Ejemplos de paragoge

La flecha permite comparar las formas. Observa qué sonido aparece y lee la nota de uso: una adición histórica, una variante popular y una forma no normativa no son equivalentes.

5 ejemplos

  1. club → clube. Forma recogida en el diccionario. Clube añade una e al final de club. El DLE recoge clube y lo usa como ejemplo de paragoge. No debe etiquetarse como incorrecto sin más. Clubes, en cambio, es un plural válido de club, igual que clubs.

  2. mal → male. Ejemplo tradicional. Male muestra una e añadida después de la l de mal. El diccionario académico usa esta pareja para ilustrar la paragoge. No se propone male como sustituto de mal en un texto actual de uso general.

  3. nadie → «nadien». Forma no normativa. Nadien añade una n al final de nadie. El DPD desaconseja esta forma. En la escritura general: «No vino nadie».

  4. hiciste → «hicistes». Adición final en el tuteo. En «tú hicistes», aparece una s que no lleva la forma tú hiciste. Para el tuteo normativo se escribe «Tú hiciste el trabajo». Los pretéritos del voseo tienen su propia historia y no se explican todos como adiciones al tuteo.

  5. tráiganmelo → «tráiganmelon». Duplicación no normativa. Tráiganmelon repite al final la n que ya aparece en traigan. La forma normativa se construye con traigan + me + lo: tráiganmelo. La n verbal no debe repetirse detrás de los pronombres. La adición está relacionada con la estructura gramatical, no solo con la pronunciación.

Una letra final también puede tener función gramatical

Club → clubes no es el mismo caso que club → clube: en clubes, la terminación expresa plural. Del mismo modo, añadir pronombres a un verbo no es por sí solo paragoge: traigan + me + lo forma tráiganmelo. Lo que sobra en «tráiganmelon» es la segunda n.

En el tuteo normativo, hiciste y dijiste no llevan s final. El contraste dijiste / «dijistes» repite el patrón del ejemplo de hiciste; no representa un procedimiento diferente. En el voseo, los pretéritos con s tienen una explicación histórica propia, aunque se prefieren las formas sin esa s en el voseo culto rioplatense. No deben confundirse con casos como ponete, que es un imperativo voseante válido.

Formas antiguas y comparaciones engañosas

Un texto antiguo o una representación del habla requiere contexto. Las parejas verdad / «verdade», huésped / «huéspede» y mar / «mare» muestran una e final de diferencia, pero esa comparación no demuestra por sí sola cuándo ni cómo apareció. No se presentan aquí como variantes actuales de uso general ni se les asigna una región sin documentación.

Vide es una forma arcaica de vi que pervive en algunas hablas. No se explica adecuadamente diciendo que a vi se le añadió solo una e: también hay una d. Para el español general actual, se usa vi, sin tilde.

Albahaca es la grafía originaria y mayoritaria del nombre de la planta; albaca también es válida. No hay que sustituir albahaca por «albahacar» para corregirla.

Las marcas del diccionario ayudan a distinguir los arcaísmos de las formas regionales o literarias. La apariencia antigua de una palabra no basta para decidir cómo se usa hoy.

Cómo interpretar los ejemplos de paragoge

La flecha indica la diferencia que se analiza; no significa que debas cambiar la palabra de la izquierda por la de la derecha. Clube está recogida en el diccionario, male es un ejemplo tradicional del fenómeno y «nadien» se desaconseja en el uso normativo.

La adición puede ser de una vocal o de una consonante. No existe una regla por la que siempre deba agregarse una vocal a las palabras terminadas en consonante. Tampoco puede asignarse todo un tipo de adición a un país o a una región sin estudiar los casos.

Adición y pérdida de sonidos

Para distinguir estos cambios, observa si aparece un sonido o si desaparece, y en qué posición ocurre:

FenómenoCambioEjemplo
EpéntesisAdición, especialmente interiortenré → tendré
ParagogeAdición finalclub → clube
AféresisPérdida inicialautobús → bus
SíncopePérdida interiorBarcelona → Barna
ApócopePérdida finalbicicleta → bici

Formar un plural o añadir un sufijo no equivale sin más a uno de estos cambios: los morfemas aportan información gramatical o significado.

La guía de formación de palabras sitúa estas adiciones finales junto a los otros cambios de sonidos, separados de la formación morfológica.