Cómo reconocer los morfemas

Compara flor, florero y flores. La raíz flor- mantiene la idea de flor; -ero forma el nombre de un recipiente y -es indica plural. El cambio de flor a florero es derivación; el de flor a flores, flexión.

Los guiones señalan partes para analizarlas: al escribir normalmente, se unen. En las listas se cuentan 40 palabras analizadas, no 40 morfemas distintos. Un mismo morfema aparece en varias palabras.

No confundas este análisis con separar en sílabas: flo-res tiene dos sílabas, pero se analiza como flor-es al buscar la raíz y el plural.

La guía de formación de palabras reúne estos contrastes entre raíz, derivación, composición y cambios de sonidos.

El contraste entre paradigma y sintagma ayuda a separar los cambios dentro de una palabra de las relaciones entre palabras.

Elige qué morfemas consultar

Raíces que coinciden con una palabra

La raíz aporta el significado léxico básico. En estas palabras simples coincide con toda la forma visible; no hace falta inventar divisiones entre sus letras.

10 ejemplos

  1. Mar → raíz mar.

    En mar no se separan partes menores con significado propio. La raíz también aparece en mares.

  2. Sol → raíz sol.

    En sol, las tres letras forman juntas la raíz. En soles se añade -es para expresar plural.

  3. Sal → raíz sal.

    Sal es una palabra completa y una raíz. Se reconoce también en salero.

  4. Pan → raíz pan.

    La raíz pan aparece sola en esta palabra y seguida del plural en panes.

  5. Flor → raíz flor.

    Flor puede usarse sola; en florero sigue aportando la idea básica.

  6. Luz → raíz luz.

    La raíz coincide con luz. En luces, z cambia a c ante e; ese cambio de letra no crea otro significado.

  7. Pez → raíz pez.

    Pez es la raíz de la forma singular. Su plural, peces, se escribe con c ante e.

  8. Miel → raíz miel.

    La palabra miel no necesita un prefijo ni un sufijo para funcionar como nombre.

  9. Tren → raíz tren.

    La raíz tren se mantiene al formar el plural trenes.

  10. Gris → raíz gris.

    La s final forma parte de la raíz: gris es singular y grises es plural.

Morfemas para formar palabras

Los prefijos se sitúan delante de una base y los sufijos, detrás. Aquí destacamos el afijo que forma la nueva palabra; no dividimos siempre la base ni cada terminación en todas sus partes.

Para comparar más bases y los cambios que produce cada elemento inicial, consulta los ejemplos de prefijos. Allí también se explica cuándo escribirlos unidos, separados o con guion.

Los cambios de flor a florero o de bello a belleza pueden compararse con los ejemplos de sufijos. La guía distingue la formación de palabras de las terminaciones de género, número y conjugación.

Los diminutivos permiten ver cómo un sufijo añade tamaño o un matiz afectivo sin cambiar necesariamente la clase de palabra.

10 ejemplos

  1. Desleal → des- + leal.

    El prefijo des- expresa negación: desleal se opone a leal.

  2. Inútil → in- + útil.

    El prefijo in- niega la cualidad de útil. La base útil conserva su significado.

  3. Releer → re- + leer.

    Re- indica repetición: releer es volver a leer. La base leer contiene a su vez una terminación verbal.

  4. Preacuerdo → pre- + acuerdo.

    Pre- sitúa el acuerdo antes de otro que se considera definitivo.

  5. Subsuelo → sub- + suelo.

    Sub- aporta la idea de estar debajo: el subsuelo se encuentra bajo la superficie del suelo.

  6. Rosal → ros- + -al.

    El sufijo -al forma, a partir de rosa, el nombre de la planta que da esas flores.

  7. Rosita → rosa con diminutivo -ita.

    Se sustituye la a final de rosa al formar rosita. El diminutivo puede indicar tamaño pequeño o afecto, según el contexto.

