Elige qué ejemplos consultar
Apócope en construcciones gramaticales
La forma reducida depende de las palabras que la acompañan. Cada ejemplo incluye una oración y la condición que permite reconocer su uso.
bueno → buen. Encontré un buen lugar para leer. Ante un sustantivo masculino singular: buen lugar. Después del sustantivo se mantiene bueno: un lugar bueno.
malo → mal. Tuvimos un mal comienzo. Aquí mal es la forma de malo ante un sustantivo masculino singular; no el adverbio de «lo hizo mal».
grande → gran. Recibimos una gran noticia. Gran puede preceder a un sustantivo singular masculino o femenino: gran libro, gran noticia.
primero → primer. Ganó el primer premio. Primer precede a un sustantivo masculino singular. En femenino se usa primera: la primera página.
tercero → tercer. La oficina está en el tercer piso. Tercer precede a un sustantivo masculino singular; se mantiene tercero en «llegó tercero».
alguno → algún. ¿Tienes algún comentario? Algún se usa ante un sustantivo masculino singular y lleva tilde.
ninguno → ningún. No encontramos ningún error. Ningún se usa ante un sustantivo masculino singular; sin el sustantivo se conserva ninguno: «No encontramos ninguno».
uno → un. Necesito un cuaderno. Un precede al sustantivo masculino singular; se mantiene uno cuando aparece solo: «Necesito uno».
ciento → cien. Repartieron cien entradas. Cien precede a sustantivos de ambos géneros. En ciento uno se mantiene la forma plena.
tanto → tan. El camino no está tan lejos. Tan modifica adjetivos o adverbios, como tan largo o tan lejos. Con un verbo se mantiene tanto: «Caminamos tanto».
Acortamientos por pérdida del final
Estas palabras se forman suprimiendo un segmento final. A diferencia de buen o primer, no necesitan aparecer ante un sustantivo para adoptar su forma corta. Algunas son coloquiales y otras pertenecen al uso general.
bicicleta → bici. Voy al trabajo en bici. Acortamiento de uso extendido; se conserva el género femenino: la bici.
televisión → tele. Apaga la tele antes de salir. Forma cotidiana que funciona como palabra, sin punto abreviativo.
refrigerador → refri. Dejé la fruta en el refri. Uso coloquial; su frecuencia varía entre países.
departamento → depa. El depa tiene mucha luz. Uso coloquial para la vivienda; no es una abreviatura escrita con punto.
matemáticas → mate. Mañana tenemos examen de mate. Acortamiento coloquial usado en el ámbito escolar en algunas regiones; no se confunde aquí con la bebida mate.
automóvil → auto. El auto quedó estacionado afuera. Forma incorporada al uso general en muchos países.
fotografía → foto. Guardé la foto del viaje. La foto conserva el género femenino de fotografía, aunque termine en -o.
motocicleta → moto. Llegó en moto a la estación. La moto conserva el género femenino de motocicleta.
profesor → profe. El profe explicó el ejercicio. Forma coloquial; también se usa la profe a partir de profesora.
cinematógrafo → cine. Nos gusta el cine de animación. Acortamiento asentado en la lengua general, no una abreviatura ocasional.
Cuándo se mantiene la palabra completa
No basta con quitar las últimas letras: la construcción importa. Compara estas formas:
| Con apócope | Con la forma completa |
|---|---|
| Un buen resultado | Un resultado bueno |
| Un mal día | Un día malo |
| El primer capítulo | La primera página; el capítulo primero |
| Una gran oportunidad | La más grande oportunidad |
| Cien personas | Ciento una personas |
| Tan cerca | Te acercaste tanto |
Santo también presenta apócope en tratamientos como san Pedro. Conserva la forma completa ante Domingo, Tomás, Tomé y Toribio: santo Tomás. Estos tratamientos se escriben con minúscula cuando acompañan al nombre de la persona.
Otras formas tienen sus propias condiciones: cualquiera → cualquier ante un sustantivo singular, masculino o femenino (cualquier libro, cualquier duda), y cuanto → cuan ante adjetivos o adverbios en usos de tono literario, como «cayó cuan largo era».
Apócope en nombres familiares
Mauricio → Mau y Manuel → Manu pueden funcionar como formas familiares. Si a Josefina la llaman Jose, con pronunciación llana, esa forma se escribe sin tilde; es distinta del nombre agudo José.
Estas formas afectivas se llaman hipocorísticos. Algunos se obtienen quitando el final, pero no todos: Fernando → Nando pierde el comienzo. Por eso hipocorístico y apócope no son sinónimos.
Apócope, pronunciación y escritura
La pérdida de una d final en algunas pronunciaciones no convierte bondad, calidad o ciudad en palabras que deban escribirse bonda, calida o ciuda. En la escritura general se conserva la d. Además, cálida es otra palabra: el femenino de cálido, con tilde.
Las formas resultantes siguen las reglas de acentuación: algún y ningún llevan tilde; buen, mal y tan no. El término se usa en femenino: la apócope.
Apócope, abreviatura y otras pérdidas de sonidos
Profe se pronuncia como una palabra completa. En cambio, prof. es una abreviatura: se escribe de manera reducida, pero se lee profesor. Puedes comparar estos procedimientos en la guía de siglas y abreviaturas.
- Apócope: se pierde el final, como en bicicleta → bici.
- Aféresis: se pierde el comienzo, como en autobús → bus.
- Síncopa: se pierde un segmento interior, como en Barcelona → Barna, forma coloquial.
No toda reducción añade o quita un morfema. En bici se recorta parte de una palabra; no se está separando un sufijo con significado propio.
Frente a las pérdidas de sonidos, también hay adiciones: la epéntesis ocurre especialmente en el interior, y la paragoge, al final. La posición del cambio permite distinguirlas.
La guía de formación de palabras separa los acortamientos de la derivación y reúne los otros cambios de sonidos.
