Base, sufijo y palabra resultante
En florero, la base flor- se combina con -ero para nombrar un recipiente. En florecita, el diminutivo puede expresar tamaño pequeño o afecto. La terminación cambia lo que comunicamos, incluso cuando la palabra conserva su categoría gramatical.
Las listas muestran 80 palabras formadas con sufijos, no 80 sufijos diferentes. Indicamos la palabra de partida y la terminación que interesa; la base puede ajustarse: escuela → escuelita. No se trata de pegar el sufijo detrás de la palabra completa sin cambiar nada.
Los sufijos se estudian dentro de los morfemas derivativos. A diferencia de los prefijos, se sitúan después de la base.
Para comparar varias palabras de una misma raíz, consulta las familias de palabras primitivas y derivadas. Allí se distingue una derivación directa, como flor → florero, de una cadena con pasos intermedios.
Para distinguir una terminación añadida a una base de su incorporación conjunta con un prefijo, compara los ejemplos de palabras parasintéticas.
La guía de formación de palabras sitúa la sufijación junto a los otros procedimientos y la distingue de la flexión.
Sufijos diminutivos
Los diminutivos pueden señalar tamaño, cercanía, afecto o atenuación. Mostramos las formas -ito/-ita y variantes como -cito/-cita y -ecito/-ecita; no todas las palabras ni todas las regiones eligen la misma terminación.
pobre → pobrecito · -cito.
En pobrecito, se ha quedado solo, puede expresar compasión; no describe una pobreza de menor tamaño.
florero → florerito · -ito.
Puede nombrar un florero pequeño. La o final se sustituye al formar el diminutivo.
lugar → lugarcito · -cito.
En reservé un lugarcito junto a la ventana, puede aludir a un espacio pequeño o presentarlo con familiaridad.
pie → piecito · -cito.
Es un diminutivo válido de pie; también se usa piececito. Pececito corresponde a pez, no a pie.
abuelo → abuelito · -ito.
Suele expresar cariño hacia el abuelo; no implica que sea pequeño.
pan → panecito · -ecito.
Puede designar una pieza de pan pequeña. Pan conserva su base al añadir la terminación.
callado → calladito · -ito.
En se quedó calladito, el diminutivo puede intensificar o matizar la cualidad de callado.
todo → todito · -ito.
En lo revisé todito, refuerza la idea de totalidad; no significa una cantidad menor.
escuela → escuelita · -ita.
Puede describir una escuela pequeña o recordarla con afecto, según el contexto.
escalera → escalerita · -ita.
Una escalerita permite subir una altura pequeña; la terminación reduce el tamaño en este uso.
abuela → abuelita · -ita.
Se usa con frecuencia como forma afectuosa de referirse a la abuela.
nariz → naricita · -ita.
Es un diminutivo de nariz. La z cambia a c ante i; varicita no se forma a partir de nariz.
arriba → arribita · -ita.
En está arribita de la puerta, puede indicar una posición ligeramente más alta. La base es un adverbio.
mujer → mujercita · -cita.
Puede ser afectivo, pero también resultar condescendiente; su valoración depende de quién lo dice y cómo.
nada → nadita · -ita.
En no queda nadita, refuerza la ausencia. No describe una nada de tamaño pequeño.
flor → florecita · -ecita.
Puede nombrar una flor pequeña o expresar ternura hacia ella.
casa → casita · -ita.
En compraron una casita cerca del río, puede destacar tamaño reducido o una valoración afectiva.
mesa → mesita · -ita.
Una mesita de noche es una mesa pequeña destinada a un uso concreto.
perro → perrito · -ito.
Puede indicar un perro pequeño, un cachorro o cariño; el sufijo no fija por sí solo la edad.
cara → carilla · -illa.
En tiene una carilla alegre, puede ser diminutivo afectivo. La forma no es despectiva por obligación.