  8. Rosado → rosa con sufijo -ado.

    Rosado puede describir el color de una prenda. Se forma un adjetivo; no es simplemente el masculino de rosa.

  9. Florero → flor- + -ero.

    -Ero forma aquí el nombre de un recipiente para flores. El sufijo no tiene ese mismo sentido en todas las palabras.

  10. Belleza → bell- + -eza.

    A partir de bello, -eza permite nombrar la cualidad. La o final de bello no se conserva al añadir el sufijo.

Morfemas de género y número

La flexión permite usar distintas formas de una misma palabra. Separamos género donde hay contraste, como perro/perra o alto/alta; en rosas y bancos destacamos solo el plural, sin atribuir automáticamente género a su vocal final.

10 ejemplos

  1. Perro → perr- + -o.

    En el contraste perro/perra, -o marca masculino. Perro está en singular, sin una terminación de plural visible.

  2. Perra → perr- + -a.

    En el contraste con perro, -a marca femenino. La raíz perr- conserva la referencia al animal.

  3. Perros → perr- + -o + -s.

    -O marca masculino y -s, plural. Son dos aportes gramaticales diferentes.

  4. Gatos → gat- + -o + -s.

    La forma es masculina y plural. El género gramatical no obliga a que todos los animales mencionados sean machos.

  5. Altos → alt- + -o + -s.

    En edificios altos, el adjetivo lleva masculino y plural para concordar con edificios.

  6. Altas → alt- + -a + -s.

    En ventanas altas, -a y -s marcan femenino y plural. No se forma una palabra derivada nueva.

  7. Rosas → rosa + -s.

    -S añade plural a rosa. La a de rosa no es una marca que la oponga a un masculino roso.

  8. Bancos → banco + -s.

    -S expresa plural. Banco es masculino, pero su o final no permite deducir una oposición regular de género con banca.

  9. Flores → flor + -es.

    -Es es la forma del plural que aparece tras flor. El género femenino de flor no necesita una a final.

  10. Luces → luc- + -es.

    -Es marca plural; la escritura cambia de luz a luc- ante e. Ese ajuste ortográfico no es otro morfema.

En los sustantivos, género y número son rasgos distintos de su formación. El pararrayos y los pararrayos muestran, además, que el número no siempre cambia la forma escrita de la palabra.

Raíz y terminación en los verbos

La terminación o desinencia puede reunir varios morfemas. Aquí la mostramos agrupada y explicamos la información de la forma verbal; una terminación larga no equivale necesariamente a un solo morfema.

10 ejemplos

  1. Cantábamos → cant- + -ábamos.

    En nosotros cantábamos, la terminación indica primera persona plural del pretérito imperfecto de indicativo. Puede detallarse como cant-á-ba-mos: raíz, vocal temática, tiempo-aspecto-modo y persona-número.

  2. Saltabas → salt- + -abas.

    En tú saltabas, -abas reúne la información flexiva de segunda persona singular del imperfecto de indicativo.

  3. Miraban → mir- + -aban.

    En ellas miraban, la terminación expresa tercera persona plural del imperfecto de indicativo. También se usa con ustedes.

  4. Trabajábamos → trabaj- + -ábamos.

    En nosotros trabajábamos, la raíz conserva la idea de trabajar; la terminación sitúa la forma en primera persona plural del imperfecto de indicativo.

  5. Comemos → com- + -emos.

    En nosotros comemos, la terminación corresponde a primera persona plural del presente de indicativo.

  6. Beben → beb- + -en.

    En ellos beben, -en reúne información de tercera persona plural del presente de indicativo. La misma forma se usa con ustedes.

  7. Vivimos → viv- + -imos.

    Puede ser presente o pasado: vivimos aquí ahora / vivimos allí el año pasado. En ambos casos es primera persona plural de indicativo; el contexto distingue los tiempos.

