Qué es el vocativo

El vocativo es la expresión con la que nos dirigimos a alguien: María, ven aquí. María nombra a la destinataria de la petición. También podemos hablarle a un animal o a una cosa personificada.

No es una clase de adjetivo ni, por el hecho de aparecer en la oración, su sujeto. A menudo es un grupo nominal, como querido amigo o señoras y señores. Para practicar solo su puntuación, consulta la coma vocativa.

Vocativo o sujeto: la diferencia

EnunciadoExpresiónFunción
Daniel termina la tarea.DanielSujeto: se afirma algo de Daniel.
Daniel, termina la tarea.DanielVocativo: se le pide algo a Daniel; el sujeto tácito de termina es tú.
Profesora, yo no entendí el ejercicio.Profesora / yoProfesora es vocativo; yo es sujeto.
Pase usted.ustedSujeto expreso del imperativo.
Usted, pase por aquí.UstedVocativo separado de la petición.

El vocativo puede referirse a la misma persona que el sujeto, pero cumple otra función. Para reconocer el sujeto por su relación con el verbo, vuelve a sujeto y a las partes de la oración.

40 ejemplos con nombres y tratamientos

La expresión destacada identifica al interlocutor. Puede ser un nombre propio, un cargo, un tratamiento o un grupo que combine varias palabras.

40 ejemplos

  1. Che, Miguel, vos tenés la oportunidad de mejorar.

    Che es una interjección; Miguel es el vocativo.

  2. Señorita, le voy a pedir que salga de mi casa.

  3. Perdone, capitán, pero usted no me dijo que debía cambiar de posición.

    Los nombres de cargos y tratamientos comunes se escriben aquí con minúscula.

  4. Licenciado, ¿quiere que le traiga el documento ahora?

  5. Ganaremos el juicio, ¿verdad, abogado?

  6. Doctor, ya sé que tengo que cuidar más mi salud.

  7. Señor, ¿piensa quedarse ahí todo el día?

  8. Señora, ya le dije que no tengo dinero para prestarle.

  9. ¿Quiere usted, bella dama, aceptar este obsequio?

    Usted es el sujeto; bella dama es el vocativo intercalado.

  10. ¡Sí, mi capitán! Lo haré en este instante.

  11. Caballero, pase por aquí, si es tan amable.

  12. Necesito hablar con usted, maestra.

  13. Vamos a platicar seriamente, buen hombre. Solo usted y yo.

  14. Don Manuel, ¿qué necesita?

    Don y el nombre propio forman aquí un solo vocativo.

  15. Doña Rosa, pásele a comprar fruta fresca.

  16. Ana, busca la receta del médico en la mesa; yo la dejé ahí.

    Ana nombra a la destinataria. Yo es sujeto de la segunda oración.

  17. Yolanda, güey, no pienses mal de mí.

    Dos expresiones de llamada en una entrada. Güey pertenece al trato coloquial mexicano.

  18. Quiero que te quedes conmigo, María, porque no me siento bien.

  19. Lisandra, cambiemos de actitud para poder entendernos.

  20. Mi Daniela, yo jamás te haría daño.

    El posesivo forma parte de una expresión afectiva.

  21. En serio, Gabriela, nos fuimos temprano de la fiesta.

  22. Disculpe, profesor, ¿cuándo será el próximo examen?

  23. ¡Carlos! El lugar queda de este lado.

    El vocativo constituye una llamada independiente: no necesita una coma después del signo de cierre.

  24. Adiós, Sandra. Espero volver a verte.

  25. ¿Cómo hago para olvidarte, Fernando?

  26. Marcos, debes aprender a ser más amable con tus compañeros.

  27. Muchacha, aquí no está permitido fumar.

  28. Cristina, el hombre de allá será tu profesor de canto.

  29. Será la última vez que te lo diga, Luis: ten más cuidado, chamaco.

    Luis y chamaco son dos vocativos dirigidos al mismo interlocutor. La entrada cuenta una vez.

  30. Te daré un consejo, Martha: piensa bien lo que quieres.

    Los dos puntos anuncian el consejo que viene después; no forman parte del vocativo.

  31. Le pedí la película a ella, Héctor, pero no me la pudo prestar.

    Ella designa a otra persona; Héctor es el interlocutor.

  32. No tengo el gusto de conocerla, jovencita.

  33. Flor, sé que tienes roto el corazón.

    Flor es aquí un nombre de persona, no una planta.

  34. Fabiola, lee toda la novela y dime qué te parece.

  35. ¡Felicidades, querido Pedro!