Sufijos aumentativos y de valoración positiva
-Ón/-ona, -ote y -azo pueden aumentar el tamaño o expresar admiración. Algunas palabras han adquirido usos propios: su significado no siempre equivale a «la misma cosa, pero más grande».
puerta → portón · -ón.
Nombra una puerta grande, como la entrada de un garaje. La base presenta el cambio de puert- a port-.
película → peliculón · -ón.
En vimos un peliculón, expresa una valoración muy favorable de la película, no su duración.
cabeza → cabezón · -ón.
En un muñeco cabezón, indica una cabeza grande. Aplicado a una persona también puede significar terco, según el uso.
taza → tazón · -ón.
Designa un recipiente de mayor tamaño que una taza habitual; puede tener una forma y un uso específicos.
libro → librote · -ote.
Puede destacar que el libro es grande o voluminoso; el tono también puede añadir desaprobación.
muchacho → muchachote · -ote.
Puede presentar al muchacho como grande o robusto, a menudo con un matiz familiar.
hombre → hombrazo · -azo.
Puede resaltar tamaño, fortaleza o admiración; la interpretación depende de la situación.
casa → casona · -ona.
Se refiere a una casa grande, a menudo antigua o de aspecto destacado.
camión → camionazo · -azo.
En un camionazo enorme ocupaba la entrada, destaca el tamaño del vehículo. Se interpreta aquí como aumentativo.
coche → cochazo · -azo.
En qué cochazo te has comprado, puede expresar admiración por el automóvil, no solo por su tamaño.
Sufijos despectivos y otros matices
Estas formas pueden expresar desprecio o una valoración desfavorable. El matiz pertenece a la manera de hablar de quien las usa; no es una descripción objetiva de la persona o cosa.
Una misma terminación puede aportar tamaño, cariño o ironía. Consulta los 120 ejemplos de diminutivos para comparar las variantes y su escritura.
casa → casucha · -ucha.
Presenta la casa de forma despectiva, por ejemplo por su estado o apariencia.
gente → gentuza · -uza.
Es una manera despectiva de referirse a un grupo de personas.
libro → libraco · -aco.
Puede expresar que el hablante considera el libro malo, molesto o despreciable; no es solo un aumentativo.
niño → niñato · -ato.
Suele descalificar a alguien como inmaduro o presumido. No significa simplemente niño grande.
muchacha → muchachuela · -uela.
Puede expresar menosprecio, pero también un diminutivo con otro matiz. El contexto permite distinguirlos.
hierba → hierbajo · -ajo.
Presenta la hierba como molesta, despreciable o de poco valor para quien habla.
rico → ricacho · -acho.
Nombra a una persona rica con un matiz despectivo o burlón.
pueblo → poblacho · -acho.
Es una forma despectiva de hablar de un pueblo; el sufijo expresa la valoración del hablante.
poeta → poetastro · -astro.
Se aplica despectivamente a alguien a quien se considera mal poeta.
médico → medicucho · -ucho.
Es una denominación despectiva de un médico; por sí sola no demuestra nada sobre su competencia.
Las oraciones con diminutivos escritos con s permiten comparar casita y sabrosita: esa letra pertenece a la base, no a un sufijo independiente «-sito».
En golazo, -azo suele elogiar el gol; en botellazo, nombra un golpe con una botella. La guía de aumentativos distingue esos usos.
Una terminación no determina por sí sola el sentido: aguilucho nombra un ave. Los contrastes de palabras despectivas distinguen derivación valorativa y palabras con significado propio.
Sufijos que nombran personas e instrumentos
-Dor y -ante pueden relacionarse con quien realiza una acción, pero no todos estos nombres son profesiones. Una misma terminación puede nombrar personas, aparatos o lugares.
pecar → pecador · -dor.
Nombra a quien peca, dentro del contexto moral o religioso en que se use; no es una ocupación.
procesar → procesador · -dor.
En un procesador de alimentos, nombra un aparato que procesa. No tiene que designar a una persona.
pescar → pescador · -dor.
Se refiere a quien pesca, ya sea por trabajo o por otra actividad.
juzgar → juzgador · -dor.
