Vocativo al principio
La llamada aparece antes del mensaje.
Chofer, necesito que me lleve a la siguiente dirección.
Estimados clientes, les recordamos que nuestro horario de cierre es a las diez de la noche.
¡Amor mío, no te vayas por favor!
Amor, voy a llegar temprano a la casa.
¡Papá, mi bicicleta se rompió!
Señor doctor, estoy muy agradecido con usted.
General, me reportan sin novedad.
Doña Juana, mi abuela le manda este dinero.
Señor Rubén, mi más sentido pésame para usted y su familia.
Tomás, ya no te tardes, que la función va a comenzar.
Señor secretario, lo llama el embajador de Corea.
Madre, me da mucho gusto que te haya gustado tu sorpresa.
¡Señor, salga con las manos sobre la cabeza!
¡Vecinos, ayúdenme a salir de aquí!
¡Señor de la puerta, abra inmediatamente!
Compañeros, me gustaría contarles una anécdota que me pasó esta mañana.
Cliente con la ficha cuarenta y dos, pase a la caja número cuatro.
Joel, ¿tienes cambio de un billete de cien?
¡Queridos compatriotas, es momento de demostrar nuestra lealtad hacia el país que nos vio nacer!
Estimado cliente, buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?
¡Muchacho de amarillo, ven aquí de inmediato!
Amor, tú eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida.
¡Bernardo, no sabía que ibas a venir tú también a la fiesta!
¡Mamá, feliz Día de las Madres!
Papá, ¿me puedes prestar dinero para ir a comprar algo?
El nombre de la persona a quien se pregunta queda antes del signo de apertura.
¡Visitantes, está prohibido pisar el pasto del edificio!
Amigo, ¿estás bien?
Mi amor, te tengo un regalo sorpresa por tu cumpleaños.
Detective, ¿hay alguna novedad en el caso de la desaparición?
Compadre, es un gusto que nos acompañes hoy.
¡Rogelio, ten cuidado con los cristales rotos!
Señor, por favor, permítame su licencia de conducir y su tarjeta de circulación.
¡Max, siéntate! ¡Max, dame la pata! ¡Max, échate al suelo!
Max es el nombre del perro. También se puede usar un vocativo para dirigirse a un animal.
Laura, ¿ya viste el último episodio de la temporada?
Amigos, vamos a comer unas hamburguesas con papas.
¡Toño, no te había visto desde hace tanto tiempo!
Señor presidente, ¿qué opina de los recientes hechos ocurridos en las calles de la ciudad?
Abuela, ¿me enseñas a preparar esa sopa?
Equipo, revisemos juntos el último párrafo.
Valentina, guarda un asiento para tu hermana.
Vocativo en medio
La llamada se intercala y queda delimitada por dos comas.
Tienes que madurar, muchacho, para que dejes de desperdiciar tu vida.
Vamos, Miguel, ya es muy tarde.
Anda, hijo, si terminas la tarea, juego contigo un rato.
«Hijo» es el vocativo; la coma después de «tarea» cierra la condición inicial.
Toma, José, tu regalo de cumpleaños.
No sé, Eric, qué decirte; esto no me lo esperaba.
Eric está intercalado dentro de «No sé qué decirte», por eso lleva dos comas.
Cada vez que me gritas, Silvia, siento que me pongo furioso.
El nombre Silvia nombra a la persona a quien se habla; no es el sujeto de siento.
No tienes idea, papá, de todo lo que tuvimos que hacer para conseguir tu regalo.
En este día tan importante, compañeros y amigos míos, terminamos un ciclo en nuestra vida y comenzamos otro.
¡Oye, José, hazme caso!
José es el vocativo; oye es el verbo con el que se llama la atención.
Estoy muy endeudado, Carmen, y no puedo hacer ese gasto.
No te desesperes, muchacho, y sigue persiguiendo tus sueños.
Los pagos se han retrasado, señora, y no ha podido salir el cheque con su nombre.
Si no te tuviera en mi vida, mi cielo, sería menos dichosa.
¡Oye, vecino, ven aquí a ayudarme un momento!
Siempre que necesites algo, hermano, yo voy a estar ahí para ayudarte.
El paquete, señorita, llegará esta tarde.
Podemos resolverlo, compañeros, si nos organizamos.
Tu dibujo, Inés, quedará junto a la ventana.
Mañana, abuelo, iremos juntos a la biblioteca.
No olvides, Martín, apagar la luz al salir.
Vocativo al final
La llamada aparece después del mensaje.
Enciende las luces de la calle, Catalina.
¿Por qué hiciste esto, Tomás?
Esa canción que cantas es muy linda, Pedro.
Te llamé en cuanto me enteré, Sofía.
Vine en cuanto me llamaste, Luis.
Dime lo que sea de una vez, Óscar.
Casi nunca cumples lo que dices, Luis.
No creo que tenga razón en molestarse tanto, profesor Javier.
¡No te lo puedo creer, Ana! ¡Amiga, te felicito por ese logro en tu carrera!
Hay dos llamadas: Ana y amiga. Cada una lleva su propia coma.
¡Te lo advierto, hijo!
¡Te estuve llamando toda la tarde, Roberto!
Ya está lista toda la documentación que me pidió, jefe.
¡Basta de mentiras, Mónica!
No entiendo bien lo que dices, mamá. No hay muy buena señal por aquí.
Estamos tomando todas las medidas de seguridad necesarias, camaradas.
Puede firmar en estas tres hojas, licenciado.
Buenos días, estimado usuario. ¿En qué podemos ayudarle?
Necesito que me des un consejo de amor, amiga.
¿Puedes repetir la última pregunta, profesora?
Te guardé un trozo de pastel, Valentina.
Cuando el nombre no es un vocativo
Al principio de una pregunta, el vocativo queda fuera de los signos: «Papá, ¿vienes?». Al final queda dentro: «¿Vienes, papá?». En una exclamación puede quedar dentro o fuera, según la entonación.
Compara «Catalina, enciende las luces» con «Catalina enciende las luces». La primera se dirige a Catalina; la segunda cuenta lo que hace. En la lista, el vocativo aparece en negrita. No todos los nombres propios necesitan una coma.
Para ver cómo convive este uso con los demás, consulta la guía de la coma.
En una carta, «Hola, Ana:» combina la coma del vocativo con los dos puntos del saludo.
El contraste se retoma en las funciones gramaticales: en Laura, abre la ventana, Laura es vocativo y el sujeto omitido es tú.
Además de las comas, conviene distinguir sujeto, interjección y expresión de llamada; repásalo en vocativo.
En ¡Ay, Lucía!, Lucía es el vocativo y ay expresa la reacción. Encontrarás más contrastes en las oraciones con interjecciones.