  36. Disculpe, joven, pero no puede usar su celular aquí.

  37. Profesora, ¿me puede explicar el tema de nuevo?

  38. Creo que quieres irte ya, ¿cierto, Carmen?

  39. Ingeniero, necesito un presupuesto de su servicio.

  40. Solo quiero platicar contigo, Ana, porque eres mi mejor amiga.

30 ejemplos de familia y afecto

Se habla directamente a un familiar o a alguien cercano. Mi, mío y otras formas afectivas pertenecen al vocativo cuando forman parte de la expresión completa.

30 ejemplos

  1. No sé por qué lo contaste, mamá; te lo dije porque confío en ti.

  2. Papá, te juro que yo no quería chocar el automóvil.

  3. Tío, usted vio lo que le pasó a mi hermano.

  4. Tía, usted se casó muy joven, ¿verdad?

  5. Sobrina, qué gusto me da volver a verte.

  6. ¿Puedes venir a verme, cosita?

  7. Amor, no voy a poder llegar temprano a casa.

  8. Te dije que no fueras, corazón, porque me preocupaba lo que pudiera pasar.

  9. Corazoncito, deseo que te sientas mejor.

  10. Voy a encontrar el pastel para tu cumpleaños, amorcito.

  11. Bebé, ya preparé tu comida.

  12. Mi niña, ya es hora de tomar la medicina.

  13. Eres muy importante para mí, mi vida.

  14. Muchas gracias, abuelita. Me ha encantado tu regalo.

  15. No puedo estar sin ti, amor.

  16. Gracias, mi ángel, por todo lo que me has dado.

  17. Bella mujer, me alegra volver a verte.

  18. Comadre, usted no sabe lo que ocurrió.

  19. No me dijiste que te sentías mal, abuelito. Te habría acompañado.

  20. Te adoro, mi viejito hermoso, porque eres un gran papá.

  21. Pequeña, ¿te gustaría ir al cine conmigo?

  22. Mi pequeño, tú eres muy importante en mi vida.

    Mi pequeño es el vocativo; tú es el sujeto expreso de eres.

  23. Pero, prima, es verdad que adopté al gatito; si no, no te lo habría dicho.

  24. Podría verte hoy, dulce amor mío, si así lo deseas.

  25. Cariño, voy a comprar la casa que te gustó.

  26. Estás tan triste, amiga mía, que parece que no quieres ni salir de la cama.

  27. Gracias por todo, hermana. Siempre me has apoyado.

  28. A ver, mi niño, explícame lo que pasó.

  29. Quiero ir a tu boda, hermanito.

  30. Gordito, siempre te voy a amar.

    Apelativo afectivo cuyo valor depende del trato entre las personas.

20 ejemplos de llamadas y trato cotidiano

Se incluyen saludos, peticiones y formas coloquiales. No toda palabra que llama la atención es un vocativo: las notas distinguen las interjecciones de las expresiones que nombran al destinatario.

20 ejemplos

  1. Escucha, chavo, aquí no puedes jugar con el balón.

  2. Oye, chaval, ¿no te esperan en tu casa para cenar?

  3. Eh, muchacho, se te ha caído la cartera.

  4. Che, amigo, tenés que aprobar ese examen para venir al concierto.

    Che llama la atención; amigo es la expresión nominal vocativa. Tenés conserva el voseo.

  5. Güey, vamos a casa de mi primo a ver el partido de futbol.

    Uso coloquial mexicano; el tono y la relación entre los hablantes pueden volverlo amistoso u ofensivo.

  6. Compa, no te enojes.

  7. Por favor, querido amigo, no te enfades conmigo.

  8. ¿Quieres que nos quedemos horas extras, colega?

  9. Muchas felicidades, alumnos míos, por este gran logro.

  10. Mujer, no te preocupes; estoy seguro de que llegarán pronto.

  11. Niños, no quiero que coman más dulces antes de cenar.

  12. Te portaste muy mal, niño travieso.

  13. Chicas, ¿tienen ganas de ir de compras hoy?

  14. ¡Eh, tú! ¿Adónde vas?

    Tú se usa como llamada independiente; no es el sujeto escrito de vas.

  15. Oye, flaquito, ¿vamos a comprar algo para comer?

  16. Niña, ten más cuidado con esa pelota.

  17. Bienvenidos, señoras y señores, a esta ceremonia.

    Los dos nombres coordinados forman un grupo dirigido al conjunto de asistentes.

  18. ¡Eh, ustedes! Aquí no pueden jugar.