Nombra a quien juzga. La terminación se combina con la base verbal, no con juzgar completo.
pensar → pensador · -dor.
Puede nombrar a una persona dedicada a reflexionar o desarrollar ideas.
correr → corredor · -dor.
En el corredor ganó la carrera, designa a quien corre. Corredor también tiene otros sentidos, como un paso entre espacios.
caminar → caminante · -ante.
Nombra a quien camina; el verbo pierde la r del infinitivo al formar esta palabra.
estudiar → estudiante · -ante.
Nombra a quien estudia. El estudiante y la estudiante mantienen la misma terminación.
zapato → zapatero · -ero.
Puede nombrar a quien fabrica o repara zapatos. La o final de zapato no se conserva delante de -ero.
vender → vendedor · -dor.
Nombra a quien vende. En esta formación se conserva la vocal e de la base verbal antes de -dor.
Sufijos que forman nombres de cualidad o acción
Estas terminaciones permiten nombrar cualidades, procesos o resultados. No basta con reconocer las últimas letras: hay que relacionar la palabra con su base.
claro → claridad · -idad.
Permite nombrar la cualidad de claro, como la claridad de una explicación.
bello → belleza · -eza.
Nombra la cualidad de bello. El adjetivo de partida se convierte en un sustantivo.
triste → tristeza · -eza.
Nombra un estado o sentimiento relacionado con estar triste.
igual → igualdad · -dad.
Nombra la condición de ser iguales en el aspecto del que se habla.
amable → amabilidad · -idad.
Nombra la cualidad de amable. La base cambia de amable a amabil- delante del sufijo.
crecer → crecimiento · -miento.
Nombra el proceso de crecer, como el crecimiento de una planta.
nacer → nacimiento · -miento.
Permite nombrar la acción o el hecho de nacer.
mover → movimiento · -miento.
Nombra la acción o el efecto de mover o moverse. La formación ajusta la base verbal.
organizar → organización · -ción.
Nombra la acción de organizar o su resultado. La terminación no se añade al infinitivo completo.
estacionar → estacionamiento · -miento.
Puede nombrar la acción de estacionar o el lugar destinado a hacerlo, según el contexto.
Sufijos que forman adjetivos
Los adjetivos derivados pueden expresar cualidad, relación o posibilidad. Estas terminaciones no indican necesariamente tamaño ni valoración afectiva.
roca → rocoso · -oso.
Un terreno rocoso tiene rocas o presenta características propias de ellas.
miedo → miedoso · -oso.
Describe a quien siente miedo con facilidad en el contexto del que se habla.
lavar → lavable · -ble.
Una tela lavable admite lavado. La base procede del verbo lavar.
adaptar → adaptable · -ble.
Describe algo o a alguien que puede adaptarse o ser adaptado, según su uso.
familia → familiar · -ar.
En reunión familiar, expresa relación con la familia.
escuela → escolar · -ar.
En material escolar, expresa relación con la escuela. La base cambia de escuel- a escol-.
fruta → frutal · -al.
En árbol frutal, indica relación con la producción de frutos.
barba → barbudo · -udo.
Describe a quien tiene barba abundante o destacada.
rojo → rojizo · -izo.
Indica un color que tira a rojo; no significa rojo de tamaño pequeño.
determinar → determinante · -ante.
En un factor determinante, describe algo decisivo o que determina el resultado. Aquí no nombra una profesión.
Sufijos que forman verbos
Las terminaciones -izar y -ear permiten formar verbos a partir de otras bases. Se muestran con la forma habitual del infinitivo; la r final es su marca gramatical, no un sufijo derivativo independiente.
Que un verbo termine en -ar no demuestra que sea primitivo: moderno → modernizar forma una palabra nueva. Puedes contrastarlo con los verbos primitivos, como lavar o abrir.
moderno → modernizar · -izar.
Es hacer que algo resulte más moderno, como modernizar una biblioteca.
legal → legalizar · -izar.
