Incluir aquella mala obra cometida para la cual se busca el perdón). En el nombre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te suplico atiendas mi petición y me otorgues tu perdón. Amén”.

“Justo y divino Juez, atiende por favor mi súplica. Señor, que yo me acojo a ti porque tú en tu divina misericordia por la justicia en tu mano me librarás y rescatarás del castigo. Sé que soy un pecador, que he nacido irremediablemente pecador, Señor, pero 4. suplico tiendas tu oído este día a mí y puedas perdonarme.

Señor Jesucristo, tú el Hijo de Dios y también el Hijo de la Santa Virgen María, eres Dios y Hombre. Tú, abrumado de gran temor has sudado sangre en el Huerto de los Olivos, para darnos la paz, y ofreciste tu sufrir a Dios Padre por tus siervos ingratos.

Ten clemencia de mí, pues me duele profundamente haberte fallado como lo hice, y juro no tener intención alguna de volver a hacerlo. Te amo, Señor. Amén”.

5. Oración antigua al Justo Juez.
“Dios, Señor Jesucristo, que eres divino y muy justo Juez de los vivos y de los muertos. Eres el eterno sol de justicia que está encarnado en el casto vientre de la dulce y santa Virgen María, estás aquí por la salud del linaje del ser humano.
Justo Juez, Creador del Cielo y de la Tierra y muerto en la Cruz por mi amor. Tú, que fuiste envuelto en un sudario y puesto en un sepulcro del que al tercer día resucitaste, Vencedor de la muerte y del infierno.

Justo y Divino Juez, oye mis súplicas atiende a mis ruegos, escucha mis peticiones y dales favorable despacho.

Señor, tu santa voz imperiosa que serena tempestades, sana enfermos y resucita a los muertos, como resucitó a Lázaro, así como al hijo de la viuda de Naim.

El Imperio de tu voz ponía en fuga a los demonios, haciéndolos salir de los cuerpos de los poseídos y daba vista a los ciegos, habla a los mudos, oído a los sordos y perdón a los pecadores, como a la Magdalena y al paralítico de la piscina.

Tú te hiciste invisible a los enemigos, a tu voz retrocedieron, cayendo por tierra en el huerto, los que fueron a aprisionarte y cuando expirabas en la Cruz, a tu poderosa voz se estremecieron los orbes.

Tú abriste las cárceles a Pedro y lo sacaste de ellas sin ser visto por la guardia de Herodes. Tú salvaste a Dimas, el ladrón arrepentido y perdonaste a la adúltera.

Te suplicamos Justo Juez, me libres de todos mis enemigos visible e invisible. Señor, que la sábana Santa, ese manto con el que quedaste envuelto nos cubra; Que tu Santa y Sagrada sombre nos recoja; el Velo que posaron sobre tus ojos, cegué a todos aquellos que nos persiguen y que nos deseen un mal, que tus ojos lleguen y nos vean, que tus pies te traigan y nos alcancen; que tus manos vengan y se nos tiendan; que tus oídos nos escuchen y comprendan, que tu lengua tenga palabras para nosotros y que tus labios nos protejan cuando nos acusen en tribunales de todo acto mal intencionado.

¡Oh, Jesucristo, Justo y Divino Juez! Favorécenos en toda clase de angustias y aflicciones, lances y compromisos y haz que al invocarte y aclamar al Imperio de tu poderosa y santa voz, llamándote en nuestro auxilio, las prisiones se abran, las cadenas y los lazos se rompan, los grillos y las rejas se quiebren, los cuchillos se doblen y toda arma que sea forjada en contra de mí se embote e inutilice.

Ni los caballos nos alcancen, ni los espías nos miren ni nos encuentren. Esperamos que tu sangre nos bañe y proteja, tu manto nos cubra y resguarde, tu mano nos toque y bendiga, tu poder nos resguarde, que tu cruz nos haga frente y defienda y se convierta en un escudo para nuestra vida y también a la hora de nuestra muerte.

¡Oh! Justo Juez, Hijo del Eterno Padre, que con Él y con el Espíritu Santo eres Un solo Dios verdadero. ¡Oh! Verbo Divino, hecho hombre: Yo te suplico me cubras con el Manto de la Santísima Trinidad, para que me libre de todos los peligros y glorifiquemos Tu Santo Nombre. Amén”. 