  8. Partían → part- + -ían.

    En ellas partían al amanecer, la terminación indica tercera persona plural del imperfecto de indicativo.

  9. Cantar → cant- + -ar.

    Es un infinitivo: -a- identifica la primera conjugación y -r marca infinitivo. La forma no expresa persona ni número.

  10. Comer → com- + -er.

    Es un infinitivo: -e- corresponde a la segunda conjugación y -r marca infinitivo. No es una forma de presente solo por terminar en er.

Raíz, lexema y base: qué cambia

En muchos materiales escolares, lexema se usa como nombre de la raíz. La base de derivación es la parte a la que se añade un afijo y puede contener ya otros: en deslealtad, el sufijo -tad se añade a la base desleal, que incluye el prefijo des-.

La raíz no es siempre una secuencia invariable: pon- en poner y pus- en pusimos son variantes de una misma raíz. Tampoco contiene por sí sola todo el significado de la palabra: los afijos también aportan información.

Algunos manuales reservan morfema para lo que acompaña al lexema y llaman gramemas a las marcas gramaticales. Aquí usamos morfema en sentido amplio, incluida la raíz. Para distinguir sus funciones, separaremos siempre derivación y flexión.

La negación de desleal o inútil se relaciona con la formación de antónimos mediante prefijos. El valor afectivo de rosita depende de la connotación y el contexto.

Una base puede ser también una palabra derivada: ocupación sirve para formar ocupacional. Compara los pasos en los ejemplos de palabras primitivas y derivadas.

Una palabra con una sola raíz puede ser derivada si incorpora un afijo. Los sustantivos primitivos y derivados permiten comparar pan con panadero sin confundir raíz y palabra.

En bici se ha recortado el final de bicicleta; no se ha separado un sufijo. La guía de apócope distingue esa reducción de los cambios condicionados por la gramática.

Rosa, rosal y otras palabras parecidas

Rosa, rosita, rosal y rosado permiten comparar una flor, un diminutivo, la planta y un color. Pero no todas las palabras que empiezan por ros- se explican igual.

  • Rosaleda y rosedal: designan un lugar con rosales. Rosedal se usa en Argentina, Bolivia y Paraguay; su carácter regional no lo vuelve incorrecto. En rosaleda se reconoce la base rosal, por lo que no conviene tratar toda la terminación -aleda como un único morfema mínimo.
  • Rosetón: el diccionario lo relaciona con roseta. En arquitectura puede nombrar una ventana circular ornamentada; su significado no se deduce simplemente como «rosa grande».
  • Rosario: tiene una relación histórica con el latín rosarium, pero sus sentidos actuales —como una sarta de cuentas o una serie de cosas— no se explican como una simple flexión de rosa.
  • Rosalía: si hablamos del nombre propio, compartir letras con rosa no justifica separar un supuesto sufijo -alía. Hace falta fundamentar el origen del nombre.

Otras divisiones que necesitan cuidado

Altivo: deriva de alto, pero no es una forma de género o número de ese adjetivo. En una actitud altiva puede expresar orgullo; el cambio es léxico.

Beldad: el diccionario remite al occitano antiguo. No es un buen punto de partida para deducir por cuenta propia una base española bel y el sufijo -dad. Para reconocer la formación de un nombre de cualidad resulta más claro bello → belleza.

Poniente: procede de una forma latina relacionada con poner y puede referirse al oeste, al viento de esa dirección o a un astro que se oculta. Su historia no demuestra que cualquier secuencia -iente forme siempre sustantivos en español.

¿Dónde está el singular de perro?

En perros vemos la -s del plural; en perro no aparece una terminación equivalente para el singular. Algunos análisis representan esa ausencia con Ø, el llamado morfema cero: perro-Ø.

Ø es una convención del análisis, no una letra ni un sonido que falte al escribir. No todos los modelos gramaticales aceptan este recurso, así que en las listas anteriores hemos mostrado las partes visibles.