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Apócope en construcciones gramaticales

La forma reducida depende de las palabras que la acompañan. Cada ejemplo incluye una oración y la condición que permite reconocer su uso.

10 ejemplos

  1. bueno → buen. Encontré un buen lugar para leer. Ante un sustantivo masculino singular: buen lugar. Después del sustantivo se mantiene bueno: un lugar bueno.

  2. malo → mal. Tuvimos un mal comienzo. Aquí mal es la forma de malo ante un sustantivo masculino singular; no el adverbio de «lo hizo mal».

  3. grande → gran. Recibimos una gran noticia. Gran puede preceder a un sustantivo singular masculino o femenino: gran libro, gran noticia.

  4. primero → primer. Ganó el primer premio. Primer precede a un sustantivo masculino singular. En femenino se usa primera: la primera página.

  5. tercero → tercer. La oficina está en el tercer piso. Tercer precede a un sustantivo masculino singular; se mantiene tercero en «llegó tercero».

  6. alguno → algún. ¿Tienes algún comentario? Algún se usa ante un sustantivo masculino singular y lleva tilde.

  7. ninguno → ningún. No encontramos ningún error. Ningún se usa ante un sustantivo masculino singular; sin el sustantivo se conserva ninguno: «No encontramos ninguno».

  8. uno → un. Necesito un cuaderno. Un precede al sustantivo masculino singular; se mantiene uno cuando aparece solo: «Necesito uno».

  9. ciento → cien. Repartieron cien entradas. Cien precede a sustantivos de ambos géneros. En ciento uno se mantiene la forma plena.

  10. tanto → tan. El camino no está tan lejos. Tan modifica adjetivos o adverbios, como tan largo o tan lejos. Con un verbo se mantiene tanto: «Caminamos tanto».

Acortamientos por pérdida del final

Estas palabras se forman suprimiendo un segmento final. A diferencia de buen o primer, no necesitan aparecer ante un sustantivo para adoptar su forma corta. Algunas son coloquiales y otras pertenecen al uso general.

10 ejemplos

  1. bicicleta → bici. Voy al trabajo en bici. Acortamiento de uso extendido; se conserva el género femenino: la bici.

  2. televisión → tele. Apaga la tele antes de salir. Forma cotidiana que funciona como palabra, sin punto abreviativo.

  3. refrigerador → refri. Dejé la fruta en el refri. Uso coloquial; su frecuencia varía entre países.

  4. departamento → depa. El depa tiene mucha luz. Uso coloquial para la vivienda; no es una abreviatura escrita con punto.

  5. matemáticas → mate. Mañana tenemos examen de mate. Acortamiento coloquial usado en el ámbito escolar en algunas regiones; no se confunde aquí con la bebida mate.

  6. automóvil → auto. El auto quedó estacionado afuera. Forma incorporada al uso general en muchos países.

  7. fotografía → foto. Guardé la foto del viaje. La foto conserva el género femenino de fotografía, aunque termine en -o.

  8. motocicleta → moto. Llegó en moto a la estación. La moto conserva el género femenino de motocicleta.

  9. profesor → profe. El profe explicó el ejercicio. Forma coloquial; también se usa la profe a partir de profesora.

  10. cinematógrafo → cine. Nos gusta el cine de animación. Acortamiento asentado en la lengua general, no una abreviatura ocasional.

Cuándo se mantiene la palabra completa

No basta con quitar las últimas letras: la construcción importa. Compara estas formas:

Con apócopeCon la forma completa
Un buen resultadoUn resultado bueno
Un mal díaUn día malo
El primer capítuloLa primera página; el capítulo primero
Una gran oportunidadLa más grande oportunidad
Cien personasCiento una personas
Tan cercaTe acercaste tanto

Santo también presenta apócope en tratamientos como san Pedro. Conserva la forma completa ante Domingo, Tomás, Tomé y Toribio: santo Tomás. Estos tratamientos se escriben con minúscula cuando acompañan al nombre de la persona.

Otras formas tienen sus propias condiciones: cualquiera → cualquier ante un sustantivo singular, masculino o femenino (cualquier libro, cualquier duda), y cuanto → cuan ante adjetivos o adverbios en usos de tono literario, como «cayó cuan largo era».

Apócope en nombres familiares

Mauricio → Mau y Manuel → Manu pueden funcionar como formas familiares. Si a Josefina la llaman Jose, con pronunciación llana, esa forma se escribe sin tilde; es distinta del nombre agudo José.

Estas formas afectivas se llaman hipocorísticos. Algunos se obtienen quitando el final, pero no todos: Fernando → Nando pierde el comienzo. Por eso hipocorístico y apócope no son sinónimos.

Apócope, pronunciación y escritura

La pérdida de una d final en algunas pronunciaciones no convierte bondad, calidad o ciudad en palabras que deban escribirse bonda, calida o ciuda. En la escritura general se conserva la d. Además, cálida es otra palabra: el femenino de cálido, con tilde.

Las formas resultantes siguen las reglas de acentuación: algún y ningún llevan tilde; buen, mal y tan no. El término se usa en femenino: la apócope.

Apócope, abreviatura y otras pérdidas de sonidos

Profe se pronuncia como una palabra completa. En cambio, prof. es una abreviatura: se escribe de manera reducida, pero se lee profesor. Puedes comparar estos procedimientos en la guía de siglas y abreviaturas.

  • Apócope: se pierde el final, como en bicicleta → bici.
  • Aféresis: se pierde el comienzo, como en autobús → bus.
  • Síncopa: se pierde un segmento interior, como en Barcelona → Barna, forma coloquial.

No toda reducción añade o quita un morfema. En bici se recorta parte de una palabra; no se está separando un sufijo con significado propio.

Frente a las pérdidas de sonidos, también hay adiciones: la epéntesis ocurre especialmente en el interior, y la paragoge, al final. La posición del cambio permite distinguirlas.

La guía de formación de palabras separa los acortamientos de la derivación y reúne los otros cambios de sonidos.