    Ustedes es una llamada separada; en pasen ustedes, en cambio, el pronombre puede ser sujeto del imperativo.

  19. Amigo, creo que estás equivocado.

  20. ¿Hasta dónde quieres llegar, hombre?

10 ejemplos con animales y cosas personificadas

Podemos dirigirnos a un animal por su nombre. Cuando hablamos a la lluvia, al tiempo o a un objeto como si pudiera entendernos, usamos una personificación.

10 ejemplos

  1. ¡Cómo te he necesitado todo el día, adorada cama mía!

    Se habla a la cama como si pudiera escuchar: es una personificación.

  2. Llaves del demonio, ¿por qué se pierden cuando las necesito?

    La pregunta se dirige a las llaves, no a otra persona.

  3. Paco, eres un perrito muy obediente.

    El nombre identifica al perro al que se habla.

  4. Tenías que arruinarme el paseo, maldita lluvia.

    Se interpela a la lluvia mediante una personificación.

  5. Bendito libro, siempre te me escondes.

    Se habla al libro como si pudiera actuar intencionadamente.

  6. Oye, Pipo, eres un gatito muy travieso.

    Pipo es el nombre propio del gato y lleva mayúscula.

  7. Mi más bella flor, resiste este viento.

    En este enunciado se habla a una flor del jardín como si pudiera entender la petición.

  8. Tormenta del infierno, parece que quieres arruinar el día.

    Se atribuye intención a la tormenta y se le dirige el mensaje.

  9. Tiempo injusto, pasas deprisa y te lo llevas todo.

    El tiempo se convierte en interlocutor mediante una personificación.

  10. Bolita de Nieve, eres un conejito muy dulce.

    Se usa como nombre propio del conejo.

Dónde van las comas

PosiciónModelo
Al principioCarla, me ha encantado volver a verte.
En medioPor favor, mamá, déjame ir a la fiesta.
Al finalDebes leer todo el libro, niño.
En una preguntaFernando, ¿quieres venir conmigo?
Antes de una explicaciónHay algo que debes saber, Sofía: la reunión cambió de hora.

La coma separa el vocativo del resto del enunciado; si está intercalado, se delimita por ambos lados. Los signos que cierran el enunciado no necesitan una coma añadida: ¡Gracias, Marta! Amplía los casos en coma vocativa y en la guía de la coma. Estos modelos no aumentan el contador.

Una palabra, un grupo o varias llamadas

Un vocativo puede ser María, corazón, buen hombre o estimados colegas. Se destaca el grupo completo: en Te quiero, bella mujer, mujer es el nombre y bella lo modifica.

En Soñaré contigo, tesoro mío o Mi ángel, llegaste a tiempo, el posesivo expresa afecto; no indica que alguien sea propiedad de otra persona. Un mismo mensaje puede repetir la llamada: Luis, escucha, amigo.

Una aposición explica o identifica otra expresión nominal: Mi hermana, la médica, llegó. En cambio, Hermana, ven aquí se dirige a la interlocutora. Las comas por sí solas no bastan para distinguir ambas funciones.

Che, eh y hola no equivalen a un nombre

En Che, Sergio, vení acá, che es una interjección y Sergio es el vocativo. Del mismo modo, en ¡Eh, muchacho!, muchacho identifica al destinatario. No se deben contar automáticamente como dos vocativos.

Las fórmulas de saludo y agradecimiento también pueden llevarlo: Hola, papá, Bienvenido, licenciado y Nos vemos, Luisa. La llamada no implica necesariamente una orden.

Un vocativo puede aparecer solo

¡Susana! puede ser una llamada completa. Si después empieza otra oración, se escribe como tal: ¡Susana! No te vayas. Otra posibilidad es integrar el vocativo: ¡Susana, no te vayas!

En ¡Muchacho, bájate de ahí! hay una orden; en ¡Querido Pedro, felicidades! hay una felicitación. Los signos de exclamación no convierten por sí solos el mensaje en un mandato.

Vocativo y caso vocativo

En lenguas como el latín, el caso vocativo pertenece al sistema de formas del nombre. En español no cambiamos un nombre como María para usarlo como llamada: su función se reconoce por el contexto, la entonación y la puntuación. No hace falta memorizar una supuesta terminación vocativa del español.

Un vocativo señalado

Cariño, voy a comprar la casa que te gustó: cariño es el vocativo.
Cariño nombra a la persona a quien se habla. El sujeto tácito de voy es yo: vocativo y sujeto se refieren aquí a personas distintas.