Es dar carácter legal a algo o cumplir las formalidades necesarias para ello, según el contexto.
cristal → cristalizar · -izar.
En su sentido físico, es formar cristales o adquirir estructura cristalina.
canal → canalizar · -izar.
Puede ser conducir por canales o dirigir algo hacia una finalidad, como canalizar propuestas.
golpe → golpear · -ear.
Nombra la acción de dar uno o varios golpes.
hoja → hojear · -ear.
Hojear un libro es pasar sus hojas; no es lo mismo que ojearlo, echarle una mirada.
párpado → parpadear · -ear.
Nombra el movimiento de abrir y cerrar los párpados. La base se ajusta a parpad-.
humo → humear · -ear.
Significa despedir humo, como una chimenea encendida.
color → colorear · -ear.
Consiste en dar color, por ejemplo a un dibujo.
coqueto → coquetear · -ear.
Nombra la acción de mostrarse coqueto; la terminación se añade a la base coquet-.
El sufijo en zapatería

La imagen permite reconocer la familia zapato, zapatero, zapatería. El sufijo forma parte de la palabra aunque esta se lea aislada: no necesita estar dentro de una oración para aportar significado. La frase ayuda a reconocer el sentido de tienda.
La forma de la base se adapta al derivar; no se obtiene zapatería pegando -ería detrás de zapato completo. En la guía de raíz y base se explica esta diferencia.
Sufijación y flexión no son lo mismo
Flor → florero forma otra palabra; florero → floreros añade plural. Aquí llamamos sufijos a los elementos derivativos, como hace el Glosario de términos gramaticales. Otras clasificaciones usan sufijo flexivo para ciertas terminaciones gramaticales; no conviene mezclar ambas funciones.
En presiona reconocemos una forma de presionar: ella presiona el botón. No es un aumentativo de presión. Tampoco todos los sufijos cambian el género o la categoría: casa → casita mantiene sustantivo femenino; el estudiante / la estudiante mantiene su terminación.
Denominal significa que la palabra procede de un nombre. Los derivados de un verbo, como pescador, se llaman deverbales. No son categorías equivalentes a «quien tiene una profesión».
Palabras que necesitan algo más que mirar la terminación
- Pelotón: el diccionario lo remite al francés; en ciclismo es un grupo de corredores. No se enseña como si siempre fuera una pelota grande.
- Mesón: puede nombrar un establecimiento donde se sirven comidas o, en ciertos usos, un mueble. No todos sus sentidos se deducen como mesa grande.
- Calzoncillo y pantaloncillo: pueden nombrar prendas concretas; el diminutivo formal no basta para explicar su uso. Piloncillo, en México, nombra un producto de azúcar, no cualquier pilón pequeño.
- Padrino: tiene un origen histórico relacionado con padre, pero hoy no significa padre pequeño. Porcino es un adjetivo de relación en ganado porcino; el diccionario también recoge un sustantivo referido a un puerco pequeño. Eso no convierte -ino en diminutivo en todos sus usos.
- Pasillo: suele nombrar un espacio de paso; no es una forma despectiva de paso. Finolis puede expresar burla hacia un refinamiento afectado, no solo una cualidad de fino.
- Tunante: tiene sentidos valorativos propios, como pícaro. No se incluye sin contexto como nombre de una ocupación por terminar en -ante.
También cambian los matices según la situación: carilla o muchachuela no expresan siempre desprecio. Puedes comparar estos usos con los ejemplos de connotación.
Sufijos, acento y palabras en -mente
La palabra resultante sigue las reglas de acentuación: película → peliculón cambia de posición tónica, mientras que rojo → rojizo no lleva tilde. No hay una regla que obligue a poner tilde a todo sufijo.
-Mente forma adverbios como lentamente y fácilmente. Estas formas conservan el acento de la base y presentan además el de -mente; su comportamiento es especial. Mantienen la tilde si el adjetivo la tenía: fácil → fácilmente, pero lenta → lentamente.