Oraciones al Justo Juez por para diversos fines (5 ejemplos):

6. “Jesús mío, Justo Juez nuestro, Redentor de tus siervos pecadores. Tú, consuelo de tus fieles creyentes, refugio de los perdidos y cansados. Abrazo de amor y bondad, te suplico que me concedas el favor que te pido. Ayúdame, Señor, para que encuentre por fin un trabajo digno para mí. No pido nada que no merezca; solamente que me ayudes para ser elegido en el empleo para el que me he postulado. He pasado días complicados sin poder trabajar pero no he perdido la esperanza en que con tu divina ayuda en pocos días obtendré el resultado que deseo. Te lo pido humildemente para poder ayudar a mi familia. Gracias mi Señor, sé que escuchas todas mis palabras y sabrás juzgar si soy merecedor de tu favor o no. Amén”.

7. “Tú mi Justo Juez, mi ayuda, mi consuelo, quien me llena de contento; no faltes en mi vida, en mi doloroso y penoso andar; no te apartes de mi lado; concédeme auxilio en momentos turbios.

Suplico al Dios único, me envíes a tus ángeles fieles para que me asistan en esta situación difícil en que me encuentro. Envía a tus arcángeles para que cuiden de mí y de mi familia en todo momento y lugar. Envía a María y a José para que en mi hogar solo reine paz y bondad.

Bendice, Juez de toda la creación, a todos tus hijos. Y a mí, Señor, bendíceme especialmente porque estoy pasando por momentos complicados (mencionar el favor en específico que se le quiere pedir al Justo Juez) por eso hoy ruego por tu atención y favor, para que me ilumines en este túnel terrible. Amén”.

8. “Divino Juez que observas y dispones desde tu Reino Infinito, me postro ante ti con una petición especial:

Te ruego, gentil y justo Señor, me asistas en esta necesidad que tengo. En esta situación desesperada en que me encuentro no olvido, Padre mío, que tú eres mi protector, mi amor más grande y mi guía. Solo tú eres mi Justo Juez, sanador y amigo.

Te suplico me guardes entre tus brazos, pues en tu protección encontraré sosiego para enfrentar con valentía estos tiempos en los cuales no he podido lograr la meta que me fijé.

Ayúdame, Dios, único todopoderoso, Eterno, para que se cumpla lo que ansío. Dame tu ayuda para ser elegido en la universidad a la que quiero entrar para poder continuar con mis estudios. Sabes que anhelo poder seguir preparándome para mi futuro, para ser una mejor persona, y ayudar siempre a mis seres queridos. Eso te pido esta vez, Padre mío, pues en ti confío. Amén”.

9. “Oh Jesús, tú que mi Padre eres, escucho tu bello nombre y pienso en amor y resguardo, en impulso y calma, en vida eterna en el paraíso del Creador.

Sé mi ayuda, Justo Redentor, no me faltas nunca porque tú siempre habitas en mi pensamiento.

La petición que te hago hoy es por mi trabajo. Me siento turbada en estos días debido a que no he encontrado ninguno. Confío en que juzgarás mis actos y me mostrarás si es que en verdad merezco tu perdón y tu ayuda. Yo esperaré tu señal. Amén”

10. “Justo Juez universal, clemente, y solemne. Digo esta oración con enorme humildad, en completa reverencia ante tu infinito ser.

Muéstranos tu compasión, Padre omnipotente, yo te suplico, y aparta de nosotros malignas amistades. No dejes que caigamos en tentaciones ni que avancemos por caminos oscuros de maldad. No nos olvides, no nos apartes de ti.

Te pido también en esta oración, que alejes de nosotros a todo aquel que quiera dañarnos a mí y a mis amados familiares y amigos.

Cuida nuestros pasos cuando salgamos de casa, cuando mis hijos se dirijan al colegio, cuando mi esposo (a) vaya a su trabajo; en todo momento suplico por tu protección, Rey único.

No permitas, pues, Señor, que nuestros enemigos nos alcancen. Tú, nuestro Justo Juez, convierte sus blasfemias y malas intenciones en castigos severos para que supliquen tu perdón y aprendan todas las lecciones necesarias. Que el Padre de libre, el Hijo me guarde y el Espíritu Santo me acompañe. Amén”.